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oscurece, salimos del campo ccn los faroles encendidos Y con los paraguas abiertos. ¡Había que vernos con el paraguas en una mano y el farol en la o t r a! -A O. 1 Real M a d r i d tres; D e p o r t i v o E u r o p a uno El equipo Europa vive de un casi mito. -Porque estos muchachos del escapulario acintado en el jersey perduran en la memoria de los aficionados como los futbolistas que cierto día tuvieron un gran conjunto. N o importa que esa fecha esté tan pasada que muchos espectadores, y hasta algunos nuevos cronistas, no alcanzaran aquella época no muy remota sin embargo: L a leyenda les asiste, y el Europa duerme en ella, confiado- -suponemos- -en ese. resurgimiento que puede salvarles a ellos como a los demás. Pero pasan los días, los torneos y los años, y el Europa, ya sin conjunto (nunca tuvo i n dividualidades) flota a merced de los temporales- a que les someten sus rivales. E n su campo, mejor aún en el corazón de su barriada de Gracia, consigue las victorias que le proporcionan el derecho a perpetuarse en su categoría. Alguna vez, como al final del campeonato de L i g a del año último, del modo un poco confuso que merecía esa investigación que se prediga en tantos otros casos sin importancia. Fuera de Cataluña, haciendo exhibiciones como esta última de Chamartín, descoloridas, retozonas, sin sabor y sin la personalidad de que gozan casi todos los restantes grupos de la primera división. Porque de estos insípidos merengues catalanes no puede decirse que sean buenos, ni malos, n i regulares. Acopladitos, modestitos, entrometiditos... cuando les dejan; y nada. más. La indiferencia bajo cero. -Los cuatro o seis millares de espectadores que soportaron la rigurosa temperatura de ayer, fueron a presenciar el triunfo del Madrid sobre el Europa. N i el último empate con el Barcelona, n i la mínima diferencia victoriosa sobre el Irún, hicieron temer por ese éxito, que en Chamartín resultaba incuestionable. P o r eso, aun jugando bien el M a d r i d en la primera parte, durante la que los catalanes ofrecieron una resistencia bien organizada y no exenta de algunas réplicas b r i llantes y peligrosas, las gentes no se entusiasmaron jamás. Todo era esperado: L a acertada exhibición de los locales, l a correcta defensa de los forasteros y los tantos suficientes para establecer la distancia de- finitiva. Partido suave, fácil, entretenido, digestivo. E n la continuación, los términos variaron tan sólo con lo que se refiere a los madridistas. Con tres tantos no era menester mayores alardes. E l Europa no supo o no pudo hacerlos (equipo modestito, apañadito y completito) y aunque no les faltaron ocasiones, ios artilleros no aparecieron. Sólo al final, cuando los espectadores subrayaban su aburrimiento y les entumecían los brazos, con un enérgico coro de aplausos humoristas, Vallana creyó disolver- -creemos que en just i c i a- -castigar unas manos reiteradas de Leoncito con el moderno y terrible penalty. Fué Alcázar el especialista encargado del disparo, y aunque V i d a l desvió la pelota, el goal cayó en la red. Los nuevos valores. -Los únicos que por el momento se cotizan en el ataque son los nuevos valores. Y a no cabe dilema. Delantera madridista sin Gurruchaga, sin Eugenio, sin Urretavizcaya y hasta sin Leoncito. P o r que García de la Puerta, a pesar de los efectismos que llegaron a impresionar a la galería, fué flor de un día; el quinteto (sumado Lazcano) tiene entusiasmo, juego y coraje suficiente para catalogarse entre los más diestros y para frente a un enemigo tan débil como el Europa marcar tres tantos y pasearse luego durante toda una parte. E l primer goal fué limpiamente ejecutado por Gurruchaga. L e pasó la pelota Quesada, al hacer un despeje, y el ex arenero, que no había tenido fortuna en los ligados avances anteriores, prefirió disparar desde distancia. Su tiro, a media altura, fuerte y colocado, halló desprevenido a Florenza, cuyo plongeón fué tardío y efectista. A los treinta minutos, Eugenio se internó valientemente, para ceder a Lazcano. E s te centró corto, y Gurruchaga alcanzó un remate, parapetado sobre la misma meta, que fué el segundo inevitable tanto. Pero