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HOY HACE AÑOS... C U A T R O C I E N T O S SEIS, DE LA BATALLA DE PAVÍA GÓMEZ CARLOS V E l Rey de Francia Francisco I, enardecido por el triunfo de sus armas sobre las del Emperador Carlos V en territorio francés, irrumpió como una tromba en los E s tados que el último poseía en Italia. Apenas tuvieron tiempo los. generales españoles para otra cosa que para encerrarse en sus plazas fuertes. Lannoy, virrey de Ñapóles, y el marqués de Pescara se retiraron a hoái, y Antonio de Leiva se refugió en Pavía. Lejos de España, sin dinero, sin municiones y sin vestuario, parecía que las huestes españolas iban a presenciar el ocaso de la dominación de su Patria en Italia, y q u i zá el de su hegemonía en Europa. Pero los grandes caudillos que las mandaban sacaron fuerzas de flaqueza. Lannoy empeñó las rentas de su virreinato, el duque de Borbón, sus alhajas; Pescara obtuvo de sus soldados que sirviesen sin sueldo al Emperador, y L e i v a dio ejemplo de resistencia ante el sufrimiento a su Ejército prisionero en Pavía. Así eran los españoles del siglo x v i E l Rey francés apretó el cerco de P a vía. Multitud innumerable de sus soldados pereció en los asaltos; Siguiendo la misma táctica que los sitiadores siguieron ante Pamplona años antes, se destruyeron los molinos de ambas riberas del Tesino; pero Leiva, previsor, los había hecho construir de mano dentro de la población. L a resistencia del bravo general español irritaba e impacientaba a Francisco I, quien, inmovilizado ante Pavía, iba sintiendo de día en día mayores inquietudes por la i n cógnita del Ejército retirado en Lodi. Y 1 lo mismo que en la campaña de N a v a r r a defendía desesperadamente; pero los intréal duque de Alba, el Rey francés dirigió pidos vascos, gateando por debajo. de ella, al marqués de Pescara im reto ofreciéndo- fueron dando cuenta de los más famosos le 20.000 escudos y dándole el plazo de capitanes del Ejército contrario. De la masa veinte días para que se presentase a librar combatiente salía como un vaho de ardor batalla en los campos de Pavía. Pescara, ha- patrio; porque unos y otros estaban conbiendo reforzado entre tanto su Ejército, vencidos de que la batalla era decisiva para todavía débil, contestó que muy pronto, da- sus respectivas naciones. ría gusto a su regio adversario; pero que P o r fin, el caballo del Rey francés cayó en cuanto a los 20.000 escudos podía guar- a tierra, y uno de aquellos vascos, que se dárselos para gestionar su rescate. habían adelantado gateando- -Juan de U r E l 30 de enero de 1525, el Ejército es- bieta, natural de H e r n a n i- púsole el. estopañol, después de combates parciales y con- que al pecho y le intimó a que se rindiera. quistar varias plazas enemigas, estaba ya No me rindo a ti- -contestóle- me rindo al frente a Pavía. Pescara, siempre genial, Emperador; yo soy -el Rey. E l gravo guitomó una extraña iniciativa. Reposaba de puzcoano- -tan caballeroso como su prisiodía y molestaba a su enemigo de noche, con nero- -dejó que su general recibiese la eslo que, desconcertado, optó éste por fortifi- pada del vencido, y, entre tanto, respetó carse y excusar la batalla, esperando que la generosamente la vida regia. Ello le valió falta de dinero y de víveres aniquilase a los una carta de agradecimiento de Francisco I la hidalguía y, lo que es más, ser p á r a l o s españoles. Y a punto. estuvo de ver su previsión suyos perpetuo modelo de grandeza de ánirealizada, porque la miseria más espantosa mo y de patriotismo. llegó a reinar en e! campo español. Pero Conocida la prisión- del Rey francés, uno Pescara- -precursor de Napoleón- -dijo a tras otro los caballeros franceses que todasus soldados: Llijos míos; no tenemos más vía podían ponerse a salvo se dieron voluntierra amiga en el mundo que la que pisa- tariamente por prisioneros de los españoles, mos con nuestros pies; todo lo demás es pues no estimaban decoroso volver libres a contra nosotros; todo el poder del Empera- su patria dejando a su Rey en manos de dor no bastaría para darnos mañana un sus enemigos. E s quizá. ésta una de las nosolo pan. Sabéis dónde lo hallaremos úni- ciones políticas que más han cambiado con camente? E n el campo de los franceses que los tiempos. Antiguamente los servidores de veis allí. L a otra noche en la entrada que los Reyes, cuando éstos caían prisioneros l u hicimos pudisteis ver la abundancia de pan, chando bravamente con sus- enemigos, se de vino y de carne que había, y de truchas hacían prisioneros con sus Reyes. H o y los y de carpionés del lago de Pescara, v de hacen prisioneros de sus enemigos. los otros pescados para mañana viernes. Y ésta fué la famosa batalla de Pavía, P o r tanto, hermanos míos, si mañana queremos tener que comer, vamos a buscarlo dada en 24 de febrero de 15525; y de la que fué remate la frase con que el Rey francés allí Y allí fueron a buscarlo. Y lo encontra- comunicó su triste resultado a la Reina maron. Leiva, enfermo y agotado, se hizo sa- dre: Madame... de toutes elipses, nc m est car a la puerta de la plaza, donde con un dementé que l h. onneur ct la vic, qui cst sempuñado de su gente entretuvo al enemigo. vc Señora... de todas las cosas no me Pescara, al frente de los suyos, llegó hasta quedan sino el honor y la vida, que fué el corazón de aquél, empleando una táctica salva. hasta entonces desconocida. L a Caballería VÍCTOR P R A D E R A francesa rjuesta en derredor de su Rey, le
 // Cambio Nodo4-Sevilla