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A B C SÁBADO 20 D E D I C I E M B R E D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 11 atender primprdialmente a la obtención de un producto principal de seguro y remunerador precio en el mercado. Pero su consecución exige el de otras producciones, que pueden calificarse de auxiliares, aunque también tengan su valor de mercado. Son, en realidad, coadyuvantes, y su obtención está supeditada a la del producto antes c i tado. Así, por ejemplo, ocurre con ciertas forrajeras, base de la alimentación de los ganados de labor y de renta, que a su vez han de producir trabajo y estiércoles, y aprovechar las hierbas de pastos y rastrojeras. Otras plantas han de ser cultivadas porque el laboreo que exigen prepara el suelo y facilita la siembra del producto principal, procurando al propio tiempo una más equilibrada distribución de los jornales, y así sucesivamente. L a propia Naturaleza nos muestra en las fincas de gran extensión, con las variedades del suelo y los relieves orográficos, que la perfección cultural no está en el monocultivo, sino en la justa ponderación, que no excluye el cuidadoso trato de los distintos aprovechamientos agropecuarios adecuados a la zona agrícola de que se trate en cada caso particular. H a y pues, que procurar, en el estado actual de nuestra agricultura, implantar el policultivo, que, con su variabilidad de producción, regulariza la obtención del producto neto, previniendo la economía del agricultor contra el posible riesgo de la pérdida de la sola cosecha que caracteriza la explotación del predio orientado en el monocultivo, aunque la póliza del seguro resuelva aparentemente tal quebranto. Porque de todos los que conocen el campo es bien sabido que si un cortijo u olivar, situados en el llano, produce en un año normal una magnífica cosecha de cereal o aceituna, en el siguiente, un pedrisco o una vecería acentuada pueden dejarle sin ningún ingreso, obligando al cultivador a acudir al crédito, muchas veces usurario, para salvar el. largo interregno del año agrícola siguiente, en el cual antes de cosechar hay que abonar, sembrar, etc. etc. es decir, gastar. E n cambio, en la finca serrana que tiene terreno de labor y de dehesa, monte y arbolado y hasta huerta con frutales, en ocasiones una chopera a lo largo del regato o vaguada más pronunciada del terreno, en esa finca tan conocida, como pintoresca, aun en el caso de una pérdida de lo sembrado, o falta de. bellota por daño de plaga o climático, en una palabra, aun no cogiendo nada en los ha jos, puede hacerlo en el znielo o viceversa, porque las épocas de desarrollo, floración, fructificación, etc. no suelen ser coincidentes, y, por lo tanto, no les afectan los accidentes meteorológicos y aun las plagas del campo en igual forma e intensidad a unos que a otros cultivos. Quizá sea ésta una de las causas más influyentes en el elevado valer en venta que aicanza este género de fincas rústicas, desde luego en desproporción con las producciones unitarias, y que muchos interpretan d i ciendo que los propietarios rurales de los pueblos de serranía son de espíritu más ordenado y económico que los de la campiña, y disponen generalmente de más capacidad adquisitiva, por lo cual pagan precios por las fincas en venta en los cuales va incluido, sin duda, un elevado porcentaje en concepto de precio de afección. S i n negar la realidad del razonamiento, creo que no influye menos el concepto de la varia producción agrícola y ganadera, que caracteriza las fincas enclavadas en las zonas montañosas que en mayor o menor grado existen en todas las provincias españolas. Claro es que el valor del producto, en cosecha normal, de una finca del llano e? mayor que él de la misma extensión de tierra del monte. De otra manera ligaríamos al absurdo de que la unidad superficial de terreno ligero, de poco fondo, como suele ser casi todo el de serranía, más frío y menos activo, y por todo ello produciendo menos en cantidad que el de la jugosa y fértil llanura, alcanzaría mayor precio en venta y renta, no; el año que se le da bien a un cortijo o hacienda de la campiña el valor de la cosecha colma todas las medidas, mientras que la dehesa serrana apenas sale de su paso. Pero la regularidad de su producción se traduce en un bienestar que el dueño del predio refleja en todo momento y le hace defender su propiedad con un tesón i n igualado. Y este propietario puede tener, como dice el refrán del labriego previsor, una cosecha en el bolsillo, otra en el almacén y otra sobre el terreno. E s la hormiga serrana, mientras que la cigarra del llano, envanecida con la magnífica ciase de su finca, que produce montones de grano o rios de aceite en un año normal, no guarda nada para los años malos, que son harto frecuentes, por desgracia, en el gran cultivo, y desequilibra su economía, teniendo que recurrir al crédito, que agrava a la larga su situación. M i experiencia en la materia me tiene probado que la mayor parte de las operaciones hipotecarias