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ABC. MIÉRCOLES 17 D E D I C I E M B R E D E 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA P A G i8. de tres oficiales, fué conducido a Ayerbe, en automóvil, a disposición del jefe de la columna que ha operado, general Dolía. También se cita como principales autores del movimiento a los capitanes Seriles y Anitua, que huyeron. E s t á también detenido el capitán de Artillería Sr. Salinas, hijo del general del mismo apellido. resueltamente, y se llegó a la transacción de que sería substituido en esta misión por otro chófer. El grupo de los alpinistas de Jaca H a y que hacer constar que desde hace varios días los vecinos de Jaca advirtieron la presencia en dicha población de un numeroso grupo de muchachos jóvenes y bien trajeados que habían llegado de fuera. Los forasteros tenían aspecto de estudiantes y decían ser alpinistas que esperaban las p r i meras nieves para tomar parte en saltos y ejercicios de esquíes. Con relativa frecuencia celebraron conferencias telefónicas, en las que hablaban de, los futuros ejercicios y del día que sería m á s conveniente para ellos, que era aplazado según las circunstancias del tiempo. Todos estos alpinistas no hay que decir que han desaparecido de Jaca después de los sucesos. Las fuerzas de Carabineros están mandadas en Jaca por el teniente coronel don Joaquín Ruiz Mantecón, comandante don Manuel de Ochoa Lorenzo, capitán- cajero D Francisco López, capitán de l a compañía Sr. Díaz y un teniente. Algunos vecinos aseguraron que durante los días pasados se vio en Jaca dinero en abundancia. Después de cargar las tropas rebeldes víveres y municiones en el polvorín salieron en los camiones y en un tren que partió a las cinco de la tarde, y en el que tomaron plaza los soldados del batallón de L a Palma. Antes de salir las fuerzas rompieron todos los aparatos de Telégrafos y de T e l é fonos. Durante todo aquel día la ciudad estuvo a merced de las fuerzas rebeldes, que dejaron allí a un capitán y varios soldados. Sucedió, sin embargo, que algunos de los oficiales que marcharon con las fuerzas se despidieron de éstas a poco de salir al campo y regresaron a Jaca. De suerte que fueron muchos más los capitanes y oficiales que quedaron en la ciudad que aquellos que se determinaron a consumar su propósito de sedición. Algunas horas m á s tarde el teniente coronel de Carabineros logró tomar el mando de la plaza, que le entregaron los rebeldes. Entre las medidas adoptadas por éstos figuraba la de no permitir que ningún vecino se asomara a los balcones y ventanas de las casas. Obligaron a hacer guardias frente a diversos edificios. Las tropas rebeldes embarcaron en los camiones hasta la banda de música del re- gimiento. El choque con la Guardia civil. Muerte de los dos carabineros Cuando las fuerzas rebeldes cumplían todas las operaciones necesarias para la organización del convoy de camiones y llenas las calles y plazas de la ciudad de Jaca de soldados armados y de un no pequeño n ú m e r o de paisanos, que llevaban mosquetones y pistolas, se supo que uno de los oficiales sublevados había intimado l a rendición al sargento de la Guardia civil, que, al frente de seis guardias, ocupaba la Casacuartel. Momentos después se oyeron algunos disparos, cambiados entre el pequeño destacamento de la Benemérita y fuerzas de Infantería, que se apostaron tras los pilares de los soportales de la plaza, disparando contra la Casa- cuartel. N o duró mucho el fuego; pero durante él cayeron heridos dos soldados rebeldes, que demandaron auxilio en una carnicería de la plaza, cuyas puertas acababan de ser abiertas, propiedad de Pilar Bueno. También cayó muerto ante la Casa- cuartel, y sobre el pavimento de la plaza, el sargento comandante del puesto, cuyo proceder heroico, batiéndose con tan pequeño elemento de defensa contra un enemigo considerable, decidido a imponer su ley, es digno de la más profunda admiración y respeto, pudiendo asegurarse que es el héroe indiscutible de la jornada del sábado y digno del reconocimiento de los ciudadanos amantes del orden que representa la brillante Institución de la Guardia civil. Poco después de muerto el sargento por las tropas rebeldes, los dos carabineros a que hacemos referencia en otro lugar desembocaron en la calle Mayor del pueblo de Jaca armados con sus respectivos fusiles. Iban recorriendo los domicilios de sus compañeros de puesto, que eran 36, a fin de darles cuenta de lo que estaba aconteciendo, para que se reunieran a las órdenes de sus jefes. U n paisano armado con una pistola pidió a uno de los carabineros que entregara el arma, a lo cual éste se negó obstinadamente. Hubo un breve forcejeo por par te del asaltante para arrebatar el fusil que llevaba el carabinero, a cuya escena puso término el paisano disparando su pistola contra aquél, que cayó a tierra. E l compañero del herido se echó el fusil a la cara y el paisano huyó por una calle lateral; pero inmediatamente una nutrida descarga de los soldados que se encontraban en aquel lugar al mando de un sargento, acabó con la vida de los dos bravos soldados del Cuerpo, que quedaron acribillados a balazos. Tras estas escenas de efusión de sangre que no dejaban lugar a dudas respecto de la