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MADRID- SEVILLA 16 D 1 C B R E D E 1 930. NUMERO S U E L T O 10 CTS. REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y CERCANA A TETUAN, ABC SEVILLA. En los diez primeros meses del a ñ o actual se han suicidado en Nueva York m á s de 1.200 personas. Le Journal. DIARIO ILUSTRADO. AÑO V 1 GÉSIMOSEXTO N. 8.728 MUÑOZ S a ANUNCIOS. OLIVE, NACIÓN Hace ya tiempo que se agotaron los billetes de la Lotería de Navidad. Q U E S U E Ñ A E L RECORD D E LOS P A L A B R A S A L V I E N T O Noticias. Fierre Laval ha deSUICIDIOS clinado los poderes que le confió el presidente de la República para formar Ministerio. Todos I03 periódicos. Pero no piensen que voy a dedicarme ahora a combatir el juego nacional de la L o tería. Todas las m a ñ a n a s no se despierta uno con igual humor de moralista severo. E s mucho m á s fácil y cómodo el impugnar los vicios de la gente que el proporcionarle a Ja gente que aspira a la felicidad un substitutivo verdadero. L a ciulíitud española pone su m á x i m o ideal en el premio gordo de Navidad, y no será con sabios consejos r. i con austeras reprimendas como llevemos el consuelo indispensable a tantos soñadores alucinados. L a vida es cara; la vida es dura; la adquisición del dinero cuesta esfuerzos insufribles. Y la civilización moderna, por otra parte, amontona cada día nuevos prodigios de. invención, nuevos elementos de goce y de regodeo. Sería cruel y verdaderamente injusto que porfiásemos en privarle a la multitud de ese último y supremo derecho a la ilusión. E s como cuando reprobamos al vicioso de alcohol, sin detenernos a considerar que no podemos compensar con nada positivo a ese desgraciado que busca en la embriaguez un modo barato de evadirse del dolor y del tedio cotidianos. L a Lotería es otra embriaguez, mucho m á s exaltada y fascinadora que ninguna. P o r su virtud de ensueño, de esperanza y de grandiosa quimera, millones de españoles se remontan por unos días a las más elevadas cumbres de la región fantástica... Sí, es perjudicial para la raza. Pero antes sería preciso extirpar del fondo de la raza lo que constituye tal vez su esencia la fatal predisposición a lo aventurado. L a prosperidad económica y el progreso material han llegado en los Estados U n i dos a un nivel desconocido en nuestro continente. Allí todo el mundo tiene teléfono, automóvil y aparato de radiotelefonía. E l hombre es el rey y el esclavo de la mecánica. M e diante una formalidad procesal relativamente fácil, se puede cambiar de cónyuge como de máquina de escribir. E n aquel país están los Bancos más poderosos, los hoteles más confortables, los rascacielos m á s altos y la mayor suma de aparatos automáticos al servicio de las necesidades humanas. E s una civilización magnífica que lo tiene todo previsto, excepto una cosa importante: la posibilidad de su propio fracaso esencial. P a r a que podamos apreciar lo que vale, necesitamos verla sometida a una prueba que todavía no había sufrido: la de la adversidad. Porque en la hora próspera cualquier colectividad humana mantiene su cohesión fácilmente, lo mismo una nación que una Sociedad anónima. L o que diferencia aquélla de ésta es l a resistencia ante el dolor sin dispersarse, la capacidad de sobreponerse a las catástrofes sin que cada partícipe pida que se proceda a la liquidación de l a comunidad o busque la salida para evadirse. E n el admirable libro que el filósofo cristiano ruso Nicolás Berdaieff ha publicado con el título de Una nueva Edad Media se señala el mal que ha hecho al mundo el entusiasmo inmoderado por el progreso material precisamente. L a sociedad contemporánea, interesada con exceso en los medios, ha olvidado cuáles sean los fines de la vida. Y esta exaltación de los medios de vida en detrimento de sus fines, en ninguna parte culmina como en los Estados Unidos. L a tragedia de nuestro tiempo es esa: que el mundo se halla en posesión de enormes medios y ha perdido de vista la finalidad de la vida humana, o, en otros términos, los ideales que antaño dieron a las empresas de la cristiandad un sentido. Como una tribu que se hubiera incautado de innumerables instrumentos músicos, pero que desconociera o hubiese olvidado el arte de acordarlos para obtener del conjunto de ellos la más rudimentaria melodía. L a ausencia profunda de idealismo religioso es lo que ya había motivado el desdén que Rabindranah Tagore siente ante esta civilización puramente material que halla en sí misma su causa y su fin, tal una serpiente que se muerde la cola. Y esos m i l doscientos hombres y mujeres que en la ciudad más opulenta del mundo han renunciado por su propia voluntad a la vida son signo i n equívoco del