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A B C. S Á B A D O 27 D E D I C I E M B R E D E 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA: P A G 14 HAY O U E EXPORTAR MAS EL CULT 1 VO D E F R U TOS SELECCIONADOS N o hay duda que el cultivo intensivo de fruto seleccionado, no solamente se halla atrasado y abandonado en España, sino que podemos decir que no existe, llevando aquella apreciación al terreno d e j a verdad y de la franqueza. Nos referimos a la pro ducción de frutas como la pera, manzana, melocotón, etc. no a la naranja, uva, aceituna y plátano, que ya se obtiene con más cuidado y excelencias de cultivo modernizado, y se exporta en gran cantidad, aportando prestigio a la nación y ganancia a los agricultores. Pero creemos que pueden ser atendidas todas las ramas de la fruticultura en un país que no nos cansamos de llamarlo agricultor, si no queremos quedar a la zaga en ese insistente mirar moderno de todas las naciones hacia la madre T i e r r a pues si en otros órdenes de la economía nacional se tienen que contentar los españoles con representar el papel de segundones en la gran familia europea, en agricultura, no debieran permitir que se les- excluya en la participación del derecho a la primogenitura: Cuando vemos que en el escaparate Je un establecimiento antiguo y aristocrático de la Carrera de San Jerónimo aparece a l guna caja de hermosas y bien presentadas peras y nos piden a razón de seis pesetas cada una de ellas, respondiéndonos, al i n quirir su procedencia, que las mandan de París, sentimos que no nos digan que son del país, y pensamos que hay que hacer algo para conseguirlo, evitándose el que ese d i nero salga de España y el carmín del sonrojo a las mejillas. Empezamos, como se ve, por divulgar estos procedimientos para l a obtención de frutos extra acogiéndonos a la, amable hospitalidad de un diario cuya difusión es enorme, con el fin de que no quede un rincón en la Península, cuanto más agrícola mejor, donde no se sepa lo que puede hacerse con la tierra y el cielo de que dispone para la aplicación de esta rama de la fruticultura en su mayor beneficio y prestigio. L o primero que debemos hacer es proceder a la elección de las mejores variedades de frutales que puedan dar esa fruta de elección O primor, no contentándonos con lo que buenamente nos pueda ofrecer el vecino de al lado, sino escoger lo bueno entre lo mejor y acudir a horticultores de conciencia, pidiéndoles frutos que, si a la pera se refiere, puedan llegar fácilmente a. los 500 gramos de peso, tales como los siguientes, que vamos a enumerarlos y definirlos someramente. E n variedades de verano poco o nada aconsejaremos para esta c í a s e d e cultivo; podremos señalar de fin de esta estación- -últimos de agosto o primeros de septiemb r e- -l a variedad Margarita Marillac, hermosísima pera, bella y substanciosa, aunque el árbol que l a produce es poco vigoroso. De mediados de septiembre es la Mantecosa Hardy, fruto muy grande, fundente, jugoso y bien azucarado; el peral, en cambio, en ésta es muy vigoroso; Wiüiam s Duquesa, hermosa y rica pera que puede llegar fácilmente a 500 gramos de peso y que madura de septiembre a octubre. E l árbol que la produce es muy vigoroso, como el anterior. Decana de los Comicios (Doyenné du Comice) la ponemos también en francés, porque se empeñan l a mayor parte de los horticultores españoles en señalarla así en sus catálogos. H e aquí una pera de l a que hemos tenido ejemplares que han llegado a pesar 755 gramos, y si realmente es muy ponderada por su tamaño, colorido, carne extremadamente fina, fundente y azucarada, todo se lo merece. A pesar del defecto que se De nuestra exportación de vinos, aceites, naranjas, cebollas y corcho, no creemos pertinente decir hada ahora. Nos referimos a otros productos del campo de menos volumen y, por tanto, menos influyentes en nuestra balanza comercial, per- o de verdadera trascendencia para el mediano y pequeño propietario principalmente Nuestro privilegiado clima nos permite obtener frutas, sabrosas y azucaradas, que son base imprescindible para la preparación de las conservas y mermeladas. Cualquier país de la vieja Europa que no sea el Levante mediterráneo, nos tiene que envidiar los excelentes frutos de hueso y de pepita que naturalmente, sin cuidados especiales ni cultivos forzados, se obtiene en nuestro suelo. Una acertada orientación agrícola, asociada con. un mediano espíritu comercial, lograría con tan magnífica materia prima una considerable riqueza para el acervo nacional. Para ello sería suficiente propulsar las modernas prácticas culturales, como ya indicamos en uno de nuestros artículos publicados énj está sección y favorablemente comentado por el inteligente fruticultor y colaborador nuestro D. José de Picaza, a fin de lograr la mejora de la producción, en calidad principalmente. Y luego completar esa labor con la difusión de la- preparación de esa- primera materia, pues la conserva. de frutas al hatiiral y aun en mermeladas, sobre todo la primera, debe ser mirada como industria rural aneja a la agricultura, por su fácil implantación, desarrollo y modesta exigencia en capital complementario de, explotación. Porque grande es el beneficio que puede obtenerse de un jardín