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Informaciones y reportajes Hablando c o n D J o im i e e B orbon. DON JAIME DE BORBON En la Costa Azul L a Costa A z u l está en el apogeo de su temporada (no quiero decir season) A c a ba de disputarse el gran premio en las carreras de caballos de N i z a y se inician las grandes fiestas de Carnaval en Cumies, pues yo veo que las clásicas de N i z a se refugian en la ciudad vieja. L a que llamamos en M a d r i d gente bien se dispersa por las salas de espectáculos de los grandes Casinos y rodea las mesas de juego de aquí y de ¡Montecarlo. P o r todas partes se ven ingleses y norteamericanos. Los guias que acomp a ñ a n a los excursionistas hablan en i n glés, si no se les advierte otra cosa. Son los extranjeros los que disfrutan principalmente de los encantos de la Naturaleza y los que llenan los salones de té, los bailes, los conciertos y los espectáculos teatrales, sic vos non vobis. Son ellos los que se divierten. Los franceses, en cambio, les sacan el dinero. Todo esto es muy bonito y muy interesante. L n la playa de Juan les P i n s me lie pasado una hora viendo a unos cuantos ingleses, ellas y ellos en traje de b a ñ o que, después de salir de! agua, daban enormes saltos en la arena, apoyando los pies a guisa de trampolín en un enorme pelotón. L o mismo enteramente que si estuviéramos en el mes de agosto, en B i a r n t z o en San Sebastian. Haciendo justicia a los innegables encantos de la Costa A z u l declaro, sin embargo, que este sol no es el sol de Andalucía ni esta luz es la luz de M a d r i d De ello hablaba la otra tarde con D Jaime de Borbón, que ha venido a N L a huyendo de los fríos de P a r í s -Evidente- -me dijo- E l clima de M á laga y el de Alicante es mucho mejor que éste. Y o estoy convenciendo a unas inglesas que están en mi hotel para que se vayan a Málaga. Y yo escuchaba a D Jaime con gran atención, porque, recordando los años de mi niñez, y lo que había oído hablar a mis padres y a mis abuelos de D Carlos y de los carlistas, tenía m á s interés en conocer a D Jaime que en conocer la Costa Azul. Siguiendo las indicaciones del amigo que me acompañaba di a nuestro augusto, i n terlocutor el tratamiento de Alteza, y don Jaime, que sin duda se hacía cargo de m i falta de costumbre, al hablar de un político español que ha bullido mucho estos días pasados, dejó caer en la conversación esta sencilla frase: -Ese señor me há dado el tratamiento de Majestad. Don Jaime lleva muy bien sus sesenta años. É s un hombre fuerte, expansivo. simpático, y que m á s parece el jefe de un partido demócrata que el representante del legitimismo español. V i v e modestamente en un hotel, y me recibió en la misma habitación donde estaba su cama. Tuvo, además, la atención de devolverme la visita y de hablar conmigo de. nuevo largamente. D o n Jaime se expresa con gran facilidad, y, a pesar del tiempo que lleva viviendo en el extranjero y de haber aprendido siete idiomas a la perfección, se produce en español con gran dominio de nuestro idioma y manejando sus modismos con mucha soltura. N o me considero autorizado para reproducir todo lo que escuché de labios de clon Jaime, pues acaso algunas de sus palabras no sería discreto divulgarlas, y otras no las dejaría pasar la Censura; pero sus frases me hicieron la impresión de que el hijo de D Carlos, es un hombre culto, espontáneo, muy español, muy fiel a las tradiciones de familia y a- la causa que representa, pero con el espíritu abierto a todos los problemas y a todas las inquietudes del pensamiento moderno. Recuerdo perfectamente estas frase suyas, que deslizó durante nuestra conversación
 // Cambio Nodo4-Sevilla