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A B C V I E R N E S 19 D E D I C I E M B R E D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 11 firmar aun por mucho tiempo, si bien la entrevista había servido para renovar afectos y lazos muy hondos y tuvo la virtud de hacer m á s noble y m á s humana la lucha. La quinta donde murió Bolívar Aunque con grandes y. no sensatas reformas, a ú n se conserva gran parte de la casa del español D Joaquín Mier, en las cercanías de Santa María, donde murió el Libertador y donde, con asistencia del presidente de la República de Colombia y representaciones de las naciones bolivarianas se han celebrado solemnes actos de conmemoración. L a alcoba donde murió Bolívar está adornada con numerosos trofeos, lo mismo que las restantes habitaciones. A un lado de la casa se levanta una estatua de Bolívar, frente a la llanura seca y estéril que cierra el horizonte. A h o r a se ha inaugurado una amplia carretera que une a la quinta de San Pedro Alejandrino con la ciudad de Santa Marta, facilitando así la visita de los turistas a aquel lugar histórico, donde Bolívar acabó pobremente su vida. M U E R T E D E D. l O S E TORIBIO M E D I N A Su personalidad Las agencias informativas que se apresuran a dar cuantas noticias de A m é r i c a hacen relación a revoluciones, terremotos u otros sucesos truculentos, no se han creído en el caso -al menos, nosotros no la hemos visto cu la Prensa madrileña- -de dar la del fallecimiento del historiador chileno D José Toribio Medina. Muere el señor Medina a los setenta y ocho anos de edad, rodeado del respeto de todos los eruditos del mundo y después de haberse hecho acreedor a los m á x i m o s honores no buscados y rehuidos m á s bien, ciertamente, pero ofrecidos a sus relevantes méritos en forma efusiva y decidida. Como diplomático, primero en L i m a y después en España, inició sus investigaciones históricas, fruto de las cuales son m á s de trescientos volúmenes que su fecunda pluma trazó, colocándolo a la cabeza de los historiadores de habla castellana. De una de sus, obras decía él marqués de Laurencín, al aparecer: Debe tenerse por gráfica y exacta mi afirmación de apellidar soberbio e imperecedero monumento el erigido por los nobles arrestos del ilustre publicista chileno a la memoria de E r c i l l a Su extraordinaria labor, que le valió el calificativo de coloso bibliográfico, ha sido clasificada con justeza en cuatro grandes grupos: Primero. E l compuesto por sus trabajos historiográficos, tales como los estudios sobre Solís, Caboto, Magallanes, Balboa, Juan Fernández y sus Historias de la Inquisición en L i m a Cartagena de Indias, en el Río de la Plata, etc. sus Historias de la L i t e ratura colonial, de la Instrucción pública, etcétera. Segundo. E l integrado por su labor erudita y del que forman parte sus Bibliografías, tales como las Bibliotecas hispanoamericanas y la hispanochilena, y sus i m prentas en el Río de la Plata, en Chile, en L i m a en Méjico, en Manila, etc. etc. su b i b l i o g r a f í a d e santos y beatos de A m é r i c a y sus colecciones de documentos para la historia de Chile. Tercero. E l formado por el conjunto de su producción propiamente erudita y en cuyo caso se encuentran sus ediciones críticas ilustradas de los primeros historiadores chilenos; la extraordinaria de La Araucana, de E r c i l l a su producción numismática y sus trabajos arqueológicos y etnográficos. Cuarto. E l que forman sus producciones literarias, constructivas y de crítica, tales como su historia sobre el Quijote apócrifo, sobre el autor de La tía fingida, y sus anotaciones al texto clásico o los relatos interesantes que titulara Cosas de laColonia. Y el mérito principal del Sr. Medina es que ha ofrecido a l a posteridad estudios de una época poco o mal conocida y en forma harto gratísima para nosotros, pues, como dijo en un reciente discurso el ex embajador de Chile en Madrid Sr. Rodríguez Mendoza, en el acto de la imposición de la gran cruz de Alfonso X I I al insigne fallecido, en gran parte, esa labor es la reivindicación documental de la acción de E s p a ñ a en A m é r i c a y está sirviendo ya en Alemania, en Inglaterra, en E s tados Unidos y dondequiera que impere la serenidad de la justicia, para la revaluación científica del período colonial. E l 25 de agosto de 1023 se dedicó un magno homenaje en Chile al S r Medina lina anécdota Ricardo Palma, en sus admirables Tradiciones peruanas, al relatar los