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A B C. D O M I N G O i D E FEBRERO D E 1931 EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 33 SU r MAIESTAD. EL i: REY EN. ANDALUCÍA i ales en S a n F e r n a n d o San, Fernando 31, 11 mañana. E l Rey cernió ayer en l a intimidad con el- infante don Juan, conde de Maceda, director de la E s cuela Naval y profesor del infante. A las diez y media de la mañana salió para Cádiz con el conde de Maceda. E l M o narca volverá aquí para, almorzar y después marchará a Sevilla en automóvil. San Fernando 31, 4 tarde. E l Rey, después, de almorzar, visitó la Escuela Naval, donde le recibió el capitán general del Departamento. E n el campo de maniobras de San Carlos presenció los ejercicios de los alumnos. E l R e y en C á d i z Cádiz 31, 12 mañana. Poco después de las once y media llegó a ésta Su Majestad el Rey, al que se tributó un recibimiento entusiasta. E l Monarca marchó al Ayuntamiento, donde estuvo examinando los planos del proyecto de urbanización en terrenos cedidos a Cádiz en la parte de Puerta de Tierra. Cádiz 31, 2 tarde. E l Rey fué recibido en la puerta del Ayuntamiento por el alcalde, concejales monárquicos, goberndores c i v i l y militar, obispo y demás autoridades. E n la plaza de Isabel I I se estacionó un público numerosísimo que ovacionó al Soberano. Cádiz 31, 9 noche. E n el despacho del alcalde, el Monarca examinó los planos y proyectos del cine municipal, elogiando cumplidamente su arquitectura y recomendando, que. no se construyan rascacielos. Con respecto a las fortificaciones y fosos, cedidos ahora a l Municipio, dijo, dirigiéndose al conde de Maceda: -L o curioso es que todas estas fortificaciones, fosos y murallas no las costeó el Estado, sino la ciudad y ahora no se ha hecho, más que devolver a la ciudad lo que era, suyo. Acer. ca de la zona franca, dijo estas palabras: -Q u e había que reconocer que era conveniente y beneficiosa para el país, para i n tensificar el comercio con América del Sur, y, especialmente, con la Argentina, siendo lo importante que no se haga de ello cuestión de amor propio, pues si no estamos perdidos. Examinó también Su Majestad- el proyecto del capitán de Ingenieros D Miguel Márquez para campo, de tiro y otro para campo de fútbol, estando presupuestadas para el primero 85.000 pesetas y 120.000 para el segundo. Elogió dichos proyectos el Rey, y, con respecto a los terrenos del actual campo de tiro nacional, dijo D A l fonso que era un sitio muy bello para construir un chalet. Con los ingresos- -dijo- -que ambas cosas reporten, el- Ayuntamiento habrá de resarcirse de los gastos que para ello verifique. C, on respecto, a la crisis de trabajo en E s paña, -manifestó que no se reducía a nuestranación, -sino que era mundial, y que aun cuando algunos economistas afirman que d i cha crisis ha. llegado al tope, era lo más cierto, que no había. empezado en toda su escala, sino que empieza a llegar. U n signo inequívoco- -manifestó- -de que la economía del mundo está resentida, es que la estadística cíe ia construcción de automóviles acusa una disminución de doscientos m i l coches menos en enero de este año, comparada con la construcción del pasado mes de diciembre, en que ya estaba disminuida la producción. Deben, pues, intensificarse las obras y emprender el Ayuntamiento cuantas permitan sus recursos, aun teniendo para 1 de la estación de la plaza de A r m a s numero. ello que hacer un esfuerzo. l? sas personas de todas las clases sociales. Habló también Su Majestad con el preAllí vimos al capitán general, marqués de sidente de la Sociedad patronal y otros se- Cavalcanti, cardenal Ilundain, alcalde, conñores, dedicándose después a recorrer la de de Flalcón, y el gobernador, conde de San ciudad. A l llegar al Palacio Episcopal, don- Luis, que marchaban a M a d r i d en el exprede se realizan importantes obras, se apeó so; presidente de la Audiencia, Sr. Fabié; del auto, recorriéndolas, visitando después presidente de la Diputación, Sr. Sarasúa, y la parroquia del Sagrario de la antigua C a vicepresidente, Sr. Olmedo; fiscal de Su M a tedral, donde admiró la hermosa urna de jestad, Sr. González P r i e t o el deáiiy señor plata, propiedad de la cofradía del Santo Rivas, y los canónigos señores Morales y Entierro, qué tanta protección recibió de Manes, vicerrector de la Universidad, señor la Reina doña Isabel I I y ofreció volver Peñalver; presidente t? j la Cámara de Cocon la Reina en el mes de abril para premercio, Sr. Velasco de P a n d o generales sesenciar su desfile. ñores Auñón, Nieves Coso, P u i g Martínez, Garrido y Rodríguez Aumente, coroneles se- A l pasar el Soberano por el hotel Playa ñores Ugena, Gómez, Carmona, Barranco y descendió del auto, visitándole, acompañacomisiones de los Cuerpos de l a guarnición, do del duque de Maceda, viendo las obras ingenieros de Caminos Sres. Rojas Marcos