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ABC, JUEVES 22 D E E N E R O D E ig i 3 EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 15 RETORNO A L OA N- TIGUO Hace pocas semanas se recogía aquí mismo la noticia de que Max Reinliardt prepara, con destino al próximo festival de Salzímrgo, la representación de un antiguo drama jesuítico, titulado Cenodoxus, una de las variedades más típicas del clásico teatro de colegio. Por la reseña que del asunto lia hecho Ricardo Metzel, colaborador de Reinhardt, podemos inducir que este viejo drama es una refundición de otras piezas jesuíticas representadas en España en el siglo x v i como Metanea Occasio Pihilautus Athanasia Caropus, del P. Pedro Pablo Acevedo, que fué profesor de retórica en el Colegio de los jesuítas en Sevilla y allí representadas por primera vez, i o como La Margarita, del padre Juan Bonifacio, que se estrenó en Medina del Campo y se representó con otras del mismo autor en Avila, Segovia y algunas otras ciudades castellanas. Sobre esta, modalidad inicial de nuestro teatro clásico está publicando en el boletín de la Real Academia Española una monografía, admirable por la erudición y la precisión con que se expone asunto de tan sumo interés para el estudio de los orígenes de nuestra literatura dramática, el ilustre escritor Justo García Soriano, en quien el trato habitual por gusto y por misión profesional con los infolios de nuestras bibliotecas, no ha marchitado el aliento lírico ni amenguado la propia capacidad creadora. Quien quiera conocer ese aspecto poco divulgado de nuestro teatro antiguo- -al que Rafael Sánchez Mazas dedicó en estas mismas columnas un magistral artículo- -no podrá omitir la. lectura de esas páginas de García Soriano, a cuyas sabias investigaciones se deben las citas precedentes. Parece que los jesuítas recogieron en sus colegios una tradición escolar, que en Francia había producido desde mediados del siglo xv obras muy curiosas y que tuvo sus reflejos en nuestras Universidades. Y e n las fiestas de reparto de premios o con ocasión de solemnidades religiosas adoptaron la costumbre de dar representaciones de carácter dramático, en las que unas veces se reproducían episodios de la historia sacra, otras se daba forma escénica a lecciones morales y otras se planteaban y resolvían altas cuestiones religiosas o metafísicas. Muchas de estas piezas dramáticas, sirvieron de base de inspiración a las grandes creaciones de nuestro teatro clásico- -La vida es sueño, El mágico prodigioso- -porque no es dudoso que sus autores asistieron como educandos a los colegios donde aquéllas se representaban. E n ellas aparece fundida la tradición medieval de los misLínea de la Sierra terios y autos sacramentales con la influenÓMNIBUS SAURER cia clásica y humanista del teatro escolar, Sevilla- Aracena- Cortegana- Ros; y, aunque a menudo el valor literario de los SERVICIOS DIARIOS dramas queda supeditado a su propósito doOficinas: Marqués de Paradas, 37. Tecente, siempre subsistía la amplia y pro- léfono 25339. Líneas de Sevilla a Alcalá y funda concepción del asunto sobre el que la Sevilla a Oarmona. simple trama solía versar. ÓMNIBUS- 3 E DION BOUTON Salidas: Puerta de Jerez, jardines- de. L a índole misma de aquella modalidad teatral hacía que con frecuencia sus personajes Cristina. Oficinas: almirante Lobo, 18. Teasumieran el valor de ideas abstractas, virtu- léfono 22680. des o vicios, sentimientos o pasiones, y, en resumen, fueran lo que el propio Cervantes llamó figuras modales, representativas de las imaginaciones y los pensamientos escondidos Automóviles SEVlLLA- lJADAJO j por F U E del. alma. Estos personajes alegóricos lleva- GENAL I E LA S 1 E 11 RA. Salidas: De Sevilla, Adriano, 14, 7 mañana. De Badajoz, ban escrito en la frente el nombre ie 1o que Arco Agüero, 21, 7 mañana. Teléfono 25.820. encarnaban. No hacían- -como observa GarSevilla. cía Soriano- -más que seguir ejemplos del teatro griego y la- tino, según se comprueba Empresa, Automovilista Internacional en la lectura de ciertas tragedias de Esquilo y de Séneca. Como cada época supone con SEVIULA. USBOA excusable petulancia que sus fórmulas literaVENTA DE BILLETES rias y artísticas son las definitivas, la nuestra, Administración: C. Barcelona, 1. Teléo mejor dicho, la que parece, acabar en nuesfono 22272 y en laa principales Agencias de Turismo. tros, días, había excluido del teatro todo lo que no fuera representación de entes de carne y hueso, es decir a los personajes a quienes no pudiera razonablemente incluirse en ninguna casilla del Censo municipal. Pero reducir el teatro a la reproducción exacta del mundo real, o, dicho con más precisión, del mundo visible y. tangible, que es sólo una parte de aquél, ¿no constituían una limitación las tentativas que desde hace algún tiempo se vienen haciendo para introducir en el- teatro elementos con los que no es posible que nos encontremos en la portería de nuestra