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MADRID- SEVILLA 13 D E F E B R E R O 1931 NUMERO 10 C T S SUELTO REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS. CERCANA A T E T U A N SEVILLA. AB DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O V G E) OLIVE, SI M O S E P T M O N. 8.779 MUÑOZ EL Se ha concedido al doctor D Carlos M a Confieso haber compartido con Juan P u- los temporales y la indolencia teníanme rería Cortezo una condecoración que expresa la suma de cuantas pueda apetecer l a ilu- jol, o, lo que es lo mismo, con un auto- cluido en m i camarote, aislado. E l propio sión al pedir honores y mercedes. Cortezo I rizado y poderoso sector nacional, los re- rapabarbas sirvió de agente- de enlace, y tiene ochenta a ñ o s sabe de l a vida y de! celos que el ilustre escritor sentía respecto una noche los chalecos rojos aceptaron ia hospitalidad de mi cabina, en seguida llena sus estrépitos lo que es capaz de atraer, de i del viaje del estudiante Sbert a Méjico. T a m b i é n aquí desconfiaba la colonia, la de humo, frases, risas, de una gallarda esconmover a todos, y, sin embargo, este hoespañola, naturalmente. Según parece, exis- piritualidad. nor le recibirá el gran clínico, el ínclito este en esta República una costumbre, i m Formaban la comisión Prudencio Sayacritor, el ilustre beneficioso y útil político, plantada en su tiempo por D Porfirio Díaz, gues, Barón, López Rey y Antonio M a r í a como ofrenda merecida y enaltecedora. y que consiste en pensionar a los ciuda- Sbert. T r a t á b a n s e con una absoluta igualE l sabio médico, quien supo dialogar con danos inquietos y de alguna significación, dad, matizada por los diversos caracteres, R a m ó n y Cajal, prestigio auténtico e i n- enviándoles a Europa con el pretexto de siendo reconcentrado el de Sayagues, y conmovible de la intelectualidad española, perfeccionar estudios o cosa por el estilo. destilando i r o n í a y el de López Rey y el puede sentirse ufano al ostentar l a m á s ele- Se supone que con ellos se aleja el peligro, de Barón, coincidentes en una luminosidad vada condecoración española. Cortezo no sin contar que a lo mejor truécase l a ruta aún de l a adolescencia. Listos, cultos. Unos quiso ser conde n i envanecerse con otras del desterrado en el camino de Damasco. caballeritos. distinciones, y- ahora ve compensados sus ¿N o obedecería, pensaban nuestros compaP o r lo que toca a Sbert... L a verdad es esfuerzos con una singular demostración, triotas, la distinción otorgada a Sbert a una que al pobre se ie ha formado una leyenda debemos sentir orgullo los médicos todos, estrategia política? ¿N o será que el G o- de perro callejero. Nombre. que no suena los hombres de trabajo, cuantos, pueden co- bierno quiere deshacerse del temible ca- a español, vagabundez universitaria, bohedearse con la grandeza después de consegui- becilla en momentos difíciles para la tran- mia de agitador: Seguramente, por de pronda con destellos del pensamiento y movi- quilidad pública? E n suma: la colonia de- to, mis lectores se e x t r a ñ a r á n de saber que cidió abstenerse y observar. mientos del corazón. es hijo de un contraalmirante y que está E l doctor Cortezo, a quien conozco desde Pues bien; ahora mismo salgo del baile emparentado con la nobleza. A ese tono, hace cincuenta y cinco años, fué siempre de gala con, que el Casino Español despide lo demás. Viajero, políglota, organizador, igual: pródigo y excelso de inteligencia, a los delegados de la F U E y aquí me con muchas letras y aficiones artísticas. L o siempre propicio para l a bondad, generoso tienen ustedes de cronista, y por m i pro- que no tiene es ninguna flexibilidad. S u s i l tacha, tanto que en distintas ocasiones pia voluntad, espontáneo, del Congreso de voluntad y su criterio son en su vida como desvió ofertas de ia fortuna, pensando cons- estudiantes iberoamericanos. Creo cumplir el fémur en su pierna, que carece de carne y supongo velluda. tantemente en trabajar, sin acordarse del un deber de conciencia y ajusfarme del todo a las normas de A 13 C. Solicité datos del Congreso, y he tenido valimiento positivo de las ganancias. E n los primeros tiempos dedicóse enteramente a E n el mismo barco vinimos los estu- ocasión de husmear las carpetas de los del a Medicina. F u é su figura la primera tra- diantes y yo. N o nos tratábamos. Claro legados; admirable registro. Y comprendí l a tándose de hacer