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A B C. V I E R N E S 30 D E E N E R O D E 1931. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. PAG. ECOS NOTAS Y LEC TURAS Gandhi rio tiene más propiedad que una rueca. E s Su arma. Y es un símbolo. -N o tiene más que una rueca- -dicen los indios que quieren exaltarlo. -Sólo tiene una rueca- -dicen también los indios que quieren despreciarlo. Pero la rueca, amigos, puede ser un arma temible. S i se piensa que los coolies chinos arruinaron prácticamente a Hong- Kong, cruzándose de brazos en el río A z u l y expulsaron a los ingleses de China; si se piensa que el poderío de Mánchester está edificado sobre la capacidad de compra de la India, cuyos tejidos han ido sistemáticamente desapareciendo para permitir la importación de los tejidos ingleses; si se piensa en la inmovilidad asiática, puede llegarse a la conclusión de que la rueca es, -en efecto, un arma decisiva. Y un símbolo. Durante cinco años, Gandhi desapareció del mundo, recluido en un monasterio. F u é porque. sus partidarios le desobedecieron, en su primera acción pacífica contra Inglaterra, cuando los indios quemaron vivos a algunos soldados ingleses. Gandhi, desolado ante semejante crimen de sus leales, abandonó la lucha. De ahí que millones y millones de indios le sigan hoy, como le siguieron en su marcha pacífica hacia el mar, impasibles, silenciosos, en grandes masas religiosas, que se sientan tranquilamente y sufren, sin un gesto, sin un grito, sin un sollozo, los bandazos de- la Policía. Viendo a un señor en el entierro de su propia mujer, dice un espectador; -H e cídp decir que los esposos no se llevaban bien... -N o lo s é L o que puedo asegurar usted es que ésta es la prime: vez que los he visto juntos- -contesta el interpelado. E l f a m o s o actor Isidoro Maiqüez, nota bilísimo trágico, que hizo brillantes temporadas en e í teatro del Príncipe, era muy aficionado a los toros. Asistía a todas las corridas, y acostumbraba, desde su localidad, a dar consejos a los diestros, invitándoles casi siempre a que se arrimasen al toro. U n a tarde que toreaba El Lavi, el festejo, por las malas condiciones del ganado y el mie do de los espadas, transcur r í a desastrosamente. Maiquez, de pie en su barrera, increpaba a El Lavi. -A r r í m a t e hombre, arrímate- -le decía- no seas cobarde. El Lavi, una de las veces que pasó cerca ele la localidad del actor, encarándose con él, le dijo: -M i r e usted, D Isidoro: haga el favor de callarse, porque esto no es como el teatro. Aquí el qué se muere, se muere de veras. -esa EL HOMBRE D E L DÍA -U n fabricante de cerveza establecido en Malinas (Bélgica) adquirió no ha mucho, la- casa que había pertenecido a los antepasados de Beethoven, oriundos de aquel territorio. E r a un centro de peregrinación de los admiradores del gran músico. E l cervecero ha derribado la casa para construir un garage. En Bélgica, país muy culto, esa irreverencia ha causado. indignación; pero los coches del cervero ocupan ya el sitio en que vivían los abuelos del gran músico. Es el progreso. Sacha Guitry contrata siempre a un gran actor o bien a una gran actriz, pero se olvida dé confiarles papeles interesantes, que reserv a para sí y para su mujer. D é él se ha dicho: E s como si contrataSé un. gran cocinero para encargarle de calentar el agua... 7 Inglaterra es el Occidente; la India, el Oriente. Así, por lo menos, está admitido en pl mundo moderno. Así también define la señora Andrea: Viollis, en su curiosísimo y reciente libro L a India contra los ingleses, él conflicto planteado contra el señorío de Inglaterra, frente al cual se alza hoy una Península tan grande como Europa. Los indios se consideran lesionados material y. espiriíualmente. Idealistas, piadosos, como este místico Gandhi, a quien se- acaba de poner en libertad, enemigas del progreso, que desprecian los bienes de este mundo; hombres de negocio, como los Par sis, decididos a explotar las riquezas incalculables del país, conforme al sistema capitalista; jóvenes revolucionarios, sin religión, que preconizan un socialismo de Estado, -rayano en él comunismo; toda la India, en fin, dividida por principios religiosos Q políticos, sé une para este objetivo: expulsar a los ingleses o sacudirse, cuando menos) su tutela. Gandhi estaba preso desde el mes de mayo último. Ni los padecimientos físicos, ni las amenazas, ni las dilatadas estadías en las cárceles inglesas debilitan su orgullo de raza ni extenúan su misticismo político. Es, como un faquir, inmune al dolor, áe una pasividad rocosa y de una fortaleza de roble. Si no me obedecéis- -dice, a sus. leales- ine condenaré aun eterno ayuno. Y lo dice cuando ellos pretenden recurrir a la violencia contra Inglaterra. Gandhi lo espera iodo de la pasividad, del cruzarse de brazos, del morir antes que ayudar al enemigo combatiéndole. Es dulce, solitario; detesta a la plebe y huye de su contacto; quiere vencer con la. táctica asiática de la inmovilidad. Jamás alzará su mano para expulsar, a los ingleses de su Patria. Y, si otros hombres más ardorosos europeos, y combativos no- velaren en sus puestos, al acecho de la ocasión, Inglaterratendría poco que temer del Oriente...
 // Cambio Nodo4-Sevilla