fracaso de una concepción de la sociedad que se nos hace admirar e imitar sin discutirla. H a y una verdad que los políticos, los moralistas y los sociólogos olvidan con demasiada frecuencia: es preciso tornar los pueblos como son, con todas sus virtudes y sus máculas. U n a verdad muy simple, pero que sólo saben comprender los políticos de verdadero talento. L a pedagogía es una gran cosa, ciertamente; pero m á s grande y poderosa es la Naturaleza. Recordemos a F e lipe II cuando impugnó la orden del Papa que mandaba suprimir en seco y categóricamente las corridas de toros. Felipe K no era aficionado a las fiestas de toros, desde luego; en cambio, conocía bien a fondo a los españoles y sabía que todas las bulas papales se estrellarían contra la fatalidad española. Como se estrellaron las Reales órdenes pedagógicas de los progresistas y moralizantes ministros de Carlos III. É l buen político no debe perder el tiempo ni las fuerzas en empresas accesorias y en pequeños detalles. Debe apuntar alto y lejos, como un inteligente general; después que se logre lo más, esos pequeños reductos de la ignorancia y del vicio i r á n cayendo uno tras otro y naturalmente, Y ahora, si a l guien presume que estas palabras o n una especie de alegato de mi conciencia comprometida, le confesaré que yo no juego a la Lotería. Es que hoy me he levantado con una profunda piedad por todos esos desgraAunque sus compatriotas supervivientes, ciados compatriotas que, pasando del sueñ o de Ja Revolución al sueño del Premio considerando con criterio deportivo esa c i gordo, procuran a su manera ser felices. fra de suicidas como un record, en vez de afligirse lo que hagan sea enorgullecerse Respetemos sus sueños. de ella. JÓSE M S A L A V E R R I A JUAN PUJOL L a gran actualidad francesa es la crisis ministerial. Derribado Tardieu por los radicales en el Senado, a pretexto de que no representaba un sentido de reconciliación nacional sino un Gobierno de combate, el presidente de l a R e p ú b l i c a confió sucesivamente la misión de reconstituir el Gabinete a dos hombres que parecían, por su posición, equidistantes de las pasiones políticas: L u i s Barthou y F i e r r e Laval. Los dos han fracasado el primero, porque tropezó con el veto de los radicales del grupo de la derecha de la C á m a r a baja, y el segundo, porque no ha querido admitir las recusaciones de Tardieu que pretendía imponerle el radicalismo. Estamos, pues, en l a tercera fase de la crisis, que se iniciará con l a convocatoria de un primate radical. E l ideal de l a reconciliación se esfuma. F r a n c i a va a tener lo que menos quiere el ciudadano pacífico un Gobierno de combate. E n el supuesto de que se forme, ¿q u é tiempo dur a r á? Probablemente unas semanas. Sería pueril pretender e n g a ñ a r s e sobre los orígenes de l a crisis. Tardieu, envuelto, sin merecerlo, en una catarata de cieno, a no haberlo quebrantado los recientes escándalos financieros, todavía seguiría en el P o der, aun teniendo de cara la animadversión de las logias, que le consideran enemigo del laicismo. N o p a r a r á ahí el daño que causó al prestigio de la vida pública francesa la bancarrota de Oustric. Parece demostrado que el ex ministro Raúl Péret, ex presidente de l a C á m a r a y el Sr. Bernard, ex embajador de F r a n c i a en Roma, percibían crecidas sumas de l a Banca Oustric como abogados consejeros de dicho financiero, a quien prestaron el valimiento de su influencia para l a cotización en P a r í s de las acciones de l a Compañía Snia Viscosa, cotización que informes técnicos desaprobaban enérgicamente. Cuando l a fiscalización avance, se p o n d r á n en claro todas las intimidades y conexiones de la misma honestidad, entre la finaliza y la política. Obligados a optar entre los principios y el interés los hombres sirven a la palabra, a los principios, y prodigan sus desvelos a los intereses, y una grande y burda hipocresía encubre esa combinación hasta que l a quiebra de un financiero la saca a la luz pública. L a mujer anda en esas trapisondas, a las cuales aporta el concurso de su sonriente amoralismo. Raúl P é r e t conoció, según parece, al banquero Oustric por mediación de una dama. Y como todos esos asuntos se plantean con aparente limpieza, ningún escrupuloso se alarma. Y el banquero apanda con los ahorros sociales, emitiendo valores sin porvenir, el político percibe su dinero que es un presente con porvenir y Ja bella dama cobra de algún modo su corretaje. Desde que hemos substituido al Evangelio de Cristo con la Aritmética, casi nadie piensa en el mañana. L o que importa es saldar el día fie hoy con todas las comodidades y ventajas posibles. MANUEL B U E N O i
 // Cambio Nodo4-Sevilla