pomológico bien cultivado; pero ¡cuánto mayor no. es si a él se asocia el qué puede obtenerse de tratar la materia prima, haciéndola sufrir la sencilla transformación que el mercado reclama para adquirirla y expenderla al consumidor como producto elaborado! En el llano de la isla de Mallorca, después del almendro y de la higuera, sigue en importancia cultural al albaricoquero. Hoy es un cultivo remunerador que se, extiende más cada día. Y su auge lo alcanza porque el inteligente campesino y pequeño propietario ha sabido, hacerse industrial. El pag és del plá de s illa dorada recoge el fruto y. lo elabora, cociéndolo en caldera propia y envasándolo concienzudamente para librarlo luego al comercio de exportación. Y aSí quintuplica el beneficio. Procede, pues, imitarlo. Si además se fomenta la cooperativa de productores para la obtención de marcas regionales y se completa la organización con una voluntaría y particular fiscalización técnica, que sirva de valladar contra los fraudes de los mixtificadores y poco escrupulosos que nunca faltan, y dañan con sus egoísmos tan irreparablemente el crédito de una marca, se habrá dicho la última palabra en tan importante materia. Que tomen de ello ejemplo los modestos fruticultores de las huertas de Valencia y Murcia, los de la Rioja, Zaragoza y el valle del Tiétar, los paseros de Málaga v los prensa- higos de Fraga y de Lepe, en Lérida- y en Calatayud, en Elche, Daroca v en la cuenca del Tajuña, y en tantos otros lugares de natural asiento de frutas selectas. Hay que pie ¡orar la Producción y al mismo tiempo, elaborar. Y como obligada consecuencia, exportar más. Con ello todos los españoles saldremos ganando. le señala de fertilidad irregular, a nosotros nos empezó á fructificar pronto, y todos los años se muestra bastante dadivosa; es de un gran vigor el árbol y puede ser sometido a espaldera por grande que se quiera. H a y que comerla antes del i de noviembre. Duquesa de Angulema es otra pera de fama universal y que por su tamaño- -hemos recogido alguna de 765 gramos- buena presencia, extraordinariamente fundente y agradable paladar, se halla muy extendida, pudiéndosele perdonar su granulación en gracia a sus restantes altas cualidades. Aguanta hasta primeros de noviembre, siendo el árbol de un vigor medio y de fertilidad más que regular. Manteca Clairgeau. También muy apreciada por su tamaño, que fácilmente llega y pasa de 500 gramos, y ser muy jugosa; de forma alargada y color de caldera con pecas. E l árbol no es vigoroso; pero sí muy fértil. Manteca Diel. Hemos visto ejemplares de esta pera hermosísimos, de más de 500 gramos de peso. N o la tenemos; pero nos han hecho grandes ponderaciones de ella; madura en diciembre. Manteca de Arenberg o de Hardenpont. Fruto grande o muy grande, algo estirado y turbinado y con cierto parecido al membrillo carne finísima, blanca, muy jugosa. Á r bol bastante vigoroso, pero no muy fértil, y que exige las exposiciones abrigadas; pollo demás, está considerada como una de las mejores peras. Y a esta variedad aguanta más, puede comerse hasta en enero. Decana de invierno Doyenné d hiver, en los catálogos españoles, o, lo que es peor, Doyenné de invierno) Pera de cuchillo de las más tardías, condición muy apreciada y difícil de ser cumplida; puede llegar a gran tamaño, y es calidad muy buena, azucarada, muy fundente, aunque algo acidulada. Árbol de poco desarrollo y muy propens o a l rajado, por lo que exige la espaldera y orientación al Este. Para completar esta nomenclatura de peras de primor citaremos otras tres de verdadero invierno: dos que se pueden comer de cuchillo y otra exclusivamente para asar. Triunfo de Trelasé. Pera de gran tamaño, que heñios llegado a obtener hasta de 870 gramos de peso. A g u n t a mucho, como que se puede comer hasta en abril y mayo, y para ser pera de este tiempo se come cruda y es bastante fundente y agradable; asada o en compota es inapreciable. D e forma alargada y de gran presencia, color amarillento con manchas leonadas. E l árbol es bastante vigoroso y muy fértil; da todos los años a poco que se le cuide. Otra pera muy grande- -puede llegar a 800 gramos. de peso- -y que, como la anterior, es dadivosa y de larga conservación, es la Bella de Abres, todavía más fundente para ser comida en verde, y asada es manjar delicioso. E l árbol, que es muy fértil, es poco vigoroso, por lo que pide formas poco extensas. Bella Angevina es el nombre de la pera más grande que se conoce; puede llegar a pesar hasta dos kilos cuando no se le regatean, las mayores condiciones de un buen cultivo y con alguna suerte. Su aspecto es, efectivamente, de gran belleza y aguanta cuanto se quiera todo el invierno, y por eso se la dedica al adorno de fruteros y escaparates; pero todas las demás condiciones no las cumple, desgraciadamente. Apenas se puede comer asada, y cruda no hay quien ie hinque el diente. Él árbol no es muy v i goroso ni fértil y exige buena orientación; sin embargo, debe cultivarse como articulo de primor por su enorme tamaño y atrayente colorido. E l cultivo cuidadoso y moderno de estas doce variedades de peras dará, además de dinero al horticultor, una fama que no la obtendrá mayor con sus lujosos catálogos y anuncios de toda clase que pueda inven- LeaV. mañana