el más bonito de la tarde le cupo en suerte a Lazcano marcarle. E l centro muy pasado de Urretavizcaya fué empalmado en el aire por el extremo derecha, y el esférico pasó el marco tangente al ángulo superior. Aspectos. -Los dos riltimos puntos que ha ganado el M a d r i d serán los más fáciles de la carrera liguista. Y los más anodinos. Entre... esos vencedores, Bonet, el medio ala sustituto de Prats, convenció definitivamente a los aficionados. Todo el equipo, pollo demás, cumplió, sin excederse. De los catalanes, Florenza nos parece próximo al apagamiento inmediato. Hacía mucho tiempo que no presenciábamos esas sa- Helas a través del campo, que el público recibió con alboroto extraordinario. U n a defensa no más que discreta, unos medios en los que se destacó Obiols y un ataque en el que Carmona, el centro, es la más fundada esperanza. Todo, eso (tan poco) es el Europa actual, que vive del recuerdo de su conjunto, que fuera mi día temible por la solidez y la maravillosa eficacia de su conjunción. í o tuvo dificultades el arbitraje para V a llana, que dirigió la pelea con seguridad, acierto y ponderación. -Juan Deportista. Equipos. -Madrid: V i d a l Torregrpsa, Quesada; Bonet, Esparza, Peñaj Lazcano, Eugenio, Gurruchaga, Leoncito y Urretavizcaya. E u r o p a Florenza; Soligó, V i g u e r a s A r miliana, Layol, Obiols; Girones, fBestit, Carmona, Calvet y Alcázar. T Barcelona, seis; A u s t r i a tres Barcelona 25, 12 noche. Se anunció como muy interesante un partido entre el Barcelona y el Austria, de Viena, para esta mañana. Sabía el público lo que iba a ver en el campo de Las Corts y, sin llenarlo del todo, esperó a ver lo que ocurría, con el deseo de comprobar la forma de los jugadores barcelonistas, que han pasado por dos trances d i ficilísimos en la L i g a Pero y a en juego el balón pudo darse perfecta cuenta de que el Austria, si no tan bueno como sus antecesores inolvidables de la Europa Central, es; un equipo que juega mucho, dentro del patrón característico de la escuela austríaca y húngara. Está formado por jugadores de excelente complexión, que saben colocarse y combinar perfectamente. ¿A D O N D E VAS? -MÍA L A HABANA! í ¿DE -DE DONDE LA VIENES? HABANA... Resulta la delantra como una de las mejores que han desfilado por nuestros campos. Desentona la defensa, insegura y tor- j pe, y no guarda la puerta un portero dema- siado seguro. De entre tocios sobresale el delantero cen- tro, un jugador de patrón británico, que conduce admirablemente la línea y resulta peligrosísimo ante el goal, sin que acuse en sus maneras un ímpetu exagerado. Sus demás compañeros de delantera no abusan del schoot, pero disparan con mucha potencia y todos son buenos sprinters. A u n cuando muy enérgicos y resistentes, cualidades predominantes del once, acusan estos jugadores la falta de vivacidad, que es algo que no está en su temperamento. P o r este defecto, más que por no saber ver el peligro en las ocasiones comprometidas, pudo llegar tan alto el tanteador de los locales. A u n así, si el conjunto fuera más homogéneo y contara en la puerta con un elemento de confianza, el Austria habría logrado hacer un mejor papel. E l Barcelona hizo en general, un buen partido. L a delantera, formada por Piera, Sastre, Samitier, A r n a u y Parera, jugó todo lo que cabe esperar de esta línea, resultando las genialidades de Samitier decisivas y espectaculares, con las cuales tuvo bastante para demostrar que si no pertenece al patrón británico, le basta con el suyo, que es uno de los incopiables. E n la segunda parte, durante la cual los austríacos cometieron algunas suciedades, Piera perdió el balón continuamente; Sastre, sin poder contar con Piera, anduvo a la deriva; Samitier esperaba inútilmente que le sirvieran balones. Y A r n a u hubo de retirarse, cediéndole el puesto a B u j que no supo nunca lo que hacía. E n estas condiciones, Parera- -que aún no está en plena forma- -tampoco acertaba a desarrollar juego, y a no ser por el trabajo siempre intenso de los medios locales, el score del Barcelona seguramente habría sido rclíajado por los austríacos. N o se lucieron combinando nuestros medios, entre los cuales A r o c h a
 // Cambio Nodo4-Sevilla