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Informaciones y repórtales. E l c e l e b é r r i m o p a c t o ele S a n S e b a s t i á n 4 t 5 a Sebastián, Todos los que discursean o escriben so- bre los acontecimientos políticos de España, todos los que exploran, de buena o mala íe, los indicios del Estado que deben construir las futuras Cortes Constituyentes, se refieren como punto de partida al pacto de San Sebastián H e aquí un documento que ha adquirido categoría de mito. Pocos lo conocen, ninguno le publica, y es general su fama. P a r a aclarar cómo se llegó a la redacción de tal compromiso, en qué consiste y sus gravísimas derivaciones, hemos fatigado la amabilidad de los políticos revolucionarios y de los afectos a la situación anterior. Y podemos ofrecer a. los lectores una visión imparcial y exacta de lo que se relaciona con él. la ciudad donde se firmó la conjura revolucionaria. complementarios de la actitud de los catalanistas (partidos de Acció catalana, Acció republicana y el Estat cátala) daremos los siguientes: Marcelino Domingo pronunció una conferencia en el Ateneo barcelonés para convencerlos, sin resultado. A la desesperada se envió de M a d r i d a D José Salmerón para decidirles. L e contestaron que no tenían nada que ver con la política española. P o r fin, Acció republicana, Acció catalana y Estat cátala mandaron delegados horas antes de la fijada para la entrevista. Temían que sus j- artidarios se sumasen al partido radical si éste salia triunfante en la revolución. C o n s p i r a c i o n e s c o n nota oficiosa L a visión romántica de las conspiraciones está formada, en nuestra imaginación, por dos términos: peligro y secreto. L a plástica de las conspiraciones era consabid a embozados que acuden a callejuelas escondidas, grupos que se dan el santo y seña, claves literarias, banderas bordadas con zozobra por las dulces Mañanitas Pineda de turno. N o podemos separar, después de Galdós, de Pío B a r o j a y de nuestro siglo x i x los términos intriga política y misterio. Tampoco los términos intriga política y persecución. U n conspirador ha sido siempre un emigrante, un fantasma, un fusilado. (Hasta que en el año 1929 cambia, felizmente, el tono, el procedimiento y hasta la estética de las conspiraciones. E l que quiere conspirar, después de la caída de P r i m o de Rivera, lo hace anunciándolo en los periódicos, utilizando grandes centros de aglomeración y facilitando al público notas oficiosas de sus decisiones. Va todo ello sin acentos de humorismo. 1929. P r i m o de R i v e r a declina en su ór, bita política. Dos grandes grupos trabajan en contra de su Gobierno: el grupo de d i násticos y el de antidinásticos. Los dinásticos están capitaneados por D José Sánchez Guerra. Los antidinásticos son el conjunto de la A l i a n z a Republicana (radicales de L e r r o u x y Emiliano Iglesias, federales de Ayuso, afiliados a la Acción Republicana y los extremistas de Marcelino Domingo) Cada grupo actúa por su cuenta; les separa la aceptación o la repulsa del principio monárquico. L a noche de San Juan del año 29 D José Sánchez Guerra desembarca en Valencia. Su intentona, dirigida exclusivamente contra la Dictadura, fracasa. E l grupo dinástico queda anulado. E l grupo antidinástico empieza una campaña a fondo. Creyendo que la austera figura del Sr. Sánchez Guerra decidiría. a las clases conservadoras (no. de partido, sino de situación social) a unirse a un movimiento contra la Dictadura (entonces no se conspiraba contra el Rey) los antidinásticos deciden invitarle a una estrecha colaboración. Estaba en la cárcel el Sr. Lerróux, y es D Marcelino Domingo el encargado de d i rigirse al ex presidente del Consejo en nombre de todos. Marcelino Domingo escribe una misiva