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del simple combatiente, no bastan, en efecto como se ha visto, a l ticar durante cuarenta años. S i n olvidar nunca las provincias perjefe encargado de conducir una tropa. P a r a lograr cualquier efectivo didas, procurando cicatrizar l a herida, siempre sangrante, que le tiene que preceder y acompañar su avance con exploraciones, preprodujo la desmembración, F r a n c i a respondió con actitud llena de cauciones y; auxilios diversos. S i n suprimir el principio indispensadignidad y de resignación a las violentas provocaciones de los i n ble del movimiento, no debe aplicarlo sino con el asesoramiento de las cidentes de Schnoebele, de Tánger, de A g a d i r de Saverne y otros. aclaraciones buscadas, al amparo de ciertas salvaguardias y de conHabíamos reducido sucesivamente la duración del servicio militar tactos previamente asegurados, con fuerzas progresivamende cinco a tres años, y después de tres a dos, y sólo bajo te lanzadas y avanzadas, para no reagrüparse en forla amenaza de continuos refuerzos alemanes, y domimación de ataque hasta el momento dado ante los nados por muy legítimas inquietudes y por l a conobjetos indicados, con los obstáculos reconocidos vicción de evidente peligro, volvimos apresuray abatidos por el cañón. Tratándose de unidadamente, en 1913, a l servicio de tres años. Y a des importantes, la instrucción provisional, era tiempo. F r a n c i a estaba muy resuelta a y después el reglamento sobre l a dirección no r e c u r r i r a l a fuerza hasta el momento de las grandes unidades, y a habían afiren que una agresión alemana pusiera en mado en 1912 y 1913, sin ninguna reriesgo su existencia y su libertad. Sola serva, el dogma de l a ofensiva como mente u n riesgo de esa magnitud polínea de conducta: L a s enseñanzas día decidir en pro de l a guerra a un del pasado han dado sus frutos se Gobierno d e m o c r á t i c o suficienteescribía. E l Ejército francés, volmente perspicaz para medir el a l viendo a sus tradiciones, no admite cance de los sacrificios y l a amplien la dirección de las operaciones tud del cataclismo que una conflamás ley que l a ofensiva. E n 1.870, gración europea acarrearía en l a nuestro mando sucumbió por su v i d a de los pueblos. E x a m i n a d o en afición a la defensiva, y a la deconjunto, nuestro Ejército de 1914 fensiva pasiva. E n 1914 iba a sutiene los defectos de sus cualidades. f r i r fracasos inútiles y p é r d i d a s Por encima de todo, u n espíritu de crueles, a causa de su pasión excluofensiva que, a fuerza de acentuarse siva por la ofensiva y de su conociy generalizarse, v a a hacerse exclumiento único de los procedimientos sivo llevando con demasiada frecuenque lleva c o n s i g o sistemáticamente cia a Una técnica ciega y brutal y, por aplicados en toda circunstancia. E n tanto, peligrosa, y también a una esrealidad, debe conocer a fondo, en todo trategia simple y. uniforme, fácilmente tiempo, la potencia y las flaquezas, así de estéril, impotente y costosa. E n suma, de la ofensiva como de l a defensiva, y sus con- una doctrina demasiado elemental, pueden diciones de posibilidad, pues solamente me- esperarse sorpresas en los primeros encuendiante una juiciosa combinación y aplicación de tros. Este E j e r c i t o surge de un período de cualos dos sistemas podrá resultar una poderosa acrenta años de paz. L o s ejercicios que ha practicado ción ofensiva en el punto deseado. L a obligación durante ese tiempo no han podido darle idea de los aumenta con el número de tropas empleadas. rigores del campo de batalla moderna n i de l a violencia de los fuegos que lo dominan. U n estudio re- POINCARE, PRESIglamentario acerca de las funciones de guerra, espeD E N T E D E LA R E P Ú B L I C A L a importancia del armamento; cialmente de las de 1870, hubiera podido hacerle comprender fácilmente el poder destructivo del armaE l Estado Mayor. mento actual y l a importancia que se le debe conceMientras sé estudiaban e inculcaban, como acabamos der. E n verdad, las Consideraciones y recomendade ver, estas ideas de ofensiva sobre todas las deciones desarrolladas en el reglamento de 1875 más consideraciones, y basándose en una apreestaban y a muy lejanas y muy. desvanecidas. ciación insuficiente