Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. JUEVES i. D E E N E R O D E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G ro T R A J E D E T E R C I O P E L O NEGRO, CORBATA D E ARMIÑO B L U S A D E CRESPÓN C A L A D A Y B O R D A D A MANGUITO D E ARMIÑO. MODELOS W O R T H CONJUNTO MARRÓN, CON P I E L E S D E B I S O N T E MODELO MARTIAL A R M A N D PAGINA D E LA M O D A A l r e d e d o r de los braseros Hace falta valor acreditado para la lluvia, el frío, el viento y pasearse con aire despreocupado en los hipódromos sin otro objeto que lucir nueva toilette. Es una coquetería que se advierte en todas las sesiones hípicas, y la que un día se presenta de verde al siguiente irá de azul, luego le tocará el turno al negro, después al encarnado, etc. hasta que hagan desfilar todos los colores y todos los caprichos de la moda. Los braseros preservan del frío, pero no de la lluvia, y los paraguas no tienen puesto cu el hipódromo, porque cuando llueve la elegancia consiste en cubrirse con un i m permeable sensacional y ponerse un gorrito que haga juego con aquél y no reclame el menor cuidado cuando el chaparrón le venga encima. Pero hoy la lluvia está ausente, el sol también y un frío seco invita a andar de prisa envueltas en confortables abrigos. Y vea a la baronesa Jacques de la? erve vestida de paño arrasado azul obscuro, el abrigo tres cuartos bien ajustado y la falda con mucho vuelo; tiene una capita superpuesta al gabán, con cuello inmenso de zorro rubio rojizo; el sombrero, de fieltro azul, con ala ancha por ambos costados. Más lejos pasa madame Francois. Piétris, envuelta en largo abrigo de terciopelo negro adornado con armiños, y lleva sombrero de terciopelo blanco con cabecitas de armiño sobre las orejas, detalle de última moda. Un conjunto homogéneo pasa cerca de mí, llevado por la baronesa D Astafort. E s de terciopelo castaño, con larga chaqueta guarnecida de zorro de igual color y un gorrito de terciopelo fruncido que deja libres frente y nuca, inclinándose hacia el lado derecho. Otro conjunto de absoluta perfección es el presentado por la condesa Madeleine de Beaucorps: abrigo de terciopelo zafiro brillante con inmenso cuello de castor natural y sombrero de terciopelo azul que ciñe la cabeza y se amplía con dos alas que forman marco a la cara. Los hipódromos son un centro de enseñanza para la moda; se ven modelos de todo género, y se sabe lo que la elegancia escoge y lleva. H e aquí a madame Andrés Citroen, encantadora y sobriamente ataviada de paño negro amazona arrasado; la felisse guarnecida de renard argenté, y el sombrerito de fieltro negro, sin más adorno que una placa de brillantes y esmeraldas. No concuerda la descripción de esta toilette con el calificativo de encantadora sobriedad, pero la manera sencilla de llevar este lujo explica mi aseveración, encantadora y. sobriamente ataviada. L a nota deportiva corresponde a las señoritas Villeneüve; sus trajes, compuestos de las piezas de tv- eed marrón y crudo, se completan con fieltros marrón y abrigo de kashá con gran cuello de pieles. Decididamente, a todos los trajes prácticos se agrega este año un confortable gabán haciendo TRAJE N E G R O CON P I E L E S BREITSCHW A N z M O D E L O PÉEMET juego con ellos, sin que sea exactamente igual. A l lado de esta nota de sencillez se destaca la presencia de mademoiselle Boulemont, que exhibe con altiva elegancia un gorrito. de terciopelo negro, engalanado con preciosas crosses, dignas de figurar en suntuosa recepción. Feliz la idea de llevar una toca de color pálido o vivo con vestido negro. Dos señoras pasean juntas; una envuelta en amplio gabán negro, adornado con astracán; cubre su cabeza con birrete de terciopelo celeste; la otra se toca exactamente igual, pero en verde almendra, de dulzura infinita, y se envuelve en abrigo de paño negro, con bandas de nutria. L a condesa de Molina se precipita t i r i tando hacia un brasero, y sin embargo su gabán des fures, con descomunal cuello de astracán gris, en tres tonos, parece- abrigar mucho. Si conociese a la damita rubia que esta sentada delante de uno de esos, hornos de carbón, la diría que dentro de unos instantes la suela de sus zapatos quedará en la rejilla del brasero que ella imprudentemente considera como un taburete. Pero pronto se desvía mi atención por la llegada de M m e d e la Birandiére, que merece una descripción. Vistos traje y abrigo de kasha azul bandera con grandes carteras, cuello bufanda 3 manguito lynx vaporoso, y casco, de aspecto guerrero, en fieltro azul, ¡qué variedad, qué observaciones tan. interesantes me salen al encuentro en las carreras de hoy! E n verdad, a pesar de la temperatura es imposible dolerse de haber venido. U n a observación extraña: los abrigos de pieles están en minoría, y si se presentan, la nota dominante la dan las pieles de escaso valor; los bisontes, que abundaban el año pasado en esta época, se ven de tarde en tarde. E n resumen, el éxito es de los abrigos de tejidos de lana ó de terciopelo adornados con pieles en formas geométricas, bizarros cortes subrayando el cuerpo o indicando un movimiento de pleguería, con picos flotantes. E s la última moda que se acentúa de día en día, indicando su deseo de vivir. P o r el momento vive y respira libremente en la pelouse, donde irrumpe esta muchedumbre de un chic sensacional, que yo he procurado presentar a ustedes. TERESA C L E í E N E A U r