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DIARIO ILUSTRA- DO. AÑO VIG E SIMOSEPTIMO N. 8.860 FUNDADO E L ABC i. DIARIO DO. ILUSTRA- AÑO VÍGE- SIMOSEPTIMO N. 8.860 D E JUNIO D E Í 905 P O R D. T O R C U A T O L U G A D E TEÍSTA ción transformadora. E l Congreso tendría algunos diputados m á s por acumulación, de los votos de las minorías (mejor sería implantar la representación proporcional) y d i putados niás jóvenes, por extenderse a los veintitrés años el derecho de elegibilidad. E l Senado presentaría como mudanzas la introducción en su seno de miembros del Congreso (no compredo la utilidad) y representantes- de las entidades de carácter económico, lo cual está en su lugar y antaño hubiera debido hacerse si se- hubiera empleado debidamente el instrumento de las vitalicias. Estas se suprimen por el proyecto que comento, si bien se dejan algunos por derecho propio y se reserva representación a la nobleza, que, con arreglo a la Constitución de 1876, tiene senadores por derecho propio Se admite a las A s o c i a ciones de funcionarios legalmente constituidas con cuatro años cíe antelación a su inscripción en el Censo idea equivocada, porque crear ese Poder dentro del ejecutivo es perjudicial y disolvente. L o digo con la sinceridad con que lo siento. N o descubro m á s novedades. Y en cuanto a las funciones de las Cortes, se les conservan las de legislar, fiscalizar y exigir responsabilidades. L o mismo que hasta aqiu. A ñ a d i r o cercenar esas funciones hubiera sido desconocer su esericia, índole y enjundia. L o que no puede decir la Constitución es que el uso de esas funciones es el que h a r á que el régimen parlamentario se enaltezca o se desprestigie. Y el prestigio o ascendiente se gana con las conductas y con las intenciones, cuando son dignas y rectas. Tampoco en las funciones del jefe del Estado atisbo aumento o disminución. Observo que se suprime el velo, pero éste se había atrofiado por sí mismo, como el del presidente de la República francesa, con su derecho de disolución correspondiente. L a realidad es m á s fuerte que los textos. Lecas Millcrand lo atestigua (que. por cierto, lo trata claramente D José de la Vega, miembro del Parlamento colombiano, en su libro publicado e n francés Dcmocralie elSoviéUsme, -Giard- iO. ¿M e permite mi querido amigo Posada que le brinde la cita si, lo que dudo, no la conoce ya? E n suma, que no doy con p á r r a f o alguno en que se modifique el ser o vida del sistema político establecido el año 76 en cuanto a su naturaleza, estructura y funcionamiento. Se podrá cambiar l a forma. de Gobierno. Y aun eso aparece tan hábilmente velado en el proyecto del Sr. Posada. que sólo hab a de jefe del Estado, quedando al arbitrio del lector poner mentalmente la palabra que ¿u s té tocante a la persona. Rey o presidente de República. Dicho eso, sólo a título de complemento de noticia, daré cuenta de que se recomienda la creación de un Instituto Nacional de Economía y de Reformas Sociales, encardado de asesorar en los proyectos de aquellos caracteres. Propósito noble, pero degeneran tan pronto estos Centros en ruedas burocráticas, fabricadoras de plantillas! Utópico se me representa el contenido de la base diecinueve. E l Consejo de ministros se constituirá de modo que represente el sentir de la m a y o r í a del Cong- reso naturalmente! y en un a ñ o no podrá ser ob- jeto de censura. ¿Q u i é n es capaz de impe- AMODO DE PONENCIA 1 M u y a punto publica mi querido amigo y colega de Academia, maestro reputado de Derecho político, D Adolfo G P o sada, un libro titulado La reforma constitucional, cuyo ejemplar, dedicado vivamente, le agradezco. D e l mayor interés es toda la primera parte de historia política retrospectiva y de crítica justa y fiel de la Dictadura. L a segunda parte, que ocupa tres veces más espacio, se consagra por el docto catedrático a l a reforma constitucional, condensándola al final en treinta y cuatro bases, que forman una a modo de ponencia, muy digna de atención por suponer nosotros que representa el sentir de l a agrupación política a que et Sr. Posada pertenece, y por ser el primer texto concreto y clasificado que tiene desde hoy el ciudadano español para orientarse acerca de lo que haya de ser una reforma de l a que, desde hace porción de. meses, se nos viene hablando. S i vale decir verdad, las bases que tengo a l a vista ni son para asustar ni son para convencer de la diferencia substancial que las separe de las de 1876 en cuanto al contenido y a la esencia política. Se nos habla al empezar de que la soberanía reside esencialmente en la nación y de que el Derecho emana del pueblo. L o primero no lo han negado cuantos en la unión y acuerdo- de las Cortes con el Rey han visto el origen histórico y jurídico del régimen constitucional, condicionando aquella soberanía por la expresión de su propia sujeción al Derecho y a- la Justicia. P o r esto no es para nosotros el derecho el que emana del pueblo, sino éste, y todo otro cualquier soberano, ei que tiene que rendirse y supeditarse al derecho primario, que está sobre ellos, y que e. la verdadera emanación o efluvio prístino de la dignidad del hombre y de la ley social de aquél en colectividad. Salvado este punto de definición, vemos después que en todo lo que afecta a los españoles, a su seguridad personal y a sus derechos, nada se añade ni quita al título primero, del texto del 76. S e m i e n t a en la base sexta el Sufragio, materia más propia de ley especial, y que, aparte de reconocer el voto a la mujer, tampoco innova cosa de i n terés, puesto que el organismo superior, que estatuye ya existía en la Junta central de! Censo en cierto aspecto, y principalmente en el Tribunal de actas. ¿F u é ello parte a purificar el sufragio? ¿L o sería l a inclusión en el articulado de la Constitución de un Centro muy similar al ya experimentado? L a base séptima se dedica a la libertad de conciencia. Compúlsese con el artículo 11 del 76 y se verá, en unos párrafos, el calco, en otros el espíritu y en los restantes la práctica y la jurisprudencia, seguida desde entonces sobre ese particular. Huelga añadir que esa base me parece muy bien. L a s siguientes, en que se trata de la famil i a del trabajo y de! a propiedad, son igualmente aceptables, pero no originales. Las II tres, demasiado reglamentarias para una Constitución, estando además consignados en Y llegamos a la división de los Poderes: leyes substantivas la mayoría de los pre- las Cortes, el jefe del Estado, el Gobierno. ceptos en ellas incluidos. S i pudiera descen- E n ¡as primeras nada descubro de altera- der al detalle de cada base mostraría cómo es deseo del Sr. Posada que se robustezca el vínculo familiar; y en qué medida tan intensa preconiza l a libertad profesional, y la de asociación obrera, cuyo ejercicio deberá armonizarse jurídicamente con el principio constitucional fundamental de l a libertad individual del trabajo así como, añado yo con el de organización general corporativa de que a continuación sé ocupa sin precisarlo y que supongo que no contradir á el taxativo de libertad individual proclamado antes. N o menos explícita es la base sobre la propiedad, en orden. a su respeto y reconocimