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neto a nn elegante caballero italiano, que sobre el fondo gris claro de un cielo nuboso se presenta elegantemente ataviado. No se sabe quién es este varón. Su diestra prende con parco ademán un sutil objeto afilado, cristalino o metálico, muy pulido y fulgente, que tiene vaga apariencia medical y quirúrgico, siendo tal vez una lanceta. Pero nada más indica lo que eri su siglo fuera tan bizarro señor, de quien se desconocen nombre, nación y cualidades, hundido todo ello, entesa absoluta obscuridad de los cuadros que representan personajes anónimos y que es desesperación de los coleccionistas. Vístese este incógnito con amplia capa negra, que cubre un jubón asimismo negro, debajo del cual blanquea, p r o l i j a m e n t e bordado, un camisolín, cuyas mangas asoman junto a las manos, largas, finas y pulidas. Un cordón negro y blanco se anuda al cuello en una negligente lazada que cae sobre la ropilla, mientras, dando al aire una pluma rizosa, el amplio sombrero se muestra magnífico y arrogante, ostentando la ancha placa esmaltada de una imagen piadosa. Un galón bordado sujeta todo ello a la cabeza, donde la frente, convexa y despejada, parece albersrar sutil y despierta inteligencia. Posee el caballero desconocido una soberbia barba, rizosa, larga, que baja. ensanchándose, sobre el pecho, y un fuerte poblado mostacho, y entre ambos casi se oculta la boca, que, sin embargo, se adivina roja y sensual. -L a nariz es larga, de línea algo torcida y pendiente caballete, mientras, en el rostro, alargado y p á l i d o los ojos se abren con la mirada algo perdida en el espacio y al mismo tiempo un poco pretenciosa, que tuvieron siempre los que han querido engañar a los ilusos con charlatanerías embusteras. A un señor de la familia de Weinsbefch, ilustre estirpe patricia de Colonia, retrató Barthel Bruyn, admirable maestro alemán que floreció en aquella ciudad hacia mediados del siglo x v i Este patricio se nos presenta muy lujosamente ataviado con un espléndido capisayo de terciopelo, enriquecido por- enorme cuello y paramentos de marta. Las manos, portentosamente pintadas, dé dedos fuertes y cortas uñas cuadradas, se enriquecen con varios anillos, y la izquierda sostiene, como señal de lujo y señorío, unos guantes de muelle pie! blanca. L a camisa es de lienzo muy fino, bordada prolijamente, y el cuello rizado se encaracola eri pliegues menudos junto a la barba, clara, rubia y un tanto revuelta. E l patricio (le- Colonia es hombre ya ma- personificando en ella a la bienaventurada ¡bania Cecilia, Patróna de la música y de la armonía. L a hermosísima mujer va volviendo con su mano izquierda las páginas pautadas de un cuaderno de canto, al tiempo que; la diestra, -prodigio de carne nacarada y dedos perfectos, lleva el compás, con un blando ademar? Elena Fourment está soberbiamente vestida con un raso rutilante, lleno de reflejos, de pliegues luminosos, que envuelve su. cuerpo, del: que queda al aire el alto pecho, medio C u b i e r t o (sin duda por la santidad del personaje) con una tenue gasa. U n velo o mantellina de lienzo y encaje blanquea, cayendo a medias sobre e l hombro. Sobre la p ú r p u r a sombría de un, cortinón retenido por borlas y cordones se destaca la admirable cabeza. Sólo un modesto joyel enriquece parcamente la cabellera r i zosa y ondulada. E l rostro es luz, es brillantez, es rosas, es albura de nieve, es tersa magnolia, sale de lo humano e irrumpe en las esferas inaccesibles de las hermosuras soñadas. Los ojos de Elena Fourment se alzan a lo alto y parecen bañarse en. un luminoso l í q u i d o que los esclarece, humedece y hace semejantes á los ojos aún vírgenes de los niños muy p e q u e ñ o s Una alegría soberbia, exultante. enardecedora, que es como el ritmó de la canción, brota de las pupilas bellísimas, que fulgen bajo el fino trazo. de las Curvas cejas, en tanto la boca, menuda, roja y jugosa como, úha cereza, deja ver los dientes blanquísimos, entre los que fluye la armonía sobrehumana de los cantos celestes. L a sensación jubilosa que produce la mayoría de las obras de Rubens, aun aquellas que soii más dramáticas, se experimenta en su grado máximo ante este soberbio retrató, que el artista pareció pintar sin el más mínimo esfuerV A N 1 VYCK. RETRATO D E SEÑORA zo, con un pincel mágico, con una inspiración fuerte, sostecon altas alas y acompañan profusos lamnida, desconocedora en absoluto de todo brequines, acompaña al noble señor y muestra su alcurnia a las generaciones. Este decaimiento y de la más pequeña fatiga. Con un esplendor casi hermano- del de cuadro, pintado por un segundón de la rica escuela germánica, es hermosísimo, digno Rubens, Antonio Van Dyck retrató a unj de compararse con cualquier otra obra de dama desconocida, toda vestida de seda nelos maestros de primera fila, y, anuncian- gra, cercado el bellísimo rostro por la rué- do ya los grandes pintores flamencos, re- da ampulosa de una gran gorguera de diácoge y muestra todavía el saber de los ar- fano tul blanco. Esta incógnita; mujer, nos tistas precedentes, de los que guarda el di- muestra el prodigio de su mano apoyada: bujo apretado, la exquisita minucia de los levemente sobre la obscura tela, donde bodetalles y lo que puede llamarse la intan- tones de orfebrería brillan apagados y sungibilidad del color, que no. se ha torcido tuosos. Y entre los pliegues de: la gorgnera luce un rostro admirable, de vida lu- ni mustiado por el pasar del tiempo. miñosa, de gracia, de belleza expresiva, Con la magia pujante de su pincel por tentoso, el mago Rubens retrató una vez sonriente y simpática. más a Elena Fourment, su amada esposa, É s una mujer joven. S u tez desafía l o s duro, como lo indican las profundas arru gas que nacen de su nariz y cuyo surco trazó en la piel el arado del tiempo. L a boca, algo sumida, parece iniciar un sonreír afable y amistoso, que corrobora el mirar simpático y acogedor de los ojos, grandes, garzos y aún vivaces. Bajo una boina ampulosa y recortada, que parece venir de üh cuadro de Durero, el cabello de un rubio obscuro, se ensancha en cortas cocas que casen sobre las orejas. U n escindo flprdelisado, al que remata un casco intniímnrTr n TI iriT l ml T i ¡TM l V m n mn- r- THin- -K T l l n i T- -r i n r l iirTTiwrmir- Tirdlr
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