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E L SEXO I N T E R M E D I O L a mujer moderna se va aligerando de gazmoñerías, prejuicios y ataduras sociales. Cada vez es m á s despreocupada, libre y desenvuelta. Hace pocos años no trabajaba y ahora asalta los despachos y hace oposiciones a cargos públicos. Vivía recluida en casa y de ella no salía como río fuera bien pegadita a las faldas de l a madre. H o y sale sola y va donde quiere, monta en b i cicleta, conduce automóviles, viaja por los aires y toma parte en concursos de belleza, de natación y de atletismo. D e un salto lia pasado de una mojigatería ridicula a una despreocupación alarmante. F u m a y bebe como los hombres, lleva las faldas hasta la rodilla, se pinta en público con sans- facons, se ríe un poco de la autoridad paterna, y la deportista se deja retratar, salvo excepciones, en maillot para salir en los periódicos. M á s que nunca, algunas han dejado de considerar la m á s preciada de las virtudes como un monumento nacional. L a mujer que desdeñaran hombres de la mentalidad de Schopenhauer, Nietzsche, Wagner, Anatole France, Clarín, Clemenceau y cien m á s da conferencias, escribe en periódicos, organiza y es miembro de Clubs feministas, soda de Ateneos y entidades a las que eri el. siglo x i x injustamente llamado estúpido por León Daudet- -si hay un siglo estúpido éste es el xx- -no tenían acceso las mujeres, quiere ser electora y elegible, y lo será. Será su castigo. L a aspiración de la mujer moderna es medirse con el hombre, pero hasta ahora no es más que un hombre ratc. E n su esfuerzo paja que entre varón y hembra no existan más diferencias que las fisiológicas, se ha quedado a medio camino. E n la conversación, peligrosa, entre hombres, guarda una actitud reservona; bien que ñ o tanto como antaño. A pesar de sus evidentes despreocupaciones, claudica a lo mejor. Claro que no todas claudican; me refiero a la mayoría. -Incluso entre las escritoras feministas de vanguardia es difícil encontrar una que tenga el valor de expresarse como siente, poniendo en las cuartillas corazón, alma y sexo, como hacen los hombres. A ú n está por revelarse la poetisa feminista, esa del pelo a lo manólo o con melena a lo R e n á n y gafas de carey, o esa otra que, m á s atractiva y espiritual, ha sabido hermanar el feminismo con las gracias de la feminidac! que escriba poesías amorosas, voluptuosos anacreónticos, sonetos a Eros y madrigales al hombre amado, al infiel o al rendido. A ver? que salga la que declare su pasión D. JOSÉ JOAQUÍN HERRERO NUEVO DIRECTOR GENERAL D E BELLAS ARTES. (FOTO N O V E L L A) volcánica, én buenos b malos versos, por un n i ñ o pera que se hace la permanente, o no ser correspondida por un notario de provincjas c a ñ ó n por un viudo o por un farmacéutico inventor de pastillas para la tos. Y elevándonos mi poco, que salga la autora de poesías que se atreva a hablar de sus inquietudes amorosas en l a forma desgarrada de Verlaine en sus Poemas Saturninos, con el romántico arrebato de Musset en Les Nuiís, o con l a dulzona pasión de Bécquer en sus Rimas. Ninguna ha dicho, pudiéndolo tal vez decir: Hoy la tierra y los cielos me sonríen, lioy llega al fondo de mi alma el sol; hoy le he visto... le he visto y me ha Imirado, hoy creo en Dios. Tampoco ninguna ha disertado sobre el amor, ya que no c o n l a profundidad, por ser difícil, con l a amplitud de expresión de Stendhal en L Amour. E n el teatro, la misma ausencia de datos en la mujer emancipada de prejuicios. E n la novela sólo conozco á Clara G o l l muy guapa, francesa y antifeminista, precisamente, que se haya puesto unos pantalones de hombre para escribir una novela naturalista. Su Une perle no cede en crudezas de lenguaje a algunas p á g i n a s de L Assommoir y L Enfer. N o lo apruebo ni desapruebo: -hago constar un hecho, tanto m á s digno de nota cuanto C l a r a Goll no es sufragista ni virago, sino muy refinada en el vestir, muy femenina, y no nos marea con una pretendida igualdad intelectual entre hembra y varón. A h o r a que yo creo que Q a r a Goll es un producto del medio, que sin los avances del feminismo y los alardes de sans- facons de la mujer de nuestros días no se hubiera atrevido a escribir Une perle, llena de s i tuaciones y. descripciones hasta ahora vedadas a las mujeres. Sin aprobar la despreocupación excesiva de Clara Goll, hay que reconocerle el mérito del valor de las convicciones: lo que no hallamos en las que presumen de una igualdad de sexos, y que a l o m á s que han llegado es a l a creación monstruosa y artificiosa de un sexo intermedio, de una cosa híbrida y que es probable que de ahí no pasen, ADOLFO MARSILLACH BARCELONA, U N H O M E N A J E ENTREGA D E SENDOS PERGAMINOS A LOS SRES. OLIART Y AGELL, PRESIDENTE Y DIRECTOR D E L R E C I E N T E CONGRESO NACIONAL D E PINTURAS Y AFINES (FOTO TORRENTS)