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MEMORIAS DEL MARISCAL FOCH Relato de los acontecimientos en que intervino durante la guerra. (CONTINUACIÓN) E n realidad, el decimoctavo Ejército alemán (general von H u tier) encargado de l a operación, no llevó a primera línea más que trece divisiones en un frente de 34 kilómetros. Encontró ante él las. siete divisiones de primera línea del tercer Ejército francés (general IHumbert) sostenidas en segunda línea por cinco divisio, nes, que podían ser apoyadas por otras siete divisiones de Infantería y tres de Caballería, reunidas más a retaguardia entre Beauvais y, Senlis. E l 4 de julio advertí al mariscal H a i g que si el enemigo proseguía su maniobra en dirección a París, entre el Marne y el Oise, o si la. desarrollaba en un plan más amplio frente a Chateau- Thierry y Montdidier, por ejemplo, todas las fuerzas aliadas en Francia tendrían que concurrir a la batalla que decidiría, verosímilmente, l a suerte de l a guerra. E n esta hipótesis le invité a preparar con todo detalle el transporte hacia el frente de todas susdisponibilidades, reserva general y reservas parciales, como también a prever una reducción eventual de sus fuerzas de primera línea. E s t a demanda fué mal interpretada por el Gran Cuartel general inglés. E l mariscal H a i g que conforme a las instrucciones precedentes había ordenado el movimiento de tres de sus seis divisiones vigésimosegundo Cuerpo) hacia el Somme al Oeste de Amiens (el 4 de j u n i o se calculaban en 48 divisiones, de ellas 26 intactas, las disponibilidades del Kronprintz de Baviera) protestó formalmente contra el hecho de substraer a su mando una parte del primer Ejército británico mientras pesara sobre él la. amenaza enemiga, y apeló a su Gobierno en virtud del acuerdo de Beauvais. E l 7 de junio, en París, se celebró una reunión en casa del presidente del Consejo, a la cual asistieron Clemenceau, lord M i l n e r el mariscal H a i g y los generales W i l s o n Laurence, Weygand y yo. L o r d M i l n e r declaró que el Gobierno inglés, conmovido, como e l mariscal H a i g por l a llamada a las reservas británicas, había solicitado la convocatoria de esta Conferencia. N o me costó trabajo hacer observar que yo no había tocado en modo alguno a las reservas inglesas; que todo lo que había pedido al mariscal eran previsiones y preparativos y que, además, no tenía la menor intención de despojar a éste de sus reservas antes que hubiera necesidad tíe utilizarlas. A l final de esta Conferencia, en la que se examinaron otras eventualidades, el general Wilson puso otra vez sobre el tapete una cuestión surgida a raíz de l a batalla, de Flandes; me preguntó cuál sería mi línea de conducta respecto a los Ejércitos británicos si el desarrollo de la ofensiva alemana llegaba a amenazar a la vez a París y a las bases navales inglesas. ¡Yo le repetí que procuraría asegurar simultáneamente el enlace de los Ejércitos inglés y francés, la defensa de París y la protección de los puertos, siendo necesaria cada una de estas condiciones para el feliz éxito de la guerra. Mientras tanto, para responder al ataque inminente entre Montdidier y Noyon, puse, el 5, de junio, a disposición del general Pétain una división del destacamento del Ejército del Norte (14) Pedí al mariscal H a i g que estudiara el relevo por las tropas británicas de otra división de este destacamento de Ejército, proponiéndole, en cambio, el Estado M a y o r del octavo Cuerpo y dos divisiones inglesas retiradas de la batalla del Aisne. E l 9 de junio, después de un bombardeo empezado a media noche, y a l que nuestra contrapreparación contestó inmediatamente, l a Infantería del general von Hutier abordó nuestras líneas, a las tres y cuarenta y cinco minutos, entre Ayencourt y Thiescourt. A las seis, el ataque enemigo se extendía hasta el Oise. L a s divisiones alemanas no estaban uniformemente distribuidas en el frente de ataque. Ampliamente articuladas en las alas, se encontraban amontonadas en el centro, entre Rollot y Thiescourt, donde había nueve de las trece divisiones lanzadas al asalto. Allí fué donde se produjo la ruptura. E n el choque, las divisiones francesas 53 7 5 se dislocaron. Poco después eran rechazadas más allá de Gurg. A las diez, el enemigo entraba en Ressons- sur- Matz, y a las once era dueño de nuestra segunda posición en una extensión de doce kilómetros, de Berg a Mareuil Lamothe. Su rápido avance en el valle de Maíz ¡e permitía entonces envolver las defensas establecidas entre Ribecourt y Lassigny; la meseta de Saint- Oaude y el bosque de Thiescourt estaban en sus manos. L a intervención de las seis divisiones francesas reservadas contuvo felizmente a l enemigo en el curso de la tarde, y a l fin del día lo detuvo en la linea