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DEL (CONTINUACIÓN) OCH sario hacerle que la apresurara para que, estuviese terminada en los primeros días de julio. E n previsión del ataque. E n estas condiciones se podía contar con que antes del 15 de julio la reorganización, la reconcentración y la preparación de los Ejércitos aliados estuviesen enteramente terminadas. ¿Cuál sería la conducta que debía de observarse si el enemigo atacaba antes de dicha fecha? A esto respondía m i orden general número 4 del i. de, julio. Admitiendo que los alemanes dirigiesen su esfuerzo sobre Abbeville, del cual distaban unos 60 kilómetros, o sobre París, del cual los separaba igual distancia, obtendrían en uno y otro caso resuí- tados de considerable importancia para la guerra. Su avance en cualquiera de estas direcciones debía ser detenido inmediatamente a todo trance. A h o r a bien, para djrigirse hacia París y Abbeville, haVian de iniciar su movimiento en el frente Chateau- Thierry Lens. P o r consiguiente, era en dicho frente, y con todo el fondo posible, donde los Ejércitos aliados debían prepararse cuidadosamente para defenderse con máxima energía; sistemas defensivos sólidos, repetidos, bien enlazados; posiciones, de batería fuertemente establecidas, direcciones de tiro perfectamente calculadas; instrucciones claras y precisas a las tropas encargadas de conservar las posiciones en su poder o de contraatacar. U n a vez ejecutadas estas medidas era necesario que el mando procediera, llegado el momento, con energía y plena iniciativa, d i rigiendo la batalla sobre el terreno. Finalmente, las reservas aliadas debían ser constituidas y- organizadas de manera que pudieran trasladarse fácilmente a! sitio donde su intervención fuera necesaria; las reservas francesas sostendrían al Ejército británico si éste se viera fuertemente atacado y, recíprocamente, las reservas británicas prestarían ayuda a los franceses en el caso de que el enemigo concentrara sus tropas en dirección de París. Paralelamente a las medidas adoptadas por los Ejércitos aliados, en especial para la defensa de las rutas a París, se. organizó la defensa eventual de los alrededores de la capital. E l general Guillaumat, llamado de Oriente, quedó encargado de esta misión. E l 15 de junio las atribuciones de cada una de las autoridades militares fueron definidas y limitadas durante una conferencia celebrada en el G r a n Cuartel general en Bombón (1) Habiéndose planteado en primer término el tema, de que la defensa de París estaba asegurada por los Ejércitos que habían recibido del general F o c h l a misión de defender enérgicamente, palmo a palmo, el. territorio y su capital, se resolvió que, si el avance enemigo alcanzaba a la linea general Meaux, Creil, valle de Thérain, el gobernador militar, comandante de los- Ejércitos de París, tomaría, bajo las órdenes del general en jefe francés, el mando de los Ejércitos que defendían los valles del Oise y del Marne, así como la región comprendida entre dichos valles. Mientras tanto dicho jefe militar prepararía la defensa de ¡os alrededores de la capital en toda la extensión del campo, atrincherado, desde Les Andelys hasta Nogent- sur- Seine, con la construcción y el armamento de las líneas de defensa, el establecimiento de planes de defensa y la preparación de la entrada en linea de las tropas de defensa, tanto desde el punto de vista de su acción como del de sus medios de comunicación. Para darle toda facilidad en el desempeño de su misión, se resolvió, además, colocar a París dentro de la zona militar y que el general Guillaumat estuviese al habla permanentemente con el Gran Cuartel general francés, para hallarse al tanto de la situación de los Ejércitos franceses. Preparativos aliados para la contraofensiva. Las medidas de los aliados respecto a las zonas del frente y de retaguardia eran dictadas por la necesidad de contrarrestar los efectos dá las nuevas ofensivas alemanas, y por la preparación de. la gran batalla defensiva que esperaban los coaligados. Pero aunque ordené, en lo que me concernía, cuanto creí necesario para que dicha batalla fuese una derrota del enemigo, no perdí de vista la tarea ofensiva que los Ejércitos aliados tenían el deber de preparar y de emprender en cuanto fuera posible, ya que (1) A s i s t i e r o n los Si es. P a u l D o u m e r v i c e p r e s i d e n t e d e l C o m i t é de D e f e n s a s d e P a r í s Reñí? R e n o u l t p r e s i d e n t e l a C o m i s i ó n d e l E j é r c i t o e n l a C á m a r a de D i p u t a d o s y s r g- -B aí F o e h Pétaip, Guills- umat, Roques, H e r r M o r d a c q y W e y g a a á Relato de los acontecimientos en que intervino durante la guerra. E l l o motivó m i carta del 13 de junio a los dos comandantes en jefe, y el 20 el trabajo estaba terminado. También era necesario reforzar la defensa de los frentes británico y francés. E n lo que se refería al inglés, independientemente de la ocupación anticipada de las segundas posiciones, proponíase utilizar con- dicho objeto las divisiones norteamericanas y algunas británicas. Se puso nuevamente a disposición del mariscal H a i g su Cuerpo de Ejército número 32, autorizándolo para llevarlo hasta el Somme, y encargando al general Pétain de asegurar, al Sur de d i cho río, el ala izquierda del Ejército Debeney con fuerzas francesas. Después se invitó al general Pétain a organizar cuanto antes la agrupación en Cuerpos de Ejército de las divisiones francesas designadas para intervenir, en la zona británica, empezando por las que se- hallaban reunidas en l a proximidad de esta zona. Finalmente, se pidió al Gran Cuartel general- francés que reforzara el grupo de Ejércitos del Norte con dos regimientos de artillería pesada, un regimiento de 75 y una batería de morteros de 280. Esta última petición provocó una protesta, formulada por el G r a n Cuartel general, que me escribió el 17 de junio diciéndome que, considerando el número de baterías de que disponía el general De M i t r y e l refuerzo de artillería del grupo de Ejércitos del Norte no se imponía, y que, además, dicho refuerzo era peligroso, porque podía acarrear, no sólo desguarnecimientos en el frente de batalla al- Sur del Somme, sino también la utilización de las últimas reservas móviles. E l general en jefe no se limitaba a una negativa, sino, que añadía: Primero. Los Ejércitos franceses han tomado parte en las cuatro batallas libradas por el enemigo desde el 21 de marzo próximo pasado; han soportado todo el peso de dos de esas batallas; cuentan, pues, en los frentes con un número importante de d i v i siones muy cansadas o agotadas, cuyo relevo se impondrá en breve. Esto es una situación de hecho que tendrá necesariamente repercusiones en el empleo de nuestras reservas. Segundo. L o s Ejércitos británicos han dispuesto ya de dos meses de descanso para rehacerse y reconstituir sus refuerzos; sostienen un frente de 150 kilómetros, con una densidad de Infantería y Artillería que nuncaiía sido posible lograr en mis Ejércitos se encuentran, por lo tanto, en situación de bastarse y dar tiempo a los Ejércitos franceses para rehacerse a su vez y resistir al nuevo choque que, indefectiblemente, se producirá en d i rección de París. A h o r a bien, los medios de que disponen los Ejércitos franceses son en este momento apenas suficientes para asegurar los relevos indispensables. E s imposible, por lo tanto, disminuir actualmente dichos medios en beneficio del frente británico sin comprometer gravemente lo porvenir. Este documento del Cuartel general francés terminaba haciéndome notar que, ante la gravedad de la situación, dirigía una copia al presidente del Consejo, ministro de la Guerra. Diez días después que el mariscal H a i g el comandante en jefe francés dirigía, a su vez, una llamada á su Gobierno. Felizmente, el Gobierno francés comprendió que mi tarea resultaría imposible, si las decisiones importantes que, yo adoptaba en bien de todos eran puestas en- tela de juicio cada vez que lesiona- ban intereses priva dos. Resuelto a hacer todo lo que dependía de él para evitar nuevas dificultades, resolvió que la cláusula. del acuerdo de Beauvais que confería a los, comandantes en J e f e el derecho de apelación a sus Gobiernos respectivos, no tendría valor para el comandante en jefe de los Ejércitos franceses. N o obstante, era indispensable reaccionar contra un ambiente que favorecía las comparaciones entre los esfuerzos recíprocos- rea. lizados por los Ejércitos aliados. A u n cuando este ambiente se explicaba entre los franceses, principalmente por, la tensión nerviosa reinante durante las penosas semanas de la última batalla, era enojoso. Con tal objeto se procedió a efectuar algunos cambios en el alto personal del Ejército, y, no produciéndose el ataque alemán esperado, se emprendió una reconcentración de las fuerzas aliadas con, objeto de volverlas a colocar en sus zonas normales de acción. Con ese fin propuse al mariscal H a i g que relevara por unidades R- ritíVíBcas las tropas del grupo del Ejército del Norte, que debían volver a las órdenes del general Pétain, restituyendo, en cambio, al Gran Cuartel general británico el noveno Cuerpo y las cuatro divisiones inglesas utilizadas en el frente francés. E l mariscal acepta sin dificultad el comienzo de esta operación; pero fué necef TBinirimrTimr rrrniin- -n- -ni
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