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VARIEDADES SELECTAS DE PERAL Constantemente obtienen los horticultores nuevas variedades! productoras de frutos de mejor calidad y mayor aprecio en el mercado por su tamaño, aroma, época de maduración, etc. En la foto de la izquierda puede verse un peral Decana de invierno cuyo vigor sólo consiente la forma en doble U, y en la derecha, un Manteca de Clairgeau podada en candelabro que madura a principios de otoño. ner; pero, a nuestro entender, ésta depende de aquélla, como lo hemos de ver. L a zona de cultivo del peral y manzano podemos decir que es todo España, menos el Levante y Mediodía, en donde, sin embarco, existen zonas muy especiales, en las que pueden plantarse estos pomos con algún éxito. Este primer grupo de frutales exige una región m á s bien fría o fresca y húmeda, sin exceso, 1 c que unido al objeto de este cultivo de primor, nos da ya una primera idea sobre la forma a escoger. H a y que prescindir, desde luego, de la forma de todo viento, que si es la indicada para tener cantidad ele fruto, aunque corriente, y en la manzana para el sidrero, con la ventaja de dejar libre el paso, bajo sus copas, del ganado de trabajo y pasto, no lo es para la obtención del fruto que perseguimos en esta ocasión, que ha de ser grande y poco numeroso por cada árbol. P a r a este objetivo, las mejores formas son las llamadas bajas o podadas, entre las que podemos distinguir las aisladas y las planas, éstas adosadas a muros o a armazones formando planos verticales, o sea las espalderas, contraespalderas y cordones. Las formas aisladas pueden ser con guía V sin g u í a a las primeras pertenecen los husos y las pirámides m á s o menos perfectas, y entre las segundas podemos citar el encopado bajo y los vasos de diferente número de brazos. Los husos y kis pirámides no son; a nuestro juicio, las mejores formas para obtener fruto extra, pues su desarrollo en altura es bastante considerable, por lo que dejan caer mucho fruto y una parte del árbol no recibe los rayos solares debidamente; sin embargo, no podemos menos de reconocer que la pirámide alada, por ejemplo, es de una gran belleza y elegancia, y a su formación se prestan muy bien algunas variedades de perales, vigorosas y de crecimiento erecto. E l encopado bajo consideramos aue es. entre las formas aisladas, una de las que mejor se presta para el cultivo de fruto grande y bien coloreado. Se forma rápidamente: una primera poda a 40 ó í o centímetros del suelo, sobre tres yemas bien repartidas, nos darán tres brotes, que serán las tres ramas madres de a r m a z ó n una segunda poda. en cada una de esas tres ramas y sobre dos verijas laterales proporcionarán tres bifurcaciones o sea seis ramas, las cuales, podadas a su vez, f o r m a r á n las doce ramas que compondrán nuestro árbol, y con ello queda terminada la poda de formación. Después, en las ramillas frutales que vayan naciendo alrededor de esas ramas se ejecutarán las pedas anuales que son de r i gor. Esta forma deja caer poca fruta polla rigidez de su corto tronco, hallarse la rama relativamente cerca del suelo y tener en su totalidad poca altura el árbol. Presenta, además, las ventajas de que sus ramas se hallan al alcance de nuestras manos para la poda, recogida de frutos, ensacado, pulverizaciones, etc. el sol baña su parte externa e interna por su forma de copa, abierta, y, en fin, en las regiones un poco calurosas, en donde las espalderas se tuestan, pueden emplearse estas formas más ventiladas. Como, por otra parte, se plantan a distancias de dos a tres metros, entran muchos más árboles en la misma superficie de terreno que si fuera cubierta con frutales en forma de todo viento, lo que viene a compensar su menor volumen y menos cantidad de fruta por árbol. L a forma de vaso, que puede hacerse de seis, ocho y hasta doce brazos, es un perfeccionamiento del encopado bajo y. de l a que presentamos algún ejemplo. Pero entre todas las formas que podemos escoger para cultivar fruto seleccionado no encontraremos nao a mejor- que las comúnmente conocidas con el nombre de espalderas, las que, si van adosadas a muros con orientación mirando U Este o Sudeste, ofrecen todas, las g a r a n t í a s qqe podamos ape-
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