e de ampliación, que allí se realizan, así como Ybarra, ex ministro Sr. -Cañal, marqueses de las del campo de deportes, piscinas y otras. Albentos, Torrenueva, Nervión y Esquivel, D. Domingo Tejera, D Joaquín Moreno, el Cádiz 31, 3 tarde. Después de ser obalcaide de los Reales Alcázares, genesequiado con un lunch, el Monarca ocupó ral Tavira, y su hijo D José María; su automóvil para regresar a San Fernanel comandante del Larache, -señor G a do. E n la plgza de Isabel I I fué aclamado rat; el alférez de navio Sr. Y z c o en reprepor el público. sentación del comandante de Marina, señor. E l Rey recorrió el recinto de la ciudad N o v a l presidente de la Cámara Agrícola, y luego estuvo en los terrenos cedidos a CáSr. Huesca; secretarios del Ayuntamiento y diz, explicando el alcalde nuevamente el del Gobierno civil, Sres. Bravo Ferrer y proyecto de obras. Después siguió por la M o n t i l l a D H i l a r i o y D Clemente del C a Avenida de l a Reina Cristina, visitando los mino, D Faustino Martínez, D P e d r o P a terrenos para los nuevos cuarteles. Allí se rias, D José María Tassara, el marqués de despidieron las autoridades del Monarca, San José, D Francisco Villa- gran, los mar. que siguió su viaje a San Fernando. queses de Tablantes y Mejorada, coronel señor Cubiles, D José Benjumea P a R e g r e s o a S a n F e r n a n d o y salida reja, D José de Estrada y Moreno, el vizconde de los Remedios, el comandante de Separa S e v i l l a guridad Sr. Juste Iraola, comisarios de P o San Fernando 31, 2 tarde. Poco deslicía Sres Castro y Soto y segundo jefe de pués dé la una- regresó de Cádiz el Rey, la Guardia municipal, Sr. Jara. que almorzó en el chalet- con el infante don Poco antes de las nueve llegó S u MajesJuan. tad, acompañado del conde de Maceda, saSeguidamente emprendió el Viaje a Seviludando a las autoridades que le aguarlla. A su paso por las calles de la ciudad daban. fué ovacionado. E l R e y aclamado Puerto Real 31, 5 tarde. Procedente de San Fernando, pasó por ésta, con dirección a Sevilla, S. M el Rey, que fué ovacionado por el vecindario, que esperaba su paso. Puerto de Santa María 31, 5 tarde. E l Monarca pasó por esta población a las cuatro de la tarde, con dirección a Sevilla. E l público, que se había situado en el puente de San Alejandro, aclamó al M o narca. E l paso p o r jerez Jerez de la Frontera 31, 6 tarde. Pasó el Rey por las afueras de esta población, siendo cumplimentado por las autoridades y aclamado por la multitud. E l Monarca se detuvo unos momentos en el Círculo Lebrero. Llegada de S u M a j e s t a d el Rey a Sevilla Próximamente a las seis de la tarde llegó en auto, procedente de San Fernando, Su Majestad el Rey, acompañado del conde de Maceda. A D Alfonso le acompañaba desde Jerez, en cuya población fué obsequiado en el Club Lebrero, el infante D Gabriel. E l Monarca y séquito continuó por la Avenida Reina Victoria, Paseo, de Colón, puente de Trfcraa; dirigiéndose a Villamanrique, donde, tomó el té con los infantes don Carlos y doña Luisa. Con las Reales personas tomaron él té- el gobernador civil, conde- de- San Luis, y ayudante de servicio, teniente coronel de Estado M a y o r Sr. Aramburu. Antes de subir al coche- cama del expreso conversó con la marquesa de Y a n d u r i y otras damas de la aristocracia, entre las que recordamos a las marquesas de Nervión, Tablantes y Esquivel, condesas de Campo Rey y señoras de Bilbao, Aramburu, Medina, Estrada Moreno, viuda de Uir. ola y Ruíz de Bustillo. Don Alfonso rogó al gobernador civil que avisasen a Córdoba que no acudiesen las autoridades a la estación, a causa de lo bajo, de la temperatura. Como en el mismo, tren marchan a M a d r i d el gobernador, conde de San L u i s y el alcalde, conde de Halcón, D Alfonso íes i n v i tó a comer en el coche restaurante. A l partir el expreso el numeroso público congregado en la estación tributó a Su Majestad una cariñosa- despedida. Acompañau a Su Majestad en el viaje los condes de Maceda y Villagonzalo, príncipe Hohenlohe, ingeniero de ferrocarriles de M a drid, Zaragoza y Alicante, Sr. A r r i l l a g a los jefes de la ronda del Rey, Sres. Diéguez y Fernández Prados, y. personal a sus órdenes. E l paso de S u M a j e s t a d el R e y por Córdoba Córdoba 1, 1 madrugada. -En el expreso pasó para M a d r i d Su Majestad el Rey. Desde Sevilla se había avisado que venía durmiendo. N o obstante, en la estación se encontraban, las autoridades y numeroso público y, entre éste, una comisión de ferroviarios de la Compañía de Andaluces, que deseaba expresar al Monarca su gradecimiento al Gobierno. por el interés demostrado en. defender sus derechos ant; la Compañía. E l conde de Maceda descendió al andén, saludando a las autoridades y manifestán do que Su Majestad iba descansando. L a salida para M a d r i d Momentos antes de la salida del. expreso comenzaron a congregarse en los andenes