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MADRID- SEVILLA 17 D 1 C B R E D E 193 0. NUMERO S U E L T O 10 CTS. REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS. MUÑOZ OLIVE, CERCANA A T E T U A N SEVILLA. ABC y explosión de ese estado de cosas son los ruidos de estos días en Sebastopol y Mandzuria, y el complot cuartelero de M i n s k Seguirán a estos intentos subversivos represiones cruentas. Se repetirán las algaradas de la rebeldía. Y en tanto que se desgarra íntimamente Rusia sigue el bolcheviquismo alumbrando el mundo con su antorcha bengalcsca. E n los extremos de la varita m á g i c a que empuña el dictador a modo de cetro hay dos cuernos de l a abundancia. Del uno sale el fuego de l a propaganda comunista, que calienta ya tierras. españolas, y el otro reparte dones inefables al pueblo. E l pueblo ruso ama l a ficción, la fantasmagoría espectacular y se les brindan en teatros, circos, en representaciones pedagógico- sociales, con obras y películas apropiadas a la instrucción del n i ñ o y del adulto Sistemáticamente se inicia a las masas a los principios y fines del sistema degenerador, y el arte teatral, la supremacía de la técnica cinematográfica, con otros medios culturales, los prodigan y los ponen al servicio del pueblo los comisarios de Bellas Artes y otros, para educarlo intensamente, Moscú, Petrogrado, K i e w se iluminan en determinados barrios para la vida nocturna. E l Cuerpo diplomático acreditado en M o s cú se entusiasma en la ópera, en los cabarets, en reuniones del gran mundo oficial... Los extranjeros, los turistas que van recomendados a algún personaje soviético volverán encantados de Rusia. Cuanto les fué enseñado les impresiona favorablemente. L a mujer, los niños, la Policía, las v i viendas, los Tribunales, las escuelas, el orden, todo, en fin, es admirable... S i cayera el telón y se desplomaran las, bambalinas del teatro para los espectadores extranjeros, ¿n o se rompería el encanto de l a premeditada farsa? DIARIO ILUSTRADO. A Ñ OV 1 GE SIMOSEXTO N. 8.729 DE N O R T E A S U R Ocurren tantas cosas en E s p a ñ a cosquilleando la apatía general que no hay para q u é levantar la vista y perder la agradable postura mirando m á s allá de la casa de enfrente... pero una minoría de gentes a v i sadas se pone en puntillas queriendo ver el horizonte oriental, y para éstas vale la pena de volcar en las cuartillas las noticias de lo que pasa en Rusia. ¿Revolución contra Stalin, dictadura m i litar que lo desplome bajo e l baldequín de su t i r a n í a? T o d a v í a no. Aunque la revolución francesa ha dado muchos patrones a la rusa, se v a sorteando el día de que liquiden sus cuentas los D a n tones y los Robespierres de Moscú. S i Woroszylof, ascendido desde la fábrica a comisario del Ejército- -por. impulso, de una enamorada mujer que antes fué dama- no se ha puesto de acuerdo con algunos generales revoltosos, entre ellos Buchner, héroe de Mandzuria, y el fino ex guardista Tucháczensky, no indica su actitud que esté identificado completamente con Stalin. E l secretario general del partido comunista tiene enemigos dentro y fuera del partido que conspiran incesantemente. E l triunfo de Stalin en el X V I Congreso de delegados comunistas en Moscú- -del que dimos cuenta el verano en estas columnas- -no disminuyó la honda y secreta inquina de muchos cantaradas y no pocos militares; pero como las sospechas de anticomunista o anturevolucionario aprietan las cadenas del terror en todas las cárceles y en todas las Repúblicas de la U n i ó n fraternal, se conspira... Se conspira en Rusia bolchevique m á s que en los agitados tiempos del z a r á t o y por análogos motivos: por la libertad y la justicia. 1 Del incendio bolchevique Desde cualquier punto de vista. observaE n las estepas y en las honduras proletarias se conspira con mayor razón que en- da Rusia se nos aparece inquietante, t r á tonces, pues ni los aldeanos n i los obreros gica, ahogándose en o d i o y sangre... A l han mejorado su condición espiritual y- eco- avanzar el invierno se a g r a v a r á n los manómica. les; pero el. Estado, paternal, p r o c u r a r á aliLas aventuras del dumping moscovita, viarlos; Wodka y divertimientos populares ese alarde de inundar los mercados mun- no han de faltar en substitución de las crisdiales con trigo, centeno y demás produc- tianas fiestas de Navidad. H a b r á espectácutos agrícolas a menos precio que el. de su los cínicos, carnavaladas sacrilegas, bailes producción, intenta la paralización del co- de m á s c a r a s en las iglesias saqueadas, y s i merció interno de países capitalistas y. ¿a multáneamente se a g l o m e r a r á n en catacumcosta de qué se pretende salvar de l a cares- bas de los suburbios urbanos y en las sotía del pan al trabajador neoyorquino, por