que se hacen en el llano son para salir del apuro, mientras que ese mayor porcentaje en la sierra es para pagar a plazos lo adquirido o adquirir más tierra. Y esto dice algo. E s preciso, pues, que ese regulador, que representa el policultivo y la buena asociación agropecuaria de la finca serrana, sea realizado en la medida de lo posible en la finca del llano, por medio de la adecuada transformación cultural- -otro día describiré v concretaré sobre, dos fincas tipo- -y sobre la base de las plantaciones arbóreas o arbustivas, de fruto o de madera, más apropiadas a cada caso en particular. Con ello la campiña, materia prima ya de gran valor, se elevaría hasta límites i n sospechados. ADOLFO V Á Z Q U E Z Ingeniero E l Gobierno, antes de lanzarse decididamente hacia un aumento de producción nacional de algodón, quiere conocer hasta qué punto la industria textil española podría soportar, con ventaja para la economía conjunta, la mayor carestía del algodón nacional durante algún tiempo al menos, asi como estudiar el procedimiento a seguí: durante el período de transición inevitable, en que, siendo todavía insuficiente nuestra producción algodonera, fuera, sin embargo, necesario protegerla con derechos amparadores frente a la competencia extranjera. Guiado del propósito de estudiar el problema en su totalidad, sin apremios de tiempo y oyendo las opiniones y experiencias de todos los elementos interesados, ha convocado a una conferencia a los representantes de los grandes intereses de la industria textil algodonera y a los intereses agrícolas algodoneros. A ambas representaciones se u n i rán los técnicos de dicho departamento, que serán los que preparen detalladamente el plan de la misma y los que sirvan de asesoramiento a ambas partes. Nos parece muy acertado el propósito del señor ministro de Economía, que, una vez en posesión de, los elementos de juicio que se deduzcan de la Asamblea, adoptará seguramente las resoluciones más pertinentes para la economía española. Comité Nacional de Plantas M e dicinales Este organismo, creado para estudio y fomento de la producción de plantas medicinales en España, ha pasado a depender, conforme señalamos en números anteriores, de la Dirección General de Agricultura. Reorganizado con una absoluta ponderación de agrónomos y farmacéuticos, hace pocos días quedó constituido por el director general de Agricultura, señor marqués de Ruchena, siendo designados por éste, a propuesta del Pleno del Comité, como presidente del mismo, D Jesús M i randa profesor de cultivos de la Escuela Especial de Ingenieros Agrónomos; como vicepresidente, D. Marcelo Rivas Mateo, catedrático de Botánica de la Facultad de Farmacia, y como vicesecretario, D Jenaro Alas, profesor de la repetida Escuela de Ingenieros. Integran además la Comisión permanente el secretario, D. José de la Vega, farmacéutico de la Casa Real, iniciador del Comité y que desempeña dicha secretaria desde que el mismo fué creado en la D i rección General de Sanidad: D. Antonio García Romero, profesor de la Escuela de Agrónomos, y u n representante de la Unión Farmacéutica Nacional. Son vocales del Pleno el farmacéutico Sr. Fernández de la Vega, profesores de los dos centros de enseñanza mencionados; el director del Laboratorio. Farmacéutico M i l i t a r el ingeniero jefe del Negociado de Servicios Generales Agronómicos y el inspector general de Servicios Farmacéuticos. E l ministro de Economía Nacional, señor Rodríguez de V i g u r i se ha apresurado a proponer y lograr del Consejo de ministros la aprobación de un crédito de diez mil pesetas que permita la iniciación del desarrollo de este importante organismo llamado a resolver problemas de trascendencia en nuestro comercio exterior y en nuestras explotaciones agrícolas. E n cuanto el estado del terreno lo permita, comenzarán a realizarse las labores oportunas en la extensa parcela que para los trabajos experimentales del Comité ha concedido S. M el Rey en la Real Casa- de Campo. HUMASQUE agrónomo NOTICIARIO AGRÍCOLA Conferencia algodonera De todos es sabido la gran suma que anualmente ha de pagar España al extranjero para importar el algodón necesario como materia prima para la importante industria textil de esta fibra que se ha desarrollado en Cataluña. Jin los últimos años se inició en nuestro país el cultivo del algodón, cultivo que empieza a realizarse bajo la tutela del Estado, principalmente en Andalucía y Extremadura; y en poco tiempo ha alcanzado proporciones considerables, aunque sólo represente la producción nacional de algodón próximamente el 1 ppr 100 de la cantidad que consumen los fabricantes nacionales. Pero los resultados obtenidos, igual que ha ocurrido con el cultivo del tabaco, son del orden de los que estimulan a seguir por el camino emprendido, en vez de abandonar el problema. y DE ADORNO Grandes viveros del arboricultor J O S É A l i E V A L O Sabiñíin (Z a r a g o z a) P i f i a n c a t á l o g o s i ¡es i n t e r e s a
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