del poder adquirido por Desde entonces, muchos oficiales nuestros los fuegos, se concedía al armamento imporhabían tomado parte en conquistas colotancia excesivamente escasa. A s í nuestra niales, pero sin tropezar en ellas con ese Infantería estaba peor dotada de amearmamento temible en manos de un- adtralladoras que l a a l e m a n a Nuestro versario experto. A s í es como, desCuerpo de Ejército tenía como dotapués de las grandes maniobras y de ción sólo 120 cañones, todos de 75, las expediciones coloniales, se adopmientras que el Cuerpo de Ejército tó como f ó r m u l a de éxito, como alemán, con menor número de I n doctrina de combate, l a omnipotenfantería, estaba dotado de 160, piecia de l a ofensiva efectuada con l a zas, entre ellas algunos obuses de voluntad resuelta de avanzar sobre 105 milímetros y de 15 centímetros. el enemigo para alcanzarlo. Se preSucedía lo propio con nuestra arconizaban formaciones de a t a q u e tillería pesada de campaña, notacapaces de n u t r i r inmediatamente blemente inferior por el número de las filas de combate. P a r a el general piezas y por su calibre a la a r t i y el oficial de tropa, como para el llería pesada alemana. A pesar de tosimple soldado, se bordan todos los das sus virtudes) nuestro excelente temas sobre el cañamazo de las fuer 75 no podrá c o m p e n s a r- -e s p e c i a l zas morales y, singularmente, de la mente en la ofensiva- -a esta insufivoluntad de vencer sin más consideraciencia de número, de calibre y a su ciones n i discernimientos. Entonces, lleincapacidad para el disparo por elevación. gado el momento, la acción se desenvuelP o r su poderoso tiro de cortina, en la ve rápidamente, a expensas de las fuerzas, ofensiva nos prestará grandísimos servicios, generalmente hacia lo desconocido, sin preparompiendo implacablemente los formidables ración suficiente de fuego, sobre todo de artilleataques del enemigo; pero, a fin de poder sostería, más difícil de obtener. L a s fuerzas abundantener ventajosamente esa táctica, será necesario que mente empleadas, débilmente apoyadas por el cañón, el 75 tenga tras de sí considerables aprovisionamientos preocupadas ante todo de i r de prisa y unidas, se ende municiones. E n efecto, no pasan de 1.500 tiros por cuentran pronto desarmadas, expuestas y castigadas pieza, y la fabricación de cartuchos era muy deficiente. ante las armas invisibles que se alzan y que las baten J E F E D E L GOBIERNO También presentaban notables deficiencias nuestros serpor todas partes. A pesar de toda su energía, no logran vicios de aviación y de comunicaciones. E l discurso de alcanzar al adversario. H a y que volver a empezar el combate por monsieür Charles Humbért, en el verano de 1914, dio el toque de los fuegos; se detienen agotadas en formaciones relativamente cea l a r m a pero llegó demasiado tarde para que subsanásemos los derradas. E n esta situación avanzada, y en agrupación demasiado densa, fectos, y en cambio pudo ser para el enemigo una advertencia valiosa. esperan que la artillería, lejana aún, haya batido los obstáculos o laspiezas que detienen el avance. Aumentan las bajas, y así es como Y es que, en realidad, u n Gobierno muy resuelto a no querer l a impotencia y el fracaso- -a lo menos pérdidas considerables- -son más que l a paz, y que sólo consideraba la necesidad de l a defrecuentemente el resultado de una empresa mal preparada, aunque fensa, se resistió largo tiempo a gastos militares, reduciendo ampliamente dotada y llevada vigorosamente por una infantería que así los medios materiales, cada vez más indispensables a un Ejércon sólo su valor creía posible romper el obstáculo de l a ametrallacito para llevar a buen término un ataque, dada la importancia que dora o del cañón enemigo que se alza bruscamente ante el avance. el armamento adquiría en la lucha. D e aquí que l a ofensiva, como línea general de nuestra acción, tuviese que encontrar verdaderas dificultades para ser realizada. S i l a idea de la ofensiva, por encima de todo, de l a marcha OSe continuará. resuelta hacia adelante, constituyen en r i g o r el catecismo del soldado, E L SR SR VIVIANI (COPYRIGHT E T DOUBLEDAT, DORAN C. NEW YORK) (EXCLUSIVA D E A B C PARA MADRID. PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN)