Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DOS VISIONES DISTINTAS DE LA BARRACA VALENCIANA LLÓRENTE NA de las cosas más típicas que tiene V a l e n c i a es la barraca de su huerta, sencilla construcción campesina, hecha por los mismos propietarios de ella con adobes de arcillosa tierra y paja, que bien tejida le sirve de cubierta. E s t a construcción es de origen moro. E n l o s s i glos medios, cuando la propiedad de los campos pertenecía a los nobles y eran los m o riscos sus cultivadores, hubo necesidad de acrecentar las modestas viviendas de estos trabajadores de l a tierra, y ante l a imposibilidad de edificar alquerías, costosas por su traza y por sus materiales, surgió l a b a r r a ca, construida, como hemos dicho, por sus mismos moradores. H o y l a típica barraca valenciana está amenazada de muerte, y contra esto debieran protestar todos los buenos valencianos, p r o curando e n esa protesta que se derogase una disposición en que se prohibe construir esta clase de viviendas y sólo se autoriza que puedan repararse las existentes. L a p r o h i bición decretada obedece al hecho de que, hace de esto algunos años, alia por l a última mitad del siglo pasado, se produjeron varios incendios en dichas barracas, reduciendo a cenizas, en nocas horas el modesto ajuar de varias familias, y n o siendo ajenos a estos incendios l a mano criminal, m o v i da por las malas pasiones que se habían extendido por toda la huerta en instantes que perversas semillas habían prendido en algunos corazones. P e r o esto pasó y a los incendios van siendo ya raros en l a vega valenciana, y si alguno se produce, con los medios de que en la actualidad se disponen para sofocarlos pronto es extinguido. H e m o s dicho que es esta sencilla construcción de l a huerta valenciana, pues no se extienden más allá que unos pocos kilómetros en torno de la ciudad, una de las cosas más típicas de V a l e n c i a y así es, en efecto, hasta el punto de que casi siempre que sé quiere simbolizarla aparece l a barraca, lo mismo de una manera gráfica que e n forma puramente literaria. Literariamente cuenta V a l e n c i a con dos Y BL A S C O I BA Ñ EZ U LA BARRACA D E T. LLORENTI CUADRO D E JOSÉ BENLLIURE verdaderas joyas, una nacida del numen de u n poeta, T e o d o r o Llórente, y la otra de la gluma de u n novelista, Vicente Blasco Ibánez, y ambas completamente distintas, pues e n l a primera sé traza la barraca plácida, albergue de humildes virtudes, y en la segunda l a barraca trágica, de pasiones violentísimas. Llórente escribió una poesía titulada con aquel hombre el año 1883, y es, sin duda alguna, la c o m p o s i -rh cion valenciana más popular en el sentido de que, a p e s a r de los años transcurridos d e s d e que fué e? crita, conserva, no sólo la frescura de c u a n d o fué hecha, sino que son todavía muchos los aficionados a nuestras buenas letras que la r e citan de memoria, y no h a y v e l a d a de importancia en que se l a incluya c o m o número saliente del programa. Pues bien, esta poesía es el canto m á s b e l l o q u e puede imaginarse al hogar campesino p l á c i d o laborioso, en m e d i p de unos campos que eternamente sonríen, entre a c ariciadores rayos de sol, p e r f u m a d a esencia de flores y arrullo de pintados j l d o allí LA BARRACA D E B L A S C O I B A N E Z U N A D E LAS I L U S T R A C I O N E S ESCRITOR, H E C H A S dulce, s o s e g a d o y D E LA N O V E L A ASI T I T U L A D A D E D I C H O hermoso. P O R JOSÉ B E N L L T U R E v pa ari los To Baix la Agriera, hon los ausells del horta canten festius r a l b a d a matinal, al primer ralg del sol obri l a porta y ala aire purs- del cel lo finestrai; y com l a mare cova a l a niuada, les amorosés ales estement pobre traspol de palla ben Hígada la guarda de un m a l vent. Y como esta estrofa, con otras muchas va cantando las placideces, las virtudes, las bellezas del hogar campesino valenciano el poeta. Blasco Ibáñez, el famoso novelista, nos dio otra visión de la barraca, igualmente exacta, en una de sus primeras novelas, y quizá también de las mejores, titulada i g u a l mente La barraca. E l novelista valenciano comenzó sü labor literaria escribiendo una serie de novelas regionales, que es indudablemente, de toda la producción suya, la mejor, porque en ella pudo, no sólo desenvolver sus grandes condiciones de colorista, sino también porque eran temas y asuntos aquéllos que sentía hondamente. P e r o la barraca de Blasco Ibáñez no es la misma que la de Llórente, sino que es todo lo cont r a r i o es l a barraca en la que se agitan las más violentas pasiones, que no por ser v i o lentas dejan de ser humanas. L a obra del novelista valenciano es también popular y se la considera como una joya igualmente de nuestra literatura a pesar de no estar escrita en valenciano. E l maestro D José Berilliure h a sabido reflejar con los pinceles estas dos visiones distintas que podemos ofrecer a nuestros lectores: la primera, de Llórente, en ¡la que aparece el humilde hogar campesino plácido y tranquilo coronado por la cruz redentora, y la otra barraca que sucumbe al fuego prendido, nór la mano que agitaron las pasiones dssatadas y cuya visión aparece en la edición ilustrada de la mencionada obra. T. LLÓRENTE FALCO
 // Cambio Nodo4-Sevilla