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A B C. M A R T E S 27 D E E N E R O D E 1931. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 15 LAS ESTRELLAS D E L EL MATRIMONIO CINE Y ANDRÉS DE SEGURÓLA Famoso cantante, uno de los actores que más trabajan en las películas españolas realizadas en Hollywood. (Caricatura de Cebrián. tral. Sus adaptadores han olvidado- -o no han sabido nunca- -lo que debe ser una película, y la han hundido por su exagerado respeto al escenario teatral de M o l n a r escenario que, naturalmente, carece de situaciones cinematográficas y está basado, naturalmente también, en el diálogo, siempre al margen de la acción que, necesariamente, ha de reflejar la pantalla. A pesar de esta equivocación, los parlamentos interminables se hubieran soportado- -todo es cuestión de paciencia- -si los actores encargados de contarnos los sucesos que transcurren fuera del alcance de la máquina tomavistas hubieran sido capaces de referirlos discretamente; pero en la película estrenada en el Palacio de la Música se repite una vez más el caso de los discretos actores teatrales, que en el cinema se convierten en pésimos aficionados. A- sí, la interpretación de Olimpia es una desdicha por parte de todos, y en primer lugar por María Alba. L a bella catalanita ha llegado a ser una excelente actriz en el arte mudo. U n poco tarde. Precisamente ahora, cuando lo que necesitan en Hollywood son artistas que sepan expresarr se correctamente en castellano; la mayor d i ficultad con que lucha nuestra linda compatriota. N o se salva más que José Crespo. A pe ¿ar de su frialdad, es el que mejor sabe estar en escena y el único que habla para el micrófono, sin acordarse de su largo aprendizaje ¡de actor teatral. E l público recibió con gran regocijo algunas escenas dramáticas, y premió con una ovación un detalle de sincronismo perfecto: el momento en que la princesa madre, incorregible fumadora de habanos kilométricos, arroja al suelo- su cigarro y produce un ruido idéntico al de la caída de un armario de luna. Esta maravilla de perfección sonora vale por toda la película. -Antonio Barbero. sus éxitos con las mujeres. L a clave del enigma no debe estar en él, sino en la imaginación de las. mujeres que se le acercaron, entre las: cuales no se tiene noticia de que hubiese ninguna inteligente. A serlo, cualL a tragedia de P o l a N e g r i es terrible. quiera de ellas, se habría librado fácilmente Enamorada de Rodolfo Valentino, que sigue de la fascinación del actor. subyugándola aesde la eternidad, creyó rePara una inteligencia penetrante no hay sucitar v. n muerto casándose con un vivo fetiches. Si se ilusiona al sentir la esclavique se lo recordaba por la semejanza física. tud se emancipa por el análisis de lo que L a intimidad de la actriz y el príncipe ha la domina. Las direcciones del entendimiendebido ten. ¿peripecias dantescas. Pretento son más terribles que las otras, porque der reanimar un cadáver a fuerza de imael escalpelo opera en vivo. Toda la magníginación es una eir. presa sobrehumana. D i fica serenidad de los estoicos. se debe a que cen que Pola Negri ha envejecido mucho descubrieron antes que nadie que lo que. y que la decrepitud de su espíritu supera, está fuera de nosotros no puede dominarpor lo honda, a la ruina de su cuerpo. E s la nos. A l engreírse de su libertad interior expiación del que se aferra des peradamente Ángel Ganivet no hace sino reproducir el a ciertas ilusiones eme no tienen otra garangesto espiritual de Séneca y Marco Aurelio. tía que la de la sensualidad. L a ilusión no E l caso de Gloria Swanson es diferente. vive más que en el reino de lo abstracto. E n L e gustaba el hombre y quiso ser marquecuanto se aproxima a lá materia, se disipa. sa pero luego, como ocurre con frecuencia Generoso como el éter, tue acepta todas las a las mujeres de carácter independiente, el arquitecturas de as nubes, el espacio ideal hombre y el marqués acabaron por serle muéstrase hospitalario con todo lo que consinsoportables. E s difícil qué la ilusión p r i truye la ilusión; pero, si