casa para dar en la escena cabida a lo fantástico, a lo conjetural? Sommerset, Maugham y antes Maeterlink responden a esa concepción. Las obras queen estos últimos años han tenido mejor éxito entre el público culto- -como, por ejemplo, Volpone- ¿qué son sino escenificación de conflictos en que los personajes, hasta por los nombres que llevan, se salen de su propia área individual y tienen una significación simbólica? Ahora Reinliardt vuelve su atención a nuestro teatro de colegio, en el que encuentra los antecedentes directos de esas innovaciones. No por mero gusto de primitivismo o arcaísmo, que si fuera sólo un remedo de simplicidad sería odioso en la medida en que lo es la actitud de esas hembras maduras que para disimular su edad fingen inocencias infantiles, sino precisamente porque bajo, aquella sencillez aparente había más hondura filosófica y mayor variedad y trascendencia en los temas. Por muchos que sean los dramas del hombre de americana y. hongo, o de la señorita casadera que pugna por arrastrar un contemporáneo a la vicaría, su interés acaba por extinguirse. E l espectador se pone viéndolos en la hipótesis de lo peor que puede acontecerles, que es morirse, y ni aun así logra que le sacuda ninguna emoción, teniendo en cuenta el número de gentes parecidas que fallecen en cada gran ciudad diariamente, sin que el curso dé la vida social se altere. Si el teatro ha. de disputar al cinematógrafo la atención del público, que no va a las salas de espectáculos sólo por obediencia al sex appeal, tiene que prescindir de esas anécdotas cotidianas, cuya substancia emocional se ha agotado ya. Y es lógico que vuelva la mirada a sus orígenes, puesto que allí tiene la prueba, y el ejemplo, de que con medios materiales rudimentarios, y con una técnica escénica ingenua, su objeto podía ser mucho más vasto y trascendental. Lo moderno será lo antiguo, apenas Reinliardt y otros animadores lo vuelvan a poner de moda. Porque en arte teatral- -co- mo en otras muchas cosas- con frecuencia, progresar es regenerar, y lo que parece una innovación es simplemente un recuerdo. JUAN PUJOL. En un teatro de provincias, una compañía representaba el Tenorio, tan mal, que, a pesar de no haber en la sala más de media docena de espectadores, éstos mostraron su descontento de la labor escénica con silbidos y pataleos. Tan enojosa pareció, al fin, aquella protesta, que el primer actor, adelantándose a las candilejas, exclamó: -Señores: Si continúan ustedes escandalizando, bajaremos a la sala. No olviden ustedes que somos veinte y ustedes no pasan de siete. Un señor se acerca a la taquilla del teatro de Eslava: -Por una desgracia de familia no puedo utilizar esta butaca, que es para la función de hoy. ¿Quiere usted hacerme el favor de cambiármela... Se ha muerto mi suegra... ¿Para cuando la desea usted... -Para pasado mañana. Un día recibió Guitry una obra de un escritor que, por lo pesado, ganaba todos los campeonatos de la pelmacería: -M i querido gran artista- -decía el autor- Ahí va mi comedia. Apuesto desde ahora cien francos a que ni siquiera la lee usted... Guitry firmó un cheque de cien francos y, lo metió en un sobre con estas palabras, dirigidas al dramaturgo: M i querido amigo: Ha ganado usted la apuesta La actriz Magdalena Brohau tenía un protector que, cansado de su desorden en los gastos, quiso imponerla un poco de método. -Es preciso que lleves una contabilidad en regla. Así evitarás despiltarros. La actriz compró una agenda e hizo el primer día la cuenta de sus gastos en esta forma: A un pobre, cinco francos; alpiste para el canario, un franco; diversos, mil francos. BROMAS Y VERAS D E LA VIDA TEATRAL E l actor Galipaux tiene tal reputación de avaro que un día, representando el papel de príncipe generoso, al decir en escena: -Te concedo una pensión de mil francos al mes. Oyó esta réplica de la primera actriz: -Eso se dice ante notario... E l actor Bert, amigo de Galipaux, decidió calzarse de balde. Trabajaban entonces en un teatro de Lyon. Un día se levantó muy temprano y, d i rigiéndose a un buen zapatero, le encargó un par de botas de una determinada forma. A l salir del establecimiento hizo el mismo encargo en otra buena zapatería. Días después, cuando. ya tuvo en su poder los dos pares, que eran iguales, tomó la bota derecha de un par y la izquierda del otro y se las llevó a los dos zapateros para que las pusieran en la horma, pretextando que le hacían daño. Y así pudo salir de Lyon bien calzado y sin que le molestasen con las facturas. Ivens Miranda asiste como invitado a una comida en casa de Cora Laparcerie, la célebre actriz, que pretende pasar por poetisa. A los postres, y servido el café, como alguien anuncia que la dueña de la morada va a leer unos versos de su inventiva, Ivens Miranda se acomoda en un sillón y se queda un poco adormecido. ¿Duerme usted, Miranda? -pregunta la actriz, que se dispone a leer sus poesíase Todavía no, señora... LA ESTCLLESA