resolución que animaba a los rebeldes para conseguir sus fines a toda costa, siguieron las de fijación de un bando impreso y de grandes proporciones, firmado, seg ú n manifestaciones de algunos vecinos, por el capitán Galán. E n este bando, como delegado del Comité revolucionario, enumeraba las obligaciones y deberes de los ciudadanos, conminando con la pena de muerte a todo aquel que intentare estorbar la acción de dicho Comité 0 se mostrare contrario al respeto debido a la forma de G o bierno republicano. Figuraban varios artículos enumerando los delitos castigados con la pena de muerte por su contravención. A las tres de la tarde había sido armado todo el vecindario dé- Jaca por, orden de los oficiales rebeldes, hasta el punto de que se vio con fusiles a algunos, seminaristas. L a posesión de un arma entregada por el. Cor mité revolucionario no implicaba sino la obligación de prestar a éste toda clase de auxilios que pudieran ser requeridos. Se entregan los restantes soldados A las tres de l a tarde fué organizada una columna con fuerzas del regimiento de Gerona y del de A r a g ó n de guarnición en Z a ragoza, auxiliada con Caballería y con A r tillería, dispuesta a atacar los núcleos rebeldes que se decía hallábanse atrincherados en el quebrado terreno donde se en- cuentra enclavado el pueblo de Ayerbe, y que habrían retrocedido a dichas posiciones después del encuentro verificado por la mañana. Las fuerzas de l a columna Dolía salieron en camiones y recorrieron 30 kilómetros que separa a Huesca de Ayerbe, sin encontrar rastros de núcleos rebeldes. Iban precedidas por parejas y patrullas de Caballería. E n efecto: los soldados que huyeron después del encuentro de la m a ñ a n a habían llegado al pueblo de Ayerbe, y se encontraban formados en una de las grandes plazas del pueblo, al mando de seis oficiales. Todos, así soldados como jefes, se hallaban dispuestos a rendirse sin la menor resistencia. Efectivamente, l a columna de las fuerzas adictas llegó a Ayerbe a las seis dé l a tarde, en medio de l a m á s cerrada oscuridad y bajo una. persistente lluvia. Con la columna llegamos los periodistas. A l a llegada de las columnas, los soldados que esperaban en la plaza, no sólo no hicieron ninguna demostración en contra de ellas, sino que rindieron honores militares al general Dolía. Este se hizo cargo de las fuerzas, y ordenó inmediatamente el desarme, siendo después encerrados todos los oficiales y soldados en el local de un gran cinematógrafo que hay en el pueblo, donde poco después les era servido un rancho a las tropas. La ruta de los sublevados Huesca 15, 10 mañana. (Segunda crónica de nuestro enviado especial) Dedicamos el día de ayer a recorrer el itinerario que siguieron las fuerzas rebeldes desde Jaca a Huesca, y que se hallaba y a completamente libre para el acceso al público. De este modo visitamos Jaca, L a Peña, A n z á n i g o y otros puebiecitos. E l drama dio comienzo en Jaca, a las seis de. la mañana, y los sucesos se desarrollaron según informaciones recogidas entre los vecinos, de l a siguiente forma: A dicha hora, varios capitanes salieron a la calle, abandonando los cuarteles, seguidos de las tropas del regimiento de Galicia y del batallón de L a Palma, pertrechadas con fusiles y municiones. Inmediatamente dio comienzo una requisa general de todos los automóviles de dicha ciudad. Según nos ha manifestado el dueño de un importante garage, donde se encerraban varios coches de su propiedad, su prestación al acto preparado por los sublevadosfué exigida de l a siguiente forma: H a l l á base durmiendo cuando se presentó en su casa un sargento, seguido de algunos soldados, y con pistola en mano le obligó a levantarse rápidamente, presa del mayor estupor, pues es afirmación general de que en Jaca 110 se sospechaba entre el elemento civil que pudiera suceder lo acontecido. Obligado a seguir al grupo de soldados, acudió al garage y sacó los coches, y siendo invitado a conducir uno de ellos para trasladar a Huesca parte de las fuerzas. A esto se negó el propietario de los coches El capitán Galán E l capitán Galán fué invitado a confesarse y a recibir otros auxilios espirituales, a ¡o que se negó terminantemente, pidiendo que fuera enterrado su cuerpo en el cernen- terio civil. Militares comprometidos Entre los oficiales del E j é r c i t o que, según parece, estaban relacionados muy directamente con el movimiento, y que no c i encuentran detenidos, figuran el capitán A n i tua, del A r m a de Artillería, y el teniente de la misma Sr. Mendoza. Estos, lo mismo que el capitán Galán, huyeron tras el primer, encuentro de las tropas. Aquéllos lograron, sin duda, pasar la frontera, puesto que no han sido detenidos! Ya sabemos en la forma que se entregó el capitán Galán, quien no rechazó los cargos que contra él formuló el fiscal del Consejo de guerra. También suenan como partícipes en el movimiento rebelde los nombres de otros capitanes y tenientes. De Jaca han desaparecido el teniente Gallo y el capitán Pueyo. E l capitán Salinas, condenado a reclusión perpetua, estaba en situación de disponible. Ninguno de los jefes de la guarnición de Jaca, desde comandante de l a fuerza a los grados superiores, han temado parte en el
 // Cambio Nodo4-Sevilla