viajes de B o lívar por el Perú, cuenta una curiosa anécdota, que ofrecemos al lector. En sus viajes Bolívar gustaba de informarse personalmente del concepto en que el vecindario tenía a sus autoridades locales, y las m á s de las veces los juicios eran sumamente contradictorios, pues unos tenían palabras de elogios y otros de censura para la misma persona. Pero al llegar al Cuzco se encontró con el caso de un funcionario de quien tcdo 9 se hacían lenguas con tal unanimidad, que sorprendió grandemente al Libertador. Y Palma transcribe el siguiente gracioso diálogo, en el curso del cual Bolívar tmgnaba por hallar una contradicción: ¿J uega? -interrogaba. i a las. tablas ni a la brisca, excelentísimo señor- -le contestaban. ¿Bebe? -A g u a pura, excelentísimo señor. Enamora? -É s marido ejemplar, excelentísimo señor. ¿Blasfema? -Cristiano viejo es, señor excelentísimo, y cumple por Cuaresma con el precepto. ¿Usa capa colorada? -M á s azul que el cielo, excelentísimo señor. (Aquí hemos de advertir que los i n surreccionados en América adoptaron la capa azulada en sus uniformes, en tanto que los realistas adoptaron los tonos rojos. Es rico? -H e r e d ó unos terrenos y una casa, y ayudado con el sueldecito, pasa la vida a tragos, excelentísimo señor. Aburrido Bolívar, ponía fin a su interrogatorio lanzando su favorita y ya histórica interjección, y entonces se dirigía a su secretario pidiéndole su opinión y aquél le contestaba: -S e ñ o r creo que un hombre de quien nadie habla mal es m á s santo que los que hay en los altares. Pero Bolívar no se conformaba y ansiaba encontrar quien le hablara en algo mal deaquel hombre; m á s todo fué en vano, hasta que la víspera de salir del Cuzco, a medianoche, llamó a su secretario, y a gritos, enseñándole un abultado libro forrado en pergamino, le d i j o -Y a saltó la liebre. ¿Q u é liebre, mi general? -contestó el otro sin comprender. -L e a usted lo que dice aquí este fraile, al que declaro desde hoy m á s sabio que Salomón y los siete de la Grecia. ¡Boliviano había de s e r! -a ñ a d i ó con cierta burlona fatuidad. E l secretario leyó entonces en el libro, que era la Crónica agustino, escrita en la primera mitad del siglo x v n por fray A n tonio de la Calancha, natural de Chuquisaca, lo siguiente: N o es el más feliz el que rio tiene amigos, sino el que no tiene enemigos, porque eso prueba que no tiene honra que le murrhuren, valor que le teman, riqueza que le codicien, bienes que le esperen ni nada bueno que le envidien A tenor de esas lineas Bolívar se hizo este raciocinio: O ese individuo es un i n trigante contemporizador, que está bien con el diablo y con la corte celestial, o es un memo a quien todos manejan a su antojo. E n cualquiera de los dos casos no sirve para el servicio, como dice la ordenanza. Y de una plumada decretó la cesantía del ¡funcionario, la única que firmó en el Cuzco. La tumba del Libertador E l antiguo templo de la Trinidad, en Caracas, ha sido transformado en panteón de Bolívar y de sus principales tenientes y compañeros de lucha en la guerra emancipadora de América. L a iglesia tiene tres naves decoradas de mármol, y frente a la central, en el sitio de honor, se destaca la majestuosa figura de Bolívar, levantándose a sus lados dos hermosas estatuas, m a r m ó r e a s tambiéii, que simbolizan la Libertad y la Gloria. Coronas de bronce, lápidas conmemorativas, de mármol y de diversos metales, cubren los costados, como recuerdos de ceremonias o de los países americanos. E n las naves laterales están los sarcófagos de Miranda y de Sucre con sendas estatuas, si bien los restos de este úitimo siguen en Quito. También allí están los mausoleos de Páez, de Briceño, de Ricaurte, de Monagas y de otras principales figuras de la campaña pro independencia. E l pavimento es todo de mármol, dividido en rectángulos en la mayor parte del templo y grabados en ellos los nombres de los demás luchadores, con las fechas correspondientes a sus actos de heroísmo o a su muerte. De la cúpula del templo pende una hermosísima a r a ñ a de cristal de roca, igual en calidad y en proporciones a dos espléndidos candelabros, que han costado algo m á s de cien m i l bolívares. E n este templo, organizados por eí G o bierno de Venezuela, se lian celebrado asimismo actos de homenaje a Bolívar en la forma m á s solemnísima y con la asistencia de representaciones de los otros países de Hispanoamérica. LOBER
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