Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
sublime, soñador e. incoherente y grandioso de un Tchekhov, y l a palabra dramática, convulsionada, razonadora y analista de Pirandelío, y el aliento poético de Paul Claudel, y el realismo de fondos de alma de Lenormand, aparece- ¡oh, increíble, increíble! -Elmer Rice, el autor de La máquina de calcular- ¡más increíble todavía! con el realismo periférico de La calle, un realismo de viejo saínete español, sin el aditamento de la g r a c i a un realismo ajeno a toda inquietud de investigación psicológica, fuera de la literatura, por cuya representación imaginamos asistir a la impresión de una película muda, a! momento de filmarla en plena calle, con todos sus ruidos, pero sin palabras; esto es, con las palabras que no lian de oírse, que pone el intérprete, a quien el director le ha dicho: S a l g a usted y hable lo que quiera, de acuerdo con la acción, que ésta es lo único que nos sirve. ¿Qué importa... -es decir, importa mucho, pero no vale nada- qué importa, repito, que un público, nuestro público, cada vez más bastardeados su sensibilidad y su gusto, haya acudido en masa, ávido de curiosidad pueril y chata, sin interés artístico ni literario, donde no podía tenerlo, a presenciar en un teatro un suceso callejero, como quien lee un crimen en un periódico? E n cambio, cuando puede afirmarse que los temas que atraen a los jóvenes escritores del teatro moderno señalan fuertemente sus analogías con los románticos de 1830, en España, Jacinto Benavente, el más joven de todos, escribe, con la arquitectura, con la técnica de La Dama de las Camelias, sus Andrajos de la Púrpura, y hace obra nueva, literaria y. artística, porque hace ohra de síntesis psicológica, porque estudia, adivina, condensa pasiones humanas, que traduce en palabras suyas, que son palabras de arte. Y así fué siempre. L o s poetas nos ofrecen la realidad embellecida y transfigurada, y Jacinto Benavente, sublimando la frase, le da un movimiento, un número, un ritmo, un acento, capaces de substituirse al desorden prosaico, ruidoso, sin excelencias de arte, que le ofrecía el natural, la realidad inconsciente, incapaz de erigirse en belleza. Ese aire literario, esa aura de arte en que envuelve soñando toda MARÍA MATICO DO TACIÓN DRAJOS PURA PAI. OU, IIA CUYO TEMPI K W I N I O D K ALCANZAINTERPRELA PUREN LA DE L O S ANDE UN GRADO EMINENTE OTRA LOS LA TE, ESCENA ANDRAJOS DE DE DEL IIA EL CLAES DEL PURPURA DRAMA DE Y QUE EN MAESTRO BENAVEN- O B T E N IO O TEATRO SECA MOROSO TALENTO MUÑOZ QUE U N ÉXITO CARACTERÍSTICO LITERARIO D E SU INSIGNE A U T O R (FOTOS ALFONSO) r