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HACE UNOS DÍAS, SE EN EL CAMPO DE A IBAIONDO, LA MEMORIA INAUGURÓSE HE jOSE EL M O XI, M E N T O ACHA. FOTO QUE OTL POR DEL SUSCRIPCIÓN RSPI. VARX POPT 7. AR HA ELEVADO MARTA desde Bilbao. A l día siguiente era el EspañaInglaterra, match que ninguno de los tres vimos. Una curva cerca de Castillejo de M e s k ó n cubierta de jaboncillo de barro; el coche que se va, Jue hace el trineo, quepa- rece ya dominado, que se acerca a una cuneta y que yuelca, las cuatro ruedas al aire. E n el corazón, del vuelco, entre hierros, cristales y chapas s e e n t a b l ó un diálogo, angustioso durante cerca de media hora eterna. Hablábamos dos. Nos confiábamos mutuamente nuestras esperanzas de estar bastante completos y nuestro temor. de. que todo aquello. se incendiara, porque la gasorlina corría como un mar bajo nosotros. N o podíamos salir ninguno de los dos de aquel molde que nos había troquelado contra la carretera. J o s é M a ñ a A c h a que era uno de los tres, no hablaba. Y a definitivamente, no hablaría más. U n día después los jugadores españoles salían a jugar contra los ingleses en Cfiamartin con una corbata de gasa negra en el brazo. 1 pedábamos en- la ciudad- de los condes, y estuvc a punto dé naufragar el Síster, que nos llevaba a Valencia urL día después. Estos episodios le encantaban y aumentaban su buen humor característico. En, Vizcaya Acha era más, mucho m á s erue: el elemento más. Hnfluyente en; el fútbol nacional. É r a- u n lipp representativo. del país, lleno de simpatía. Amigos, en cualquier r i n c ó n le conocía el: último pescador, cual- quier pastor, del, Gorbea y, desde luego, todos los fondistas y todos los propietarios de caseríos con rama d e l a u r e l de Vizcaya y de Guipúzcoa. E l placer de la mesa era el placer de los placeres para él. Pretendía comer bien hasta en los coches restaurantes. Y lo grande- es que a. fuerza de protestas y de cambiar de platos y de sugerir ideas ¡lo conseguía! Ar- maba un lío terrible, pero lo conseguía. Una vez, en- Bruselas, estuvimos cerca de dos horas buscando un restaturanté cuyo nombre llevaba escrito en un p a p e l A l épaule du mouton Se lo habían recomendado. L e propuse yo que, en vista de que era difícil dar con aquella maravilla, E r a l a primera vez qué A c h a no tenía comiésemos en cualquier parte. ¡Q u é i n suerte. Y a e n otra éxcttfsióíi deportiva que ¿dignación! En; cualquier, parte! ¿Pero- tú crees hicimos jüntbs- insépárables siempre durante muchos a ñ ó s á Bárééfóna- y Viden- qué- la- comida? es, una broma? Encontramos, al fin, el restaurante que cia con motivo del- match: Uzcudun- Spalla y de, ¡a final Barceloñá- Athletic de Madrid, buscaba Acha, y ya allí, antes de pedir se quemó parte del hotel en el que nos hos- el ciato del día- -aue no sabíamos lo que e r a- -l e hizo traer al d u e ñ o tres o. cuatro diccionarios y varios tomos de enciclopedia, hasta que averiguó que se trataba de un barbo guisado. Entonces decidió no, pedir el plato del día. Pero ya eran las cuatro de la tarde. A c h a fué u n caso. U n caso de: simpatía y de bondad. U n hombre recto y sincero que ponía en estas cosas del fútbol de oficina, tan á r i d a s y tan llenas dé pasioncillas, u a aire alegre y sano. -S i n rencores y sin pe- quenas vanidades. Por eso se le presenta como un ejemplo en todas partes. P o r eso se le inmortaliza en bronce. P o r eso se crea el- T r o f e o A c h a P o r eso no. le olvidamos sus amigos. E s inolvidable. T o d a v í a una hora antes de aquella catástrofe de su muerte nos deteníamos en A r á n da de Duero para aprovisionarnos de gasolina, y en diez minutos de peatón visitó útíá bodega que le habían recomendado descubrió que había un barbero que se anunciaba en la muestra como e l a í de las melenas y vino a comunicármelo muy gozoso; y a r m ó un tiberio de todos los di; l porque una vendedora de naranjas vendía sus productos- -pequeños y roñosos- -a perra gorda la unidad... Y é l n o podía consentir que se explotase a los chicos de. aquella- manera í- J. M T Q T J E L A 5 E N A
 // Cambio Nodo4-Sevilla