visitas. L á s t i m a grande está que Sbert y yo nos conocíamos, nos gran trascendencia de la Asamblea. L o que que no obtuviese n i le importasen las ganan- reconocimos por los retratos periodísticos. los políticos no han sabido ni presentir, y cias. Renunció a hacerse rico. E n las A c a- E l y sus camaradas llevaban un chaleco los profesores enviados en calidad de conferenciantes apenas esbozan, dada l a e x i demias presidió muchos años l a de M e d i- rojo pimiento de estambre, con las inicia- güidad de su radio de acción- -por lo cocina, cuya reputación tenía y tiene carácter les de la Federación a la que representa- m ú n cuentan con escasísimo auditorio- de extraordinaria trascendencia; en el Ate- ban. E r a n cuatro, juveniles muchachos helo aquí planeado con amplitud panorámica neo, en los; Círculos políticos, en los Centros tres de ellos, y Antonio M a r í a Sbert, largo y resuelto con la precisión de un troquel por y nudoso como una caña brava, tal vez con de ciencia, ha sonado a diario su apellido; el más de treinta años, y subrayada su seque- estos muchachos nuestros, en colaboración, apellido popularizado de Cortezo entre jus- dad por las gafas de tirantes, un cerrado casi complicidad, con los futuros directores tos ditirambos. Luego fué director general acento mallorquín y una dentadura que es de los países hispanoamericanos. de Sanidad, realizando algo definitivo para la canana de uno de aquellos generales mePero ya Sbert y sus compañeros inforla sanidad pública española. T a m b i é n des- jicanos de hace todavía poco. m a r á n acerca del asunto. Y o quisiera l i m i tarme a señalar y enaltecer l a conducta de empeñó l a cartera de Instrucción pública, y ¿A qué negarlo? E l pasaje se apartó de los. presuntos bolcheviques, y m á s que un ahora luce en altas representaciones intelos bolcheviques, aunque, eso sí, procuran- artículo me parece estar escribiendo una lectuales el valer con que Dios tuvo a bien do cazar a vuelo los coloquios, las consdistinguirle y l a cultura adquirida en cin- piraciones del cuarteto. Iba rebosante el bu- carta a la gran familia nacional. Que ella cuenta y tantos años de lucha porfiada, de que de indianos de la Habana, buena gen- os Heve la tranquilidad. Porque, una vez desechados, los temores de intensos estudios, de viajes honrosos para él te, no cabe duda, pero entre todos nuestros y para l a Patria, en nombre de la cual ha- emigrantes los menos ambiciosos de perso- que los estudiantes fuesen indignos, por bohemia y frivolidad, de la representación que bló en diferentes ocasiones. nalidad, los m á s aldeanos. Sencillamente se ostentaban, y luego de infundirnos respeto su H a habido indiscutible acuerdo y justi- asustaron, como el rebaño que huele a l labor preparatoria, quedaba el escrúpulo, harcia en la exaltación otorgada al doctor Corto razonable, de que se obstinaran en mantetezo. S e r á grande, porque siempre tuvo tal nerse en el partidismo que a h í profesan. S u carácter y en cuantas ocasiones intervino el juventud, sinónimo de inexperiencia, les husabio médico demostró su excepcional sumá emiVéanse, en este número y en los biera excusado, detantoletrass cuanto queconsificiencia. Por eso los médicos recibir- os con nentes figuras las patrias se júbilo la noticia de haberle concedido el en ocasiones, por sucesivos, las MEMORIAS DEL deran obligados incluso motivos no confesaToisón de Oro. Todos los compañeros y el bles, al antiespañolisnio que tocan tierra público, en general, recibirán la merced con MARISCAL FOCH en el lugar que asíLlegaron, digo, losamericana... y no les agrado, con simpatía y con elogio. L o dice delegados, quien acaba de escapar por segunda vez a la ocupaba la novela de Remarque embriagó sus ruidosa acogida que les dislos requerimientos de la muerte, que, por pensaron colegas del Nuevo Mundo. fortuna, no logró hacer presa inevitable en Tampoco sintiéronse heridos, es decir, no DESPUÉS. es decir, en se quejaron, ante la pasividad de la colonia. mi humilde persona. Bien es verdad que el ministro, vizconde de timas páginas. Gracia Real, al punto los acogió, sentandoJ, F R A N C O S R O D R Í G U E Z lobo. L a s únicas simpatías con que contaTOISÓN PARA! A B C E N MÉJICO ban lo comisionados eran las de los mozos de servicio y las del barbero. Este úlCORTEZO Los delegados de la F. U. E timo resultó un auténtico Fígaro. Y por él supe yo cuanto ocurría, pues
 // Cambio Nodo4-Sevilla