ésta pretende apomera, si existió alguna vez, no sufra desyarse en algo sólido, su vica dura lo que la gastes en el contacto de todos los momengarantía material en que se funda. Se puede tos que es la vida conyugal. Dios, persuadiamar indefinidamente a un ser que ha desdo de las incomodidades del vínculo, ha he- aparecido de la tierra sin salir de los docho surgir la prole del amor. Si el matriminios del recuerdo, que es el único clima monio es la casa, los hijos son su jardín. de la inmortalidad; pero pretender resuciPero en estos matrimonios de la cinematc tarlo mediante una ficcicii de la fantasía con grafía femenina rara vez aparecen los vasla complicidad involuntaria o deliberada de tagos del amor. Son conjunciones humanas otro ser es enderezar los pasos hacia el maestériles, porque se produjeron sin otro denicomio. signio que el placer. ¿Qué hay de común L o curioso de Pola N e g r i es que no d i- entre una de esas adorables locas de l a pantalla, maestras en el arte de besar, y la masimula s i fúnebre obsesión. A l poner la sidre de familia? L a vivienda de esas artislueta de Rodolfo Valentino como fondo del tas podrá ser temporalmente un paraíso, retrato de la actriz, el pintor Beltrán y pero no adquiere casi nunca el calor tóniMasses dio una gran prueba de sagacidad. co de un nido. Gloria Swanson, que es i n Como todo artista preocupado del contenido teligente y rica, se aburrió al cabo de tres espiritual del modele, nuestro ilustre comaños de su marido. A tener hijos, el hastío patriota hizo un sondeo iprsvio en la memole hubiera sido tolerable, porque muchas ria de Pola Negri, y lo primero con que troveces la gracia del jardín compensa de la pezó fué con la imagen del actor italiano endesnudez de la casa: pero como el egoísmo vuelta en los crespones de la melancolía. nos ha enseñado a burlar a la Naturaleza, ¿Qué imán singular tenía aquel Don Juan aquel dúo conyugal no tuvo como acompade la pantalla para atraer con esa fuerza a ñamiento el delicioso coro de voces infanlas mujeres? E s probable que ni él mismo lo tiles que es la alegría de los hogares. Y los supiera. L a belleza carece de la conciencia dos esposos, hartos el uno del otro, se han de su prestigio. U n a flor ignora la emoción ido cada uno por su lado... a HoÜywood. de su perfume y un ave no percibe la armoque es el aquelarre en que se contraen, a nía errátil de su vuelo. Decir que Rodolfo favor del ambiente artificial de la pantalla, Valentino era guapo y elegante no. explica L a frecuencia del divorcio en el mundo c i nematográfico hace suponer que el matrimonio y el séptimo arte son incompatibles. A la ruidosa separación de los espose Chapline, han seguido, en poco tiempo, las rupturas conyugales de Pola N e g r i y Gloria Swanson, las cuales han recobrado ya de nuevo su independencia. Sus ex maridos, el príncipe moldavo Diani y el marqués francés de la Falaise, esperan dignamente el reenganche. Buenos mozos, jóvenes y distinguidos, están todavía en condiciones de merecer. Confundirles con el gigolo corriente sería ofenderles. Estos grandes señores no capitulan a espaldas de la Ley. Se ajustan a lo establecido y se acomodan a prestar sus nombres, con las debidas garantías. Viven, a su modo una novela. E l papel de los sexos en sociedad se ha invertido. Y a no es la mujer, sino el hombre, quien se hace desear y dotar, y, como el sentido moral pierde a diario calorías, nadie encuentra vituperable el que los hombres se alquilen o se vendan. E n nuestro tiempo lo peligroso es hacer las cosas a medias. L o que no se perdona es la hipocresía. E l que afronta serenamente la indignidad en la opulencia es absuelto sin conocimiento de causa, y a menudo envidiado. L á ley de las compensaciones condena a la mujVr a hacer lo que ha venido haciendo el hombre durante siglos: pagar el amor. Se comprende, pues, que una felicidad mercenaria dure lo que dura un capricho que se ha prolongado un poco. ÍP 1 CONRAD VEIDT. El gran ador alemán, famoso desde su magnifica incorporación de E l hombres que ríe. (Caricatura de Cuesta)
 // Cambio Nodo4-Sevilla