ledades selváticas los profesos de milenaejemplo? Pues a costa del pueblo ruso, que rias sectas moscovitas y los apóstoles de las no guarda una espiga de candeal: y come, nuevas, en paroxismo de. oración y de peracionado, su negro, pan el negro pan i n- nitencia... tegral, que admite las mezclas m á s comDe esos lugares saldrán de rodillas, en plejas: hierba ios, patata helada, polvo, paja, cruz los brazos, criaturas extáticas, que se tierra. perderán en las sombras, dejando en la nieSe quejan las masas campesinas desde ve huellas de sangre... L a sangre de sus Ucrania al U r a l se quejan los proletarios mutilaciones expiatorias. y las generales... E n los puertos se subleSOFÍA CASANOVA van los operarios y cardadores por el largo trabajo forzoso. l í o s amigos de Lenin, los que con él lograron la ascensión y asaltaron el Poder, esos comunistas ortodoxos reniegan de Stalin, que los ha alejado o castigado rodeándose de gentes indocumentadas políticamente y de pretorianos que L a aparición de E r o s en el remoto esguardan al dictador rojo como lo hacia a pacio sideral despierta en los astrónomos los Zares el nutrido comvoj imperial. inmensa curiosidad. L a Academia de CienSe conspira en Rusia soviética- ¡triste cias de P a r í s presta en estos momentos a. 1 destino el de los pueblos obligados a buscar novel planeta l a misma conmovida atención su bien en las inacabables emboscadas! con que asistiríamos los aficionados a la LAS E M O C I O N E S D E LOS A S T R Ó N O M O S música a la revelación de un prodigio h u mano del piano o del violin. Ese sentimiento ante un fenómeno celeste no es inédito. Nuestros lejanos antepasados lo experimentaron también, pero cómo entonces el firmamento estaba por explorar aquellas gentes prestaban a las novedades estelares un sentido profético. Su ciencia, limitada a los descubrimientos de los caldeos, perdía en exactitud lo que ganaba e n p o e s í a Cada vez que u n a s t r o J p o r u n cambio de posición, perfectamente i explicable hoy, b r i llaba con más intensidad, el, vulgo, veía un presagio al t r a v é s de sus fulgores. T a l fuerza tenían aquellas supersticiones, que hasta un escritor del talento de- Suetonio, al comentar la muerte de N e r ó n no soslaya la suposición de que l a caída de un rayo en. el palacio de los Césares, ocurrida por aqueV. os días, anunciase l a extinción de su reinado. ¿Cómo sorprendernos de aquel cand o r s i todavía hay. quien admite que el curso de los astros influye emnuestro destino? Ciertas publicaciones, literarias y algunas más libertinas. que literarias, de P a r í s están llenas de. anuncios de pitonisas y de adivinos, dispuestos a hacernos uno o varios horóscopos por una suma que oscila entre diez y cien francos. Conozco personas respetables que creen a pies juntillas que el haber nacido bajo los auspicios, de tal o cual conjunción astronómica trae consigo fortuna o adversidad. P o r su, parte, los magos de esa ciencia toman grandes precauciones para no aventurarse, y antes de predecir lo que nos va a suceder se informan de nuestro sexo y de otras particularidades. A mí me dijo un astrólogo que no quiero citar norninalmnete por no comprometer su boyante negocio, que yo podría obtener grandes éxitos en la. química. Desde entonces mi fe en las estrellas ha descendido a l mismo humilde nivel de mi fe en las gentes. Volviendo al planeta recién descubierto, parece que no tiene m á s que 3 0 kilómetros de- diámetro. ¿Cómo puede apasionar a l a ciencia- un cuerpo tan poco voluminoso? p r e g u n t a r á el lector, pensando tal vez que en un mundo tan pequeño no puedan ocur r i r cosas extraordinarias. Pero el a s t r ó nomo no ve el firmamento como nosotros. Y o confieso que si de todos los orbes que ruedan por el espacio infinito son Marte y Venus los. que m á s me atraen, es porque, si no se les puede reconocer habitados por seres como nosotros, se les atribuye una cierta vitalidad, que acaso anuncie su evolución a las formas humanas. N o estoy d i vagando en el vacío. U n sabio de la autoridad de Svante Arrhenius, director del. Instituto- Nobel, de Estocolmo, dice queda temperatura en L l superficie de Venus no es tan elevada que se oponga a que brote en aquel planeta una vegetación exuberante. Sus condiciones climatológicas, que son de una total uniformidad, hacen innecesaria la adaptación de las formas vivientes con tendencias a la variabilidad. Na ¿4? be haber allí- -concluye el sabio- 7- -sin; inferiores, pertenecient 3, sin treferencia, al reino veget. 1 v- e? ¿A ser 0 4- 4 4 -ticas Erík ratura. ¿a Ui diez g v n T- o E n amebas regiones tal vez -íiaber seres m á s elevados en la escaí pudiésemos hablar de progreso X? upc i esta materia un desarrollo de í T 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla