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po s u g e s t i o n a r á a los h i s t o r i a d o r e s Este año, que para nosotros ha sido mediocre, acaso en el porvenir sea p a r a los. cientos de millones de hombres que p u e b l a n el Indostáti un a ñ o l u minoso, comienzo de una nueva E r a Pero no podemos d a r n o s cuenta, como no se l a dio de quién era Jesús, no obstante haberlo tenido ante sí. el funcionario romano que era en su tiempo p r o c u r a d o r de. Judea. Otro creador de m i tos h a r í a m o s s u r g i r en la galería del a ñ o Oustric, el financiero francés, que desde l a condición de comisionista de vinos ascendió a la de multimillonario e s p e c u l a n d o sobre lo que hay de más fructuoso; es decir, sobre la ilusión humana. O u s t r i c h a superado en mucho a los brasseurs d affaires i m a g i n a d o s p o r Balzac y por Zola en sus novelas, en torno al dinero y al crédito. Sólo que, cuando una ficción como la suya adquiere esa m a g n i tud, ya no se sabe hasta qué punto e l protagonista desempeña una comedia o es héroe involuntario de un t r á g i c o d e s t i n o víctima de a c o n t e c i mientos superiores a su voluntad, de intereses, de p o s i b i l i d a des, de esperanzas, que en un instante l a fatalidad concierta contra él con diabólica estrategia, Oustric desborda de la sección de Tribunales y entra por propio derecho en la Historia, puesto que bajo su nombre se co- gre y mundana d e l Rey de Rumania, surge en esta improvisada galería del a ñ o l a silueta melancólica del Rey adolescente Carlos de Habsburgo de H u n g r í a Rey de romance, desterrarlo pollos e n e m i g o s de s u Patria, que le ama y le espera. N o h a c e mucho m á s de un mes llegó a la mavor edad, que en los keyes se anticipa a ta de ios demás m o r t a l e s A l castillo donde mora en Brabante han ido desde H u n g r í a atr a v i sando Europa a caballo, algunos de sus subditos fieles. Cuando algún día reine pacíficamente en su país- -puesto que la v i o lencia que lo tiene alejado no se prolongar á indefinidamente- siempre recordará que su infancia de p r í n c i pe romántico, modesta y triste, se deslizó en un rincón de esta vieja y h o s p i t a l a r i a tierra española. H a g a m o s desfilar por nuestra galería a los personajes americanos del a ñ o que toca a su fin: a U r i b u ru, de apellido vasco, sin duda, que acaba de mostrar, entre la satisfacción general de sus conciudadanos, la relatividad del r e s p e t o que se debe a las Constituciones. A S á n chez del Cerro, personaje m á s distante y, por tanto, de perfil menos claro, que ha realizado en el P e r ú tarea análoga. A l doctor Getulio V a r g a s presidente del Brasil por obra de la revolución. Y a un yanq u i Sinclair L e w i s de notoriedad m e n o s cruenta, puesto que, AMY JOHNSON CUANDO LLEGO A LONDRES, DESPUÉS D E SU V U E L O A AUSTRALIA TRIUNFAL DON RAMO ID A L L AUTOR o c e r á l a crisis que ha derribado al Gobierno francés, una de las m á s difíciles afrontadas desde l a guerra por la Tercera R e pública. Durante el a ñ o se ha consolidado en su T r o n o el Rey Carlos de Rumania. Desterrado por motivos m á s propios del decam e r ó n que de la Historia, nadie en Europa creía posible su retorno a la Patria, que a b a n d o n ó para seguir a una mujer distinta de su regia consorte. Pero en Rumania- -y ciertamente encuentro el criterio plausible- -los pecados de amor no se consideran i n compatibles con las aptitudes para el buen gobierno. N o es como en nuestro país, donde cada vez que una persona real ha tenido flaquezas eróticas, la gente se encolerizaba como si cada ciudadano fuera víctima personal del presunto adulterio. T o d a v í a hay quien no perdona a M a r í a L u i s a sus relaciones probablemente inocentes- -con G o doy. E l único español que en aquel trance dio muestras de buen sentido fué Carlos T V L o s demás parecían tan molestos, que no es posible discernir bien si se sentían agraviados o envidiosos. P o r contraste con la figura simpática, ale- CIU 1 0 N JULIO WAIS, RESTAURADOR DEL VALOR D E LA PESETA