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MADRID- SEVILLA 23 D E E N E R O D E 1 93 K NUMERO 10 CTS. CERCANA A TETUAN. SEVILLA. DIARIO ILUSTRADO. N. AÑO VIGE 8.761 MUÑOZ tíSS OLIVE, S 1 M O S E P TI M O SUELTO R E D A C C I Ó N P R A D O D E SAN S E B A S T I A N S U S C R I P C I O N E S Y A N U N C I O S dependencia del varón y del capricho de los dos sexos. E l litigio anglorruso comprende dos entidades el y eiia. E l eterno masculino dejándose subyugar por la mujer, tiene su tanto de culpa- -si la hay- -en estos pleitos de la atracción y de la infidelidad de los sentidos; pero las dulces iugiesas, menos feministas que sor Juana Inés de la Cruz, únicamente hacen culpables de sus desengaños a la mitad de la Humanidad, que es tan mala corrió la otra. Oh! ¡Injusticia; LAS ALEGRES COMADRES... Se. colorean de bermellón las luchas de Inglaterra y Rusia- -en el próximo y en el lejano Oriente- -con una disputa femenina muy; graciosa. És el caso que el contingente de emigradas rusas en Shanghai aumenta de día en día. Son mujeres distinguidas muchas, inteligentes, y como la terrible expatriación las ha hecho adaptarse a una existencia de traSOFÍA C A S A N O V A bajo y de azares, pues en Shanghai laboran, según sus aptitudes, en oficinas de toda índole, en comercios, en cabarets y otros sitios de espectáculos llamativos. Parece ser qué la belleza y la desenvoltura eslavahebrea A B C E N N U E V A YORK- -hay muchas judías rusas en tollas partes- -ha agitado el mundo internacional feJudíos barbudos menino en alguna ciudad del lejano OrienDetrás del Bowery, por Rivington Street te- y particularmente en aquéllos donde domina el elemento británico. Las rusas de especialmente, ya se empiezan a ver barbuenas familias, muy educadas, sabiendo va- bas. Barbas vegetales de esparto, de rarios idiomas, han deshancado en puertos de fia, de cáñamo, de maíz, de algodón en importancia a las anglogermanas en la lu- rama, y barbas animales de macho cabrío, cha por la existencia. Y ha venido a re- de buho, de puercoespín. Barbas, en forma JULIO; C A M B A crudecer el combate económico- financiero un de escoba y barbas en forma de zorros. Nueva York, diciembre, 1930. elemento personalísimo y perturbador: el en- Barbas de invierno y barbas de verano. canto de coquetería y de sensibilidad, que Barbas onduladas, barbas trenzadas, barbas prende los corazones varoniles de Albióu a avirutadas. Barbas horizontales y barbas los tiernos de las rusitas emigradas. No- verticales. Barbas hirsutas, barbas lacias, E L E CC 1O N D E viazgos serios se han deshecho seguidos de barbas crespas. Barbas policromadas. Barprocesos por rupturas de promesa puni- bas lustrosas, con reflejos casi metálicos, SEPULCRO ble, según las leyes inglesas Las demandas y barbas desleídas, sin brillo ni color. Barde divorcio en puertos de China- -protegi- bas, de astracán, barbas de seda, barbas de D Annunzio y el constructor de dos de Inglaterra e invadidos por rusas del pluma. Sur y de Siberia- -han aumentado mucho. Estamos en plena judería. En diez minumausoleos En Shanghai, por ejemplo, un juez, abru- tos de Metro nos hemos trasladado, como La Prensa refiere que D Annunzio se ha mado por peticiones de divorcio a base si dijéramos, a la Edad Media. La calle es de intervención femenina moscovitahebrea, un mercado donde cada uno pone sobre una rruesto al habla con el constructor de mausoexclamó, perdida la imperturbabilidad Esas mesa todo lo que tiene: su ropa, su calzado, leos. E l poeta querrá una sepultura teano son mujeres; son vampiros Tal califi- sus retratos de familia, un paraguas roto tral y enfática como su vida. Lo contrario cativo ex cátedra del leguleyo avivó la que se encontró quizá un día en el subway, del poeta alemán Rainer María Rilke, que irritación del campo albionense, en el que un despertador destartalado, un rosario... j ha querido reposar obscuramente en tierra se acusa a las rusas de falta de sentido mo- Con frecuencia, sobre la misma mesa, el extranjera, en el pequeño cementerio aldearal y se exige sean puestas lejos de las judío- tiene una hornilla donde cuece su no de Rarogne, sobre las rocas, al pie de una fronteras... -omitía de la noche; pero, si alguien se iglesita con tejadillos de pizarra. Y tal siente con apetito, que ofrezca precio. En es nuestra vida- -ha cantado Rilke- una Sonríen las rusitas conquistadoras y lla- Rivingston Street todo se vende. hora solitaria se eleva entre todas las homan