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A B C. S Á B A D O 3 D E E N E R O D E 1931 E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G ig b i a visitado el capitán general de Andaluc í a marqués de Cavalcanti, conferenciando ¡extensamente sobre l a crisis en la provinscia de Sevilla y en general en la región. I E l marqués de Cavalcanti gestionó del fministro la pronta concesión de créditos para ver de conjurar tan grave crisis, y el señor Estrada le ofreció que en la prórroga del presupuesto se dedicaría una cantidad iraportante para Sevilla. A l pasar el Sr. Estrada por A g u i l a r de la Frontera, su pueblo natal, le esperaban en la estación para saludarle las autoridades locales y numerosos amigos y paisanos. A l partir el tren de la estación de Córdoba, el Sr. Estrada fué calurosamente ovacionado, y como uno de los presentes le i n dicara que pudiera caerse del estribo, donde estaba, contestó: N o me caigo n i de aquí ni de l a cartera. N o olviden ustedes esto, y ténganlo muy presente DE ECOS SOCIEDAD DIVERSOS D i á l o g o sin importancia La madre (que preside la mesa familiar. ¿Tampoco tomas del asado, hijo mío? Pues tú me dirás qué vas a comer. La hija (desde su asiento del extremo. -E s que el señorito está inapetente. El padre (frente a la madre. -N o tiene nada de particular. N o tiene nada de particular. E n estos días trabaja el estómago un poco más de la cuenta. Se come demasiado. La hija. -Se come y... se bebe. El padre. ¡N i ñ a El hijo. -Tú debieras meterte en lo que te importa. La hija. -Pues porque me importa me E l nuevo periódico La Idea meto. Estoy harta de injusticias. Eso de que por el hecho de que tú seas hombre hagas Valencia 2, 3 tarde. P a r a ayer estaba lo que te dé, la gana y yo por la desgracia anunciada la salida del nuevo periódico La de haber nacido mujer tenga que resignarIdea, órgano de l a Unión Monárquica; pero, me a tomar la actitud pasiva de la casa, según se dice, l a Censura le echó abajo tanta comprenderás que no me resulta. composición, especialmente del comentario La madre (conciliadora. ¡Vamos, hijos, referente a l a política local, que no pudo ser vamos, que habéis de estar siempre de pesustituida aquélla a tiempo oportuno. l e a Cualquiera, al oiros, pensaría no se Manifestaciones de d o n M e l q u í a- trata de dos hermanos. El hijo. -Conste, una vez más, que yo des A l v a r e z no he sido el que he empezado la discusión. Lisboa 2, 12 noche. (Crónica telefónica) E l Diario de Lisboa publica hoy una intereLa hija. -No; he sido yo a quien gustasante interviú de su redactora doña Irene ría se aclarasen de una vez para siempre de Vasconcello con D Melquíades Alvarez, nuestras respectivas situaciones. E s natural jefe del partido reformista español. y lógico que sea yo la que hable. A t i te conviene callar. E l ilustre orador no expone nuevos punEl hijo. -No veo por qué. tos de vista; se ha limitado a ratificarse en El padre (actitud parlanrentaria. ¡O r lo dicho en su discurso del teatro de la Coden... Orden... media y en sus manifestaciones a los perioLa hija. -Porque te ha correspondido el distas españoles. Cree que en España sólo papel agradable de l a comedia. Eres el hijo, hay un dilema: Cortes Constituyentes o reel otro hombre de la casa después de papá. volución. N o obstantes los reformistas irán Tienes un llavín en el bolsillo y entras y al Parlamento aunque se convoquen Cortes sales cuando te da l a gana. ordinarias. Afirmó, por último, que ha tomado parte El hijo. -Naturalmente, porque soy un en todas las intentonas revolucionarias conhombre: tú misma lo has dicho. tra la Dictadura, y que fué autor de varios J a hija -Pero, ¿E s que vivimos en el año manifiestos porque, según dice, tiene alma de l a nanita... N o hij n o vivimos en de jacobino del siglo XVIII -Benoliel. 1931, época de las libertades, si quieres; pero de las libertades para todos. T a n hijo de los Comentarios del Times al d i s- mismos padres eres tú como yo. T o d a la d i ferencia consiste en que yo llevo unas faldas curso de! conde de Bugallal y tú unos pantalones. Esto aparte yo creo Londres 2, 1 tarde. E l corresponsal del haber venido al mundo con los mismos deTimes en M a d r i d 1 enriendóse al discurso que rechos... pronunció el miércoles por la noche el conde El padre. ¿Y quién te los niega... de Bugallal, en el Círculo Liberal ConservaLa hija. -Todos vosotros. Cuando hablé, dor, dice que el Sr. Bugallal se ha hecho el por ejemplo, de i r a pasar l a noche de últicampeón de quienes se esfuerzan en ignorar mo de año con unas amigas en un hotel, prelos siete años de Dictadura y en retornar a cisamente el primero que se opuso fué mi la Constitución de 1876. E l expresado diario