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A B C. SÁBADO 2 DE M A Y O DE 1931. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A PAG. 7. LA CONMEMORACIÓN D E L PRIMERO DE MAYO EN ESPAÑA Y EN E L EXTRANJERO En Madrid: La manifestación. Incidentes y accidentes en la Casa de Campo. M á s de cuarenta heridos. En Sevilla. Los comunistas promueven sangrientos disturbios en Barcelona, en donde resulta muerto un guardia de Seguridad. En Bilbao. La conmemoración en el extranjero Esta fiesta del 1 de. mayo fué instituida como símbolo de guerra social y ensayo de revolución, alarde, creciente de poder, movilización amenazadora, instrumento eficaz de la lucha de clases. Ha sido, sobre todo, el adiestramiento y el estímulo del proletariado para la huelga general revolucionaria. Sus organizadores kan procurado que nunca pierda este carácter, y sólo en lo que tiene de legal- -en, la misma órbita del derecho a la huelga- -puede ser admitida; pero ni por su sentido ni por sus efectos merece transigencia o indiferencia de la sociedad ni d los Gobiernos que sirvan al orden social. En los últimos años la gran fiesta revolusionaria estuvo sometida- -por cierto con ejemplar compostura y corrección de sus celebrantes- -a rigurosa legalidad; aunque en esto mismo fué oficialmente favor eáda por. excepción, pues a las demás organizaciones políticas 110 se les permitía manifestarse o actuar de ningún modo, ni vivir siquiera. La huelga de 1 de mayo alcanzaba toda la extensión que tácitamente podía darle la espontaneidad en los adeptos; pero, de coacciones, nada. Ni el intento. Este año tampoco las ha habido; no han hecho falta. Por primera ves, la fiesta de 1 de mayo ha sido oficial, consagrada y patrocinada por el Poder público. Creemos que no hay precedente de tan extraordinaria resolución; no sabemos de ningún Estado que haya precedido al de España en tal avance. Oficial lia sido la prohibición del trabajo, con el mínimo alcance que la Ley establece en la jornada dominical e incluyendo además el paro absoluto de servicio público tan importante como el transporte- urbano. Ayer, el jefe del Gobierno, arengando a la procesión socialista desde unbalcón de la Presidencia, expuso la celeridad con que el nuevo régimen ¡leva su programa: lo que la justicia social ha conquistado ya en la Gaceta y lo que tiene preparado en soluciones inmediatas que aparecerán en pocos días, y algunas en pocas horas. Es indudable que lleva ese paso veloz. Como la fiesta revolucionaria no pertenece, sólo al socialismo gobernante y a la Unión General de Trabajadores, otros elementos que quieren más revolución, con más impaciencia, han aprovechado la jornada para producir en algunas localidades disturbios gravísimos y sangrientos. Debemos reconocer que 110 era fácil evitarlos en el ambiente sedicioso que vive el país desde hace un año. De la fiesta en Madrid, y el espíritu con que se ha celebrado, van a continuación los pormenores más interesantes. nacional. L a población, sin tranvías, ni metro, ni taxis, con todos los comercios, oficinas y talleres cerrados, ofrecía raro aspecto. Además, la carencia de periódicos quitaron a las calles todo motivo de animación en ese sentido. T a n sólo hubo por la mañana los servicios imprescindibles de pan y leche para el vecindario. E n dirección a la Casa de Campo, a la Moncloa, Puerta de H i e r r o y Dehesa de la V i l l a y otros lugares de los alrededores comenzaron a marchar muy temprano miles de familias provistas de la comida para pasar en ellos el día. Algunos obreros lucían el gorro frigio, de papel o paño, o se lo habían puesto a sus pequeñuelos. L a circulación de automóviles particulares fué muy limitada desde primera hora. Casi todos lle vaban un pequeño cartel que decía: Médico u otro que rezaba: Coche oficial E n muchos ondeaba la bandera tricolor o la roja. delante de los guardias municipales, Hubo que formar otra fila de jóvenes socialistas, que marcharon ya hasta el final, de espaldas, abriendo paso a la manifestación. Párente al palacio de la Biblioteca se incorporó a la presidencia la señora de Valdervelde, que iba acompañada de. doña Isabel de P a lencia, la representante de Le Soir, y otras señoras. Entrega de las conclusiones al Gobierno A l llegar a la plaza de Colón se destacó de la presidencia una comisión, formada por Trifón Gómez, Muiño, Gana y V i c t o riana Herrero, que, acompañada por los m i nistros de Hacienda y Trabajo, penetró en el edificio de la Presidencia del Consejo. E l Sr. Alcalá Zamora se hallaba allí con los ministros de Estado, Gobernación, Guerra, Marina y Fomento, el capitán general de la región y otras autoridades. Los comisionados le hicieron entrega del siguiente escrito, con las conclusiones: Los que suscriben, en nombre y representación de las Sociedades obreras domiciliadas en la Casa del Pueblo, de Madrid, elevan a V E las conclusiones que motivan la manifestación del día primero de mayo, esperando que el Gobierno de la República les dé estado legal en la Legislación social del trabajo. Cúmplenos primeramente expresarle, ilustre ciudadano, el testimonio de la clase obrera organizada que representamos de su fervorosa adhesión a la República y de su decisión de defenderla y arraigarla, aunque para ello fuera menester los más extremados sacrificios. Manifestada nuestra declaración y afirmación, que obedecen a las profundas y arraigadas convicciones de nuestro, deseo de l i bertad, exponemos a V E lo que son nuestras aspiraciones en este primero de mayo: Primero. Concesión del derecho de sufragio á los ciudadanos que hayan cumplido veintiún años de edad. Segundo. Ratificación, sin condiciones, del convenio de Washington sobre la jornada de ocho horas, cuyo cumplimiento debe garantizarse, así como el de toda la L e gislación social, con el nombramiento de inspectores obreros. Tercero. Adopción de procerlimientos eficaces que tiendan a resolver la crisis de trabajo y el encarecimiento de la vida. Cuarto. Medidas que intensifiquen la construcción de casas baratas. Quinto. Implantación de cuantos seguros sociales tiendan a garantizar eficazmente la existencia de- los trabajadores de uno u otro sexo en los trances difíciles a que los somete su propia condición. Sexto. C r e a c i ó n d e las escuelas necesarias para todos los niños que deban asistii a ellas. Séptimo. Promulgación de una ley qua facilite el desenvolvimiento de las cooperativas. Octavo. Legislación agraria, que comprenda lo siguiente: Extensión de los bene- iícios de la Ley de Accidentes del Trabajo a todos los obreros agrícolas; constitución urgente de los Comités paritarios en la agricultura modificación del derecho vigente, en el sentido de que los arriendos de tierras, sea cualquiera el sistema, tengan una duración mínima de veinte a ñ o s indemnizacron por las mejoras introducidas por el esfuerzo del arrendatario, y que la renta no sea superior al interés legal del valor declarado a la Hacienda; prohibición de los subarriendos: obligación del cultivo intensivo; municipalización de las tierras que por abandono de sus dueños lleven sin producir más de cuatro años y concesión de dichas tierras en arrendamiento a las Socieckdes de obreros agrícolas residentes en la localidad para que las exploten en común, bajo la dirección técnica qué determine el Estado; roturación La manifestación. Desfile por el Prado y Recoletos A las diez y media de la mañana partió de la plaza de Cánovas la manifestación acostumbrada. E n los sitios previamente designados se fueron agrupando hasta esa hora, junto a las banderas y estandartes de sus respectivas sociedades, miles de obreros. Desde la plaza de Cánovas hasta la de Colón, a lo largo del paseo del Prado y del de Recoletos, muchísimas personas situáronse para presenciar el paso de la manifestación. Centenares de familias ocupaban las sillas de Recoletos. Vendedores ambulantes ofrecían insignias de la República, lacitos tricolores, gorros frigios y otros emblemas. Organizada la manifestación, púsose en marclía a la hora dicha. Delante iban cuatro números de la Guardia Municipal, montada. Seguían, dentro de un gran cuadro que formaban, cogidos de la mano, jóvenes de uno y otro sexos, pertenecientes a la M i l i c i a Socialista y provistos del brazal correspondiente; la presidencia, integrada por los ministros de Hacienda y Trabajo, señores Prieto y Largo Caballero; el alcalde, don Pedro R i c o Victoriana Herrero y los señores Unamtjno, Bcsteiro, Ovejero, A r a quistain, Trifón Gómez, Muiño, Cuvillo, Andrés Gana, el presidente de la Federación Internacional del Trabajo, Sr. Steal; secretario de la Federación Internacional de Transportes, Sr. Gilmen, y otros representantes de la Internacional Sindical, que se encuentran en Madrid, con motivo del Congreso que. acaba de celebrarse en el Palacio del Senado. A l llegar la manifestación a la altura de la Casa de Correos detúvose unos momentos. Las ventanas del piso alto y las terrazas de aqueL. edificío estaban completamente llenas de funcionarios, que vitorearon a la República y al Sr. Unamuno. También aparecía completamente llena de público la plaza de Castelar. A la entrada de Recoletos, En Madrid Paro genera) E! aspecto de las calles L a fiesta del primero de mayo fué conmemorada ayer en M a d r i d con un paro absoluto en todos los oficios. L a bandera de la República ondeó desde primera hora en los ediiictcs oficiales y muchos balcones aparecieron engalanados con la nueva enseña
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