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EL TEATRO. CÉRVANTtS, D E MALAGA í Desde su construcción fué considerado como uno de los mejores teatros de España, y, cop tanta justicia, que ni ei tiempo ni ias nuevas ediucaciones lian obscurecido aquel antiguo prestigio. K l teatro Cervantes de Málaga- -cíe Cervantes le hubiese t i tulado Cavia- -es una joya malagueña que sus poseedores conservan con esmero y un t nto de orgullo. Nunca más razonable el cuidado, ni más legítima la ufanía. L a austeridad de la fachada es elegancia y buen gusto; el lujo y el ponderado aderezo del interior son síntomas de un bien entendido refinamiento artístico; las amplias proporciones de la sala y de todas las dependencias favorecen la digna acogida que corresponde a los espectáculos grandiosos y al público exquisito. E l teatro Cervantes tiene suntuosidad de templo y arrequives mundanos del más depurado estilo y el origen m á s noble. Alzado sobre las ruinas del viejo teatro del Príncipe Alfonso, que un incendio incruento hizo desaparecer allá por las mocedades de nuestros abuelos, el espléndido coliseo tuvo por padrinos a ilustres artistas del color y la línea, cuya gloria quedó vinculada a la de excelsos comediantes y divos. E l teatro de M. álaga, el primer teatro de la ciudad, el teatro de la aristocracia y del pueblo, ganó- -con los años- -una fama sólida que los años también acrisolaron. Y o recuerdo con emoción las primeras veces que asistí a funciones en Cervantes; entonces semejaba m á s viejo, m á s apagado, más desteñido. Y o era muy ñiño aún, y el tiempo, que ha matado ya en mí no pocas alegrías, pasó, sin embargo, por el teatro como un viento restaurador, coronando las herraduras de los palcos con bombillas eléctricas potentísimas, que remedan collares g i gantescos; substituyendo las butacas de terciopelo por otras más elegantes y ligeras y también mejor puestas; renovando los oros de los remates; esclareciendo el esmalte de los salones; alegrándolo todo Con discretos toques de frivolidad; respetando lo i n substituible la pintura del techo, obra de F e r r á n d i z y Muñoz Degrain, cuyo boceto acaba de ser adquirido por la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo con el júbilo de quien, aleatoriamente, adquiere una codiciada presea. E l techo es singular. E n él se reproduce una escena típica de la Málaga antigua, que evoca el tráfico del alegre puerto con una gracia permanente, capaz de resistir a todos los progresos mecánicos y a todas las mejoras urbanas. Para quien contempla el techo del Cervantes, aquella vida es la mejor. E l arte de F e r r á n d i z y de Muñoz Degrain fanatiza de tal modo a los espectadores. E l telón de boca fué también pintado por D. Bernardo F e r r á n d i z aquel procer de los pinceles y magnifico señor de una época malacitana, creador de un ambiente artístico inolvidable para quienes vivieron en él v aun para quienes podemos imaginárnoslo por los fidedignos testimonios de asiduos concurrentes al estudio de Barcenillas. D i cho telón ya no se utiliza ni siquiera en las grandes solemnidades. Manos inexpertas -según me informan- -lo estropearon al posarse sobre el lienzo pecadoramente. Es una desdicha que en Málaga sólo se lamenten los disparates cuando no tienen remedio. E l teatro Cervantes está incluido en la categoría de los llamados teatros de imnerno. Y con ello queda evidenciada su importancia, pues sabido es que tal sobrenombre más se concede a los coliseos por su traza permanente y superba que por su mcroacon. dicionamiento para determinada estación del año. Claro que la temporada oficial en Cervantes comprende desde el otoño hasta la I, F A C H A D A P R I N C I P A L 2, A S P E C T O G E N E R A L D E L A SALA primavera. E n verano la vida moderna desplaza a las multitudes hacia las playas y balnearios de. moda, y, en general, hacia esos espectáculos transitorios cuya actuación coincide con las fiestas estivales: espectáculos frivolos, ligeros, epidérmicos, que son sólo recreo de los ojos y caricia de la carne, pero que no llegan al alma nunca. Cervantes requiere un arte m á s serio, más hondo. Por ejemplo, ópera, comedia. N o obstante, en este teatro hemos visto sesiones de variedades que ganaban considerablemente en el magnifico escenario. Y es que allí todo se ennoblece: funciones, conciertos, torneos literarios, bailes, conferen ias, charlas... U n perfume de tradiciones glorio: se escap. 1 del terciopelo, de la seda, de. las maderas y de los óleos, magnificando las fiestas de todo matiz. Y o podría citar ahora muchos nombres, 1 podría evocar muchas egregias figuras, -relatar éxitos y fracasos. (L a historia del Cervantes bien pudiera ser un trozo de la historia de Málaga. Pero para ello tendría que recoger en esta crónica acontecimientos cuya reseña sería contraria a la discreción que me impuse por norma antes de comenzar a escribir mis impresiones de hoy. M e limitaré, pues, a memorar con deleite íntimamente después de soltar la pluma. P a r a mi, cómo para muchos, la sala de Cervantes está llena de recuerdos. ¿Q u é malagueño contemporáneo no h a vivido en ella una noche de Carnaval con ocasión de los famosos bailes de la Prensa, o, por lo menos, no sabe lo que éstos bailes significan de elegancia, de belleza, de alegría, de cordialidad, de fácil olvido, de amorosas esperanzas, de juventud... MANUEL P R A D O S Y L Ó P E Z
 // Cambio Nodo4-Sevilla