señor hermánito. A q u e l ambiente no es proañade que el conde de Bugallal, apoyado por p i o para una señorita dijo. Vosotros fuismedia docena de ex ministros, otros conserteis también de su opinión, y mientras el vadores extremistas y el marqués de Lema, caballerete cenaba fuera y estuvo holgándose intenta bravamente reforzar la posición de hasta Dios sabe qué horas, su hermana tuvo los monárquicos tradicionales, esperando reque tragarse las uvas delante del aparato de fuerzos en las próximas elecciones genela r a d i o S i esto es justicia familiar, debe rales. haber sido. aplicada con arreglo a esa ley que se llama del embudo. La madre. ¡Hija, h i j a N o me gusta oirte desbarrar de ese modo. La hija. ¡Calla, pobre mamá, que tú perteneces a esa época en que la mujer hacía N u e v e muertos el indio de una manera lamentable! Nueva Y o r k 2, 12 mañana. E n un paso a El hijo. -Repara en el léxico, papá... H e nivel de las afueras de l a ciudad, un tren ha aquí el modo de expresarse de una señorita arrollado y destrozado a un automóvil, mamoderna. tando a las nueve personas que ocupaban el El padre. -Cierto, cierto. H a c e r el i n coche. dio no es, desde luego, una expresión muy clásica. T r e i n t a y cinco heridos La -Naturalmente, lo clásico será lo de siempre: que los dos hombres acabaréis Paislcy Escocia) 2, 12 mañana. E n las por poneros de acuerdo. Se comprende. T a m primems no: as de la mañana de hoy un tren bién papá la noche de las uvas fué a darse ha desírorado en un paso a nivel a un auto una vuelta por el casino bús. A con. ecuencia del accidente resultaron heri; as 35 personas. El padre. ¡Chiquilla. J ¿Vas a permitir- te subrayar palabras cuando te diíigef í ta padre... La hija. -Pero, ¿de veras has pensado que somos tontas... Y o no sé si mamá aspira a seguir representando el- papel toda l a v i d a el del personaje que nunca se entera de nada. Pero yo, por lo menos, no estoy dispuesta a hacerlo. Hasta cierto punto me parece bien que los hombres de la casa v i váis vuestra vida según la típica expresión. M e parece bien, sin embargo, siempre que a nosotras, las mujeres, nos dejéis v i v i r también la nuestra. U n a vida que, de todos modos- -de esto estoy más que convencida- ha de ser honrada y transparente. El padre. ¿Y quién se opone a ello... La hija. -Muy bien. E r a todo lo que quería ese reconocimiento. Y una vez esto sentado, l a comida puede continuar. Realmente, hermano mío, debieras probar el asado; está en su punto y sazonado y tierno. -Gil de Escalante. P o r los señores de Porlan y A g u i l a r y para su hijo D. Manuel ha sido pedida l a mano de la simpática y bella señorita Julia Muñoz, hija de D. Miguel Muñoz León. EL ESTADO D E L M A RISCAL JOFFRE E n espera del síncope final París 2, 11 mañana. A las siete y cuarto, el mariscal Joffre continuaba en el mismo estado de gravedad. L a noche transcurrió sin accidente. El doctor L e Riche, que había salido de la clínica de los Hermanos de San Juan de Dios, a las cinco y media, regresó a las ocho, manifestando a los periodistas que l a prolongada agonía del ilustre soldado, verdaderamente excepcional, debe atribuirse al estado excelente del organismo del enfermo, quien desde hace más de treinta años apenas ha probado el alcohol ni ha sufrido ninguna dolencia seria. E l doctor Bculín salió de la clínica a las ocho y cuarto, diciendo que el síncope final podrá preverse media hora o tres cuartos de hora antes por una aceleración del pulso. Añadió que el mariscal continúa sin conocimiento y que se le hacen frecuentes i n yecciones de suero a fuerte dosis, creyendo que su vida podrá prolongarse todo el día de hoy y quizá toda la noche. París 2, 5 tarde. L a vida del mariscal Joffre la mantienen los médicos artificialmente. E l ilustre enfermo ya no puede tomar alimento alguno, y los médicos lo sostienen a fuerza de inyecciones. -United Press. V i v e a fuerza de inyecciones LOS TRAGJCOS PASOS A NIVEL París 2, 5 tarde. E l Sr. Barthou estuvo esta mañana, a las diez y cuarto, en la clínica de la calle Oudinot, permaneciendo a l gunos momentos al lado del mariscal Joffre. A la salida, el ministro de la Guerra dijo que la situación no ha cambiado y que; el ilustre enfermo puede vivir aún veinti- cuatro horas, añadiendo que su aspecto es bueno y que soporta su dolencia con la entereza de siempre. E l parte facultativo publicado a mediodía dice que el estado del mariscal no ha experimentado cambio. E l estado del mariscal j Respira profunda y lentamente París 2, 12 noche. E l estado del mariscal Joffre continúa siendo estacionario. E l enfermo no ha probado ni una gota de agua, respira profunda y lentamente y no sufre ningún sobresalto.
 // Cambio Nodo4-Sevilla