Mery- BÍUey- Marqueglise- Vandelincourt. I2 E n definitiva, el ataque del general von H u t i e r excepción hecha, del ala derecha, que no había ganado más que un poco terreno, consiguió introducir una nueva cuña importante en las defensas francesas. Compiegne estaba directamente amenazada. A mi juicio, a pesar de todo, las fuerzas del grupo de Ejército de reserva bastaban todavía para la batalla. P o r otra parte, e l hecho de que las disponibilidades del Kronprintz de B a v i e r a no hubiesen, al parecer, intervenido en l a acción del o de junio, era un factor determinante para dejar al mariscal H a i g todas sus fuerzas. P o r precaución pedí, sin embargo, a éste que llevara, en la mañana del 10, la división Sur del vigésimosegundo Cuerpo a la región de Couty, reemplazándola al Sur del Somme por otra d i v i sión, lo que permitiría a l general Pétain disminuir el conjunto de reservas francesas en l a actualidad a retaguardia de su primer Ejército. E l 10 continuó el ataque enemigo, poco más o menos, con los mismos resultados que l a víspera. A pesar de l a entrada en línea de una nueva división, ganó muy poco terreno al Oeste de M a t z su único avance de importancia se efectuó al Este de esta ruptura. E l desastre de una división francesa (53) le abrió el camino de Ribecourt, permitiéndole instalarse en la orilla derecha del Oise, entre Montmarcq y Sampigny. Como consecuencia, nuestras tropas de la orilla izquierda (trigésimo octavo Cuerpo) se vieron obligadas a replegarse hasta las antiguas posiciones de 1914, en Bailly, T r a c k le V a l Buisaleine. Contraofensiva del general M a n g i n E l general Mangin, entonces en reserva de mando, acabaca de recibir la misión de organizar y dirigir un contraataque. Se había puesto, inmediatamente a la tarea. E n la tarde del 10 lo v i en Ñoailles en conferencia con su comandante de grupo de Ejército, general Fayolle. Nos expuso claramente el resultado de los reconocimientos, sus intenciones y las disposiciones ya adoptadas. Aunque la mayor parte de sus trepas, especialmente la Artillería, no pudo llegar hasta la noche, tenia empeño en emprender el ataque de conjunto a l a mañana siguiente. P a r a ello llevó sobre el terreno, antes de anochecer, a los comandantes de división de Artillería y de las principales unidades, y les asignó sus objetivos y su punto de partida. P o r la noche, a medida que llegaban las tropas, fueron estableciéndose s e g ú n e l plan. A l entrar la noche dio órdenes a los comandantes de división y les fijó las horas de la preparación del ataque por la artillería y de la ejecución del ataque. N o parecía posible a ciertos espíritus metódicos que el general M a n g i n pudiera estar dispuesto, antes del 12, a actuar eficientemente con sus cinco divisiones. Y o insistí sobre la importancia capital de contraatacar lo más pronto posible; encontrábamos entonces al enemigo tanto menos organizado defensivamente cuanto que no le dejábamos tiempo para hacerlo. E l contraataque, lanzado el 12, hubiera encontrado mejor forma de resistencia que el r i Finalmente, ante m i insistencia y él criterio claro y terminante de Mangin, el general Fayolle dispuso, a las cuatro de la tarde del día 10, que el contraataque se emprendiese lo antes posible, en la jornada del n y l a orden general a las tropas terminaba diciendo: L a operación de mañana debe ser el fin de la batalla defensiva en que estamos empeñados desde hace más de dos meses. Debe marcar el alto de los alemanes, la iniciación de la ofensiva y dar por resultado la victoria. E s necesario que todo el mundo lo comprenda así. E l ataque comenzó a l día siguiente, 11, a las once de la mañan a su efecto fué clarísimo. Cayeron en nuestro poder las aldeas de Mery y Belley, quedó libertado el valle de Aronde y capturamos un miliar de prisioneros y numerosos cañones. E n la jornada del 12 me avisté en Chantilly con el general Pétain y nos pusimos de acuerdo para que la operación del general Mangin no pasase del punto en que podía producir resultado definitivo, para evitar asi pérdidas sin provecho. E n cuanto a l enemigo, después de haber mejorado sus posiciones el 11 por la toma de la orilla izquierda del Matz, aguas arriba de Chevincourt, detuvo en seco su ofensiva al Oeste del Oise. Podía creerse que la ofensiva cesaba al Oeste para repercutir mejor al Este del río; pues al día siguiente, 12 de junio, dos o tres divisiones alemanas, riñendo un combate bastante vivo en el bosque de Villers- Cotterets, se apoderaron de C u t r y y Dommiers y rechazaron a las tropas francesas sobre Contres y Saínt- Pierre A i g l e Pero ello no fué, en realidad, más que una operación completamente local y sin consecuencias. E l 13 de junio la calma reinaba completamente en todo el frente francés.