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en invierno; me afeito... Y o me afeita todos los días. Rigurosamente. Luego, yo mismo, caliento en el infiernillo mi c a f é me llevo la taza al despacho; l a pongo sobre el tablero dei burój junto a las cuartillas, y ¡hala! a trabajar. ¿S e me permite u n comentario, lector? Este frantiscanismo que hay en la vida del poeta, i no es precisamente el que informa toda su obra, su mej o r obra? E l franciscanismo que nace a. el m a n a n t i a l de las Elegías, pasa por la puerta del taller de El pobrecito carpintero y viene al cabo de los años a surgir más gen e r o s o y cristalino que nunca, para aplacar l a sed de F r a y Can en su celda desmlda ¿H a s t a qué hora trabaja usted? -H a s t a las ocho y media o nueve. A esa hora ya la casa empieza a llenarse de pequeños ruidos. Dejo la labor; voy hasta la a l coba donde duermen mis nietos. Son dos, hembra y varón, de cuatro años y un año... M e entero cómo han pasado J a noche los míos; desayuno y me pongo a leer los periódicos. Así hasta las o n c e h o r a en que vuelvo a encerrarme con mis cuartillas. A las dos, almuerzo. Sobremesa, Entre cuatro y media y cinco me encierro de n u e v o Corrijo el trabajo de la mañana y preparo el del día siguiente. A las nueve lo dejo, ceno a las diez, y a las o n c e estoy acostado. Esto s u c e d e cuando estoy en plena labor; cuando no; mi programa sufre alteraciones... casa: m i mujer, yo y mis cuatro híj os. M i familia empieza con mí mujer y conmigo. Decíamos antes... Cuántas horas seguidas puede trabajar usted? -C u a t r o Más, no. Las cuatro horas se me pasan sin fatiga. perezoso para afrontar las dificultades de la obra, se, la cuento a mi mujer, a m i hijo. L a atención del que nos oye nos obliga a una mayor atención a nosotros, y nuestro pensamiento se, va concretando de tal modo, que vamos haciendo la obra en el airé, cómo quien dice; esto es. improvisándola; acuciados por la necesidad de satisfacer al que nos escucha. Cuando escribo, no me importa aoartarme de mi p r o p ó s itó inicial si sospecho que es sincero el impulso que me- h a desviado. Dejo correr la mano sobre las cuartillas, y es casi seguro que de allí saldará alg. o fundamental para la obra. Y o mis mo me copio, la comedia, porque, al copiar la hago nuevas correcciones. L a c o p i o a mano. N o he podido entenderme con: la máquina. V e a Usted... Eduardo Marquina me muestra sus cuartillas, L e t r a menuda. Cuartillas de papel satinado, y fuerte, que permiten el tachón una y otra vez sin romperse: -T o d o este montón que ve usted ahí e. s, de la obra que estoy terminando: Fuente escondida, para M a r garita. N o rompo n i una sola cuartilla, n i aun de las desechadas, hasta que se estrena la obra, ¿Y poesía lírica? I Desde cuándo no publica usted un libro de poesía lírica? -D e s d e el a ñ o 1914. A h o r a voy a p u- bficar Recogimiento. V e r s o s escritos, desde 191? hasta el verano ultimo, en Cadaqués. E l prologo, en verso, que l l e v a r l Recogimiento, está escrito en 1917. E n ese prólogo yo presentía que empezaba para mí una Intermedio filial. nueva v i d a es decir, que m i arte iba a. reL u i s el hijo. del poetoñar. ¿Esto acabó o ta, interrumpe nuestro es que no. ha empezadiálogo. Se va para la do todavía? me precalle y ha entrado a guntaba y o Y no hadespedirse del padre. bía acabado, n o de U n a ternura contenida entonces acá creo que en los dos. L u i s es un estoy dando lo mejor hombre y a veintitande mi obra dramática. tos a ñ o s E n este- ¿Y e s t a Fuente momento los ojos del escondida? padre se tornan pue- -M i vuelta a C a riles dij érase que se taluña, a la masía. A l han cambiado los paescarbar en el pozo peles, y que el poeta sentimental que me dese ha aniñado de pronA LAS O N C E V U E L V E A E N C E R R A R S E C O N LAS CUARTILLAS, H A S T A L A H O R A j ó mi primera. juvento, íntimamente conDEL ALMUERZO tud he encontrado, con m o v i d o por l a v i r i l la natural alegría, coterneza del hijo. sas que yo no sospechaba que estuvieran- ¿Cuántas necesita d o r m i r? Cuando L u i s desaparece, el poeta me cuen- -rSeis. S i duermo menos, lo noto. M á s guardadas allí dentro. ta este cuento en voz baja: no las necesito. -E s el único. A l principio era una an- ¿T r a b a j a de prisa? gustia. Se sufre: pensando en que pueda maQuiebra el ritmo. Se terminó- -S e g ú n Desde luego, me gusta trabajar lograrse; pero luego es un bien, porque se con calma. Y aunque el verso fluya abunle puede ayudar decisivamente hasta verlo mi día. dante, sin esfuerzo, me gusta volver sobre, lo hecho hombre, encarrilado en la vida. Ahí escrito; purificarlo, acendrarlo hasta donde Pero el ritmo de esta vida se quiebra de lo tiene usted. U n día llegó hasta mí y me me es posible. N u n c a he sabido lo que es hatarde en tarde, H a y que salirse de sí misd i j o Padre, yo quiero a una mujer Y o cer u n acto de comedia en dos o tres días; mo para recobrarse luego con mayor f r u i le contesté: Está bien, hijo. Díle que venel que menos me l i a costado diez o doce. ción, Llegan los estrenos, las tardes de enga Y mi mujer y yo tuvimos u n j i i j o más. Cuando trabajo, no leo. Cuando me noto sayo, las noches en que hay que acudir, Después vinieron los nietos... Y- é s t a es ii
 // Cambio Nodo4-Sevilla