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FÚTBOL LOS GRANDES P A R T I D O S NACIONALES INTERsobre el E l Sevilla empató al rematar P a d r ó n ua buen avance de la delantera. E n el segundo tiempo, los h ú n g a r o s recurrieron al juego sucio, llegando el medio centro incluso a amenazar con los puños a Padrón. Dos veces incurrieron los del Budapest en. La selección andaluza alcanza una precaria victoria Budapest 111 Ker Juego científico. -En determinados casos debiera prohibirse a los jugadores de fútbol la lectura de juicios críticos. Cierto es que la crítica orienta las m á s de las veces; cierto que sobre ella se apoya la corrección de yerros, cuando los hay, Vantolra resbala y cae, teniendo que recoger de esta forma el balón pero no es menos cierto que a ratos preocupa solamente, y de l a preocupación suele nacer el torpe error. E l equipo representativo de Andalucía, perfectamente formado, con un solo punto débil, y- esto por causa accidental, sabía hasta la saciedad, ya que así lo habían recalcado los críticos madrileños, quelos h ú n garos eran jugadores científicos. Toque de balón excelente, que les permite pasarlo con precisión matemática, y ataque en cuña de cierta rigidez; esas eran las características de juego del Budapest, según los cronistas de la corte, quienes una vez m á s demostraron la excelencia y exactitud de sus apreciaciones. Pero esto, que debió servir a los jugadores andaluces para adoptar una táctica conveniente, sobre conocimiento de causa, y así haber decidido oponer rapidez e ímpetu a lo reposado y poco profundo, por la rigidez apuntada, sólo fué causa de despertar l a preocupación obsesionante de demostrar los extranjeros que en Andalucía se toca y se pasa el pelotón con tanta justeza como en l a ciudad del Danubio. E l exceso de lectura hizo que nuestros seleccionados sacasen a relucir su juego científico, y el partido hubo de ser un bostezo del campo del Sevilla, prolongado durante seis cuartos de hora interminables. E l balón, yendo de acá para allá, siem- pre igual. Pases adelantados, retrasados y horizontales. Seis, del Budapest. Pérdida de pelota. Otros seis de la selección. Nueva pérdida del cuero inflado. Otros seis pases. Y otra serie, y otra, y el público deseando que el hombre del silbato señalase el fin de la última. ¡F u é mucho, juego científico el que se hizo en el campo de la Avenida de Eduardo Dato! Y todo del lado izquierdo. Esto tuvo por causa otra preocupación que queremos señalar por haberse presentado con caracteres alarmantes. P a d r ó n realizó jugadas geniales frente al Real Oviedo, y ya sus compañeros. se preocupan, como sucedió ayer tarde, de echar toda la Garga sobre el incomparable internacional, quien, por otra parte, necesita muy poco de este auxilio, pues que cuando no recibe balones baja por ellos, incluso hasta la defensa. T a l avidez pudiera tener malas consecuencias en partidos en que se ventile algo más que l a negra honrilla deportiva. Oselito. -Estos partió amistoso no se pueden ve, porque se aburre uno. ¡A meno que. se jugará entre amigo tan amigo como el rubio que la tomó con Padrón! la pena máxima, tirando los castigos P a drón, como m á s ofendido seguramente. E l portero h ú n g a r o detuvo el primero, tío sucediendole lo mismo con el otro. Y con el resultado de dos a uno se apuntaron una victoria, precaria por cierto, les andaluces, y otra lucida la Federación, que organizó un gran encuentro internacional. N o fué culpa de ella, ciertamente, el que nuestros jugadores se empeñasen en demostrar su ciencia. A r b i t r ó bien, Medina. E l equipo andaluz se alineó a s í E. izaguírre (en la segunda parte J e s ú s) Iglesias, Jesusín; Espino, Rey, Adolfo I Vantolra, Adolfo II, Campanaí, P a d r ó n y Brand. Rey j u g ó de medio centro por estar lesionados los titulares del Bétis y del Sevilla. Demasiado hizo con estar en. el campo. ¿Para qué dar la alineación del Budapest? Iban ustedes a leer unos nombres muy raros y se iban a quedar tan frescos. ¡Enseguida va a digerir uno de la Cava el nombrecito del extremo izquierda! Se llama Stautzl. ¡P a l a b r a! Nos lo ha escrito el propio. interesado en una cuartilla. -Antonio Olmedo. N o t a s sueltas E l Sr. Carrere es un hombre genial. L o mismo cuando es el amo del silbato, que cuando es solamente portador del banderín, tiene que hacer algo que llame la atención. A y e r se pasó todo el partido corriendo l a línea y señalando offsides con una persisten- cia digna de mejor causa. Y naturalmente, llamaba la atención. De todos, menos del arbitro, que a cada agitación de l a banderola se encogía de hombros y hacía señas de adelante. P o r cierto que el S r Medina hizo un arbitraje semimudo. Y decimos semi, porque a veces hablaba el pito. Medina se entendía luego por señas con unos y otros. Inconvenientes de no conocer más idioma que el castellano de la Puerta de l a Carne. Jesús, enviando a córner peligrosa una pelota El portero hríngaro, parando un penalty Poco más tenemos que. añadir para dejar dicho cuanto digno de mención ocurrió en el partido. Los húngaros confirmaron, punto por pun- to, cuanto de ellos dijo nuestro buen camarada Juan Deportista. Nuestras hacemos sus palabras, adicionando que los mejores sobre el terreno sevillano fueron el zaguero y el extremo de la izquierda, el interior derecha, el medio centro y el guardameta. De los andaluces, ninguno. Los menos malos fueron Adolfo I, en la línea media, y P a drón y Bránd, en el adelante, durante el ratito que tuvieron a bien entenderse. E n disculpa de Vantpjra hay que decir que no le dieron un solo balón en toda la tarde. E n la primera parte marcaron los extranjeros su único tanto, logrado por el delantero centro en la última jugada de una laboriosa combinación.