desdeñosamente a las otras pies planPor mi parte a mí lo que más me tienta, ras anteriores; una hora que sonríe de otro chados y cuerpos de tabla con maliciosos sobre todo en estos días invernales, son modo que sus hermanas y se calla delante adjetivos menos pulcros. unas barbas muy. tupidas y de gran abrigo del Eterno. Y también: ¡Oh, Señor, da a Se han formado dos bandos, uno favora- que he visto en dos o tres puestos; pero las cada uno su propia muerte! Una muerte que ble a que se expulse a las emigradas que barbas, por excepción, no constituyen aquí fluya de la propia vida, en la cual hubo carecen de nacionalidad, y el contrario, que objeto de comercio. E l judío no se considera amor, comprensión y desasimiento. Porque propone acoger a la nacionalidad británica realmente dueño, sino simple depositario de nosotros no somos más que la corteza y la esas desventuradas y deliciosas criaturas ellas. Por eso no se las lava, ni las peina, hoja; la gran muerte que cada uno lleva en ni se las aliña jamás. Las siembra, eso sí; sí, tal es el fruto, en torno al cual todo graque han perdido su Patria La Prensa recoge a veces gacetillas ame- las abona, las engrasa y las cultiva; pero no vita No podré extremar mi simpatía oor nas del pleito cosmopolita, alguna tan no- las altera. No verán ustedes una sola Gil- cierta especie de budismo occidental- -mezlette en todo Rivington Street. Las barbas cla de quietismo y panteísmo- -que envueltable cual ésta: están aquí en perfecto estado de Naturale- ve toda la obra de Rilke. Pero de seguro Compadezco a las rusas privadas de za, y, al internarse entre ellas, uno tiene Patria y de familia; pero mi compasión tie- la sensación de internarse en una selva prefiero su gesto cristiano ante la muerte y en la vida al insoportable bluff dannunne un límite: por ningún concepto permi- virgen. ziano. Porque ante esa suprema injuria que tiré que me deje por una rusa mi prometido. Que estas palabras te sirvan de aviso, Los negros no tienen barbas, los ju- es la muerte, Rilke era como aquel que aboHarry. A ti y a tu amiga rusa. díos no tienen barbas, las- mujeres no feteado en una mejilla mostró la otra mejiLa indignación de las rusitas halla ex- tienen- barbas. Indudablemente, las bar- lla. Y Rilke era pascaliano al decir: L a presiones sinceras: L a mujer rusa no se bas constituyen un atributo de superioridad muerte es nuestra adquisición, nuestra vicvende, elige. Exige a su marido uh esfuer- que no ÍV todo el mundo le es dado conse- toria, porque es nuestra derrota Era oaszo para interesarla antes, y después de ma- guir. A veces, en una esquina de Rivington caliano, era quijotesco, era franciscano al trimonio. A su vez comparte la intensa vida Street se congregan seis o siete barbas tan decir esto, porque ganaba las batallas siendel marido, siendo, no sólo su mujer y su diferentes entre sí -como si sus portadores no do vencido. L a primera vez- -dice Edmond hubieran tenido otro objeto al reunirse que Saloux- -que uno veía a Rilke se maravillaamiga, sino también su colaboradora humildad de su actitud. Tras de su el de otras. Estas Estas disputas tan propias d. e nuestra épo- barbas cotejar las unas con las Amsterdam. ba de la y de su urbanidad refinadas, que han cortesía ca revolucionaria descubren el mal cami- aquéllas vienen directamente de llegan del fondo de Polonia, las de impresionado a tantas gentes, uno se sentía no de la independencia femenina cuando es más allá son, sin duda alguna, unas barbas españolas del siglo x v i y, por el olor que despiden, parecen haber estado hasta ahora conservadas en naftalina. Los judíos sefarditas no escasean por aquí, y yo recuerdo una tarde en que, observando la gracia, puramente oriental, con que hacía sus compras una chica, -me dijo uno de ellos: -Fermosa doncella, ¿no piensa lo mismo vuesa merced? A lo que no pude por menos. de replicar: -Lo mismo pienso, amigo, y, cristiana o infiel, una doncella tan fermosa merece los mayores acatamientos. Qué diferencia entre los judíos de R i vington Street y los de Park Avenue! Los judíos de Park Avenue son hijos de los de Rivington Street, pero carecen totalmente de carácter. Tienen Picassos. y Rolls Royces, cibelinas y sillones metálicos, solariums y piscinas de natación, pero no- tienen barbas. Rivington Street es el Oriente, el mundo antiguo, la Biblia. Park Avenue. en su parte judaica, es; tan sólo Nueva York, la post- guerra y, a lo sumo, el Times.
 // Cambio Nodo4-Sevilla