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s á- c k f t a i las informaciones que h a p u blicado la Prensa acerca del particular. Y finalmente, se cambiaron impresiones sobre la próxima Asamblea, acordándose en principio que tenga lugar del 8 a l i o de julio, probablemente en San Sebastián, y que en la venidera reunión se decida en definitiva sobre todos los extremos de la convocatoria, previo examen de las proposiciones presentadas y de las ponencias que el Comité tiene en estudio. Madrid, 8 de junio de 1931. Ei Athietic de M a d r i d en Ma- V e n c e a! S t a d e d e R a b a t Laraclie 9. E l Athietic de Madrid ha jugado un gran partido frente al Stade de Rabat, reforzado con seis internacionales de la zona francesa; se trataba, en realidad, de una verdadera selección. Aparecía el campo totalmente lleno, y la emoción era viva. Los madrileños vencieron por tres a uno, destacándose por su juego y por su oportunidad Buiría y Losada. E l Athietic de Madrid jugará con una selección del Marruecos español. Después marchará a Tánger, con el fin de jugar vaL a situación de B a r c e l o n a Barcelona 9, 11 noche. L a primera sesión de la Asamblea extraordinaria del Barcelona transcurrió muy agitada, abun- rruecos. dando los incidentes y levantándose ia sesión, sin que se llegara a tomar acuerdos. Había de tratarse- -según l a convocatoria- -en primer término, de la cuestión de las economías, del cese de los altos empleados señores Forts y Torres Ullastre, y de la rebaja de sueldos a algunos empleados de plantilla. Varios delegados interpelaron a la directiva por considerar injusto el procedimiento de los citados ceses, y el Sr. Forns defendió su gestión. A hora muy avanzada trató de levantarse la sesión, pero volvieron a enredarse los debates, sobre si podía o no hacers e así, hasta que el Sr Rosell decidió dar el acto por terminado. Algunos delegados, acompañados del señor Forns, han estado en el Gobierno c i vil, para protestar de la actitud del presidente. Esta noche debe continuar la Asamblea. E J E s p a ñ o l l a m e n t a Ja a c t i t u d d e l Comité Nacional Barcelona 9, 11 noche. E l secretario del Español, Sr. Camellas, lamentando el acuerdo de la Nacional, que se niega a rehabilitar al Español, ha dicho que l a Nacional, al hacer público que los señores L a r r i v a han retirado 118.000. pesetas en el transcurso de la actual temporada, no han tenido en cuenta que dichos señores, en menos de dos años, aportaron al club blanquiazul más de 300.000 pesetas, sin haber retirado otra cantidad que la antes citada. Con referencia a que el Reglamento prohiba actuar a los jugadores en los meses de julio y agosto, el Sr. Caniellas dice que es l a primera noticia que tiene de esta disposición, y que no comprende que se puedan poner trabas a que organice l a j i r a un empresario, cuando, excepto l a del Barcelona, todas se han hecho por este sistema, y, además, el Sr. Doce, como parece haber demostrado, no adeuda una solr pe- seta al Celta. ATLETISMO L o s campeonatos castellanos U n gran éxito d e organización Por su organización y por sus resultados, estos campeonatos de Castilla, que terminaron de celebrarse el domingo, han significado un incuestionable éxito. P a r a nosotros, en calidad de observadores, una grata impresión hemos sacado: hay entusiasmo, hay materia prima, hay una masa enorme de juventud sana de alma que siente pasión por este deporte, pero esa pasión noble y desinteresada, que califica a quienes la sienten de verdaderos caballeros del deporte. Y a esta masa sana y honrada hay que protegerla cual se debe, alentarla, darle las facilidades y medios para que a sus anchas pueda realizar estos ejercicios ñs y 246 RICARDO ZAMORA ¡RECUERDOS D E M I V I D A 237 JfegSP- incKcarie: a. Bjerraondo. iqu srap enía y a juga- gaba en Santander un partido de L i g a y mi presencia era, si no indispensable, convenientísima para los efectos de la taquilla. L a Directiva, atendiendo requerimientos de los propios rivales, así me lo expuso, y yo no tuve inconveniente en acompañarles, haciéndome cargo del contratiempo económico que hubiera representado mi falta. Pero quiso la fatalidad que al cerrar el maletín de mano que yo llevo casi siempre en mis viajes, cuando salía para la estación, me pillara un dedo con violencia, y aunque las heridas que me causé no eran graves, exigían por lo menos un reposo que se avenía mal con el trabajo de portero que yo debia realizar. S i n embargo, cogí el tren y marché a Santander. L o s médicos de la capital montañesa me aconsejaron que no jugara para evitar cualquier retroceso, teniendo en cuenta que ocho días más tarde se celebraría el partido internacional en Gijón. Pero pudo más el interés del Racing cántabro y mi buen deseo, y salí a los campos de sport del Sardinero. E n la tablilla se advertía al público mi lesión, añadiendo que sólo jugaría el primer tiempo. Los aficionados montañeses, que siempre me han tratado con extraordinario cariño, me recibieron en aquella, ocasión con grandes aplausos, que, al retirarme, llegatío el descanso, se multiplicaron. Pero cuando en l a segunda parte se, dieron cuenta de mi ausencia i n i ciaron una protesta unánime, que me obligó a salir, y a casi vestido de calle, para mostrar desde el centro del terreno mi dedo vendado. Inútil todo, sin. embargo. E l público no se conformó, y al cabo de bastante rato dé protesta, tan encarecidamente me suplicaron que me volviera a vestir, que acepté, declinantío sin embargo toda responsabilidad, puesto que pocos días después tenía que defender el marco nacional. Concluí de jugar aquel match y el público me despidió con una gran ovación, prueba de l a cordialidad que siempre he hallado en la afición montañesaDe Santander a Gijón fuimos en automóvil el canónigo D. Servando, gran aficionado y excelente amigo mío; Osear, el delantero centro del Racing, y IVentoIrá, nuestro extremo derecha, a quien yo me permití, aconsejar que nos acompañara, porque era ro como secretario de la Federación Española. A los postres, el arbitro, bastante alegre, nos dio su opinión: para él, los españoles éramos ligeramente superiores, porque ya nos había, visto otras vecesJ pero juzgando por el encuentro de la tarde, las fuerzas estaban muy niveladas, aunque creía que la dureza del terreno, pelado y sin hierba, había causado a los nuestros mayor perjuicio. Había pocas ganas de músicas, y los futbolistas, a pesar de l a autorización para, prolongar l a velada, regresamos pronto al hotel. A la mañana s i guíente visitamos el periódico Las Noticias, donde nos ofrecieron un Oporto: de honor a continuación de la visita a las instalaciones del diario, y poco después de comer tomamos en l a estación del Rocío el tren de regreso para Madrid, despedidos con esas muestras de cordialidad que siempre prodigan los portugueses como testimonio de su afecto, exaltado y vibrante. P a r a mí, cada viaje a Portugal representa una nueva cuenta que abro a la gratitud que debo a tantos amigos, aunque en este caso, de l a parte futbolística, volviera más descontento que nunca.