a Sánchez Guerra procurando persuadirle a que aceptara un trabajo conjunto, cuyos fines se encerraban en los s i guientes extremos: primero, necesidad de no contar con la Monarquía y preparar un movimiento republicano; segundo, caso de no ser el momento oportuno para ello, decidir al Rey a que convocara Cortes Constituyentes; tercero, el Rey debía entregar ei Poder al Sr. Sánchez G u e r r a cuarto, en este caso, los republicanos aceptarían carteras en el Gabinete y algunos Gobiernos c i viles. E L Sr. Sánchez Guerra no quiso relacionarse con los republicanos y rechazó las proposiciones. Los republicanos empezaron entonces a actuar solos. E i pacto y sus firmantes E n la entrevista de San Sebastián se reunieron los siguientes partidos: Estat cátala, del Sr. Maciá: representante, el doctor A y- uadé. Acció catalana: representante, D M a nuel Carrasco- Formiguera. Acció republicana (dirigido por R o v i r a y V i r g i l i) representante, Sr. Mayol. Partido federal: envió su adhesión el Sr. Ayuso, que estaba en Francia. Partido radical- socialista: representantes, Sres. Albornoz, Domingo y E l Sr. Lerroux, atacado de un ántrax, Ortega y Gasset. Derecha republicana: rehabía salido de la cárcel. Se reunió la A l i a n- presentantes, Sres. Alcalá Zamora y M a u za Republicana. L e r r o u x se fué a París ra. Radicales: representante, Sr. Lerroux. para no ser molestado. E n el seno de la Autonomistas: representante, Sr. Casares. Alianza empezaron las discusiones. (Quisie- También se adhirieron los sindicalistas, que, ron separarse los Sres. Albornoz y Domin- a pesar de ser un partido apolítico, promego. Estuvo a punto de disolverse el con- tieron el acatamiento al régimen republicaglomerado. Los Sres. A g u i l a r y Ayuso, se- no. Asimismo acudió D Indalecio Prieto, cundados por D José Giralt, fueron nom- ostentando de momento su representación brados delegados para procurar un estre- personal. cho contacto entre todos los componentes, Los Sres. Ayguadé, Carrasco, M a y o l A l y la Alianza queda más firmé. bornoz, Domingo, Ortega y Casset, Alcalá Se trabajó para crear una unidad de Zamora, Maura, L e r r o u x Casares y Prieto, frente y un programa concreto e inmediato. por sí, y como delegados de los partidos, con Y a se había declarado republicano Alcalá las adhesiones citadas, firmaron ún pacto- -el Zamora y hablaba de una República bur- que se denomina de San Sebastián- caguesa para tranquilizar a los recelosos de yos tínicos puntos son los siguientes: que un cambio de régimen transformara Primero. L o s partidos firmantes se comel orden social. Había muerto en. París prometen a trabajar unidos para derribar P r i m o de Rivera. E n julio de 1930 se die- la Monarquía e implantar la República. ron por terminados los trabajos preparaSegundo. E n lo que respecta al protorios y se convocó a una reunión general blema catalán, una vez implantada la Reen San Sebastián. pública se convocará a plebiscito (en las Únicamente los catalanistas se habían ne- provincias catalanas) para confeccionar un gado a colaborar en la revolución. Alega- Estatuto, el cual constituirá la ponencia han que 110 les interesaba más que lo pecu del Gobierno, y esa ponencia se discutirá liar de Cataluña. E n Cataluña realizó una en las Cortes Constituyentes, sometiéndose esírepitos. a labor pública D Emiliano Igle- todos a lo que decida en ellas la voluntad sias, y la presión de las masas obligó a los nacional. catalanistas a cambiar de actitud. S i n em Tercero. L a s ventajas, beneficios o mobargo, no accedieron a ir a San Sebastián dificaciones que obtuviera la región catalahasta el día preciso. E l anterior a la Junta na podrán extenderse a las restantes retodavía se negaron a ello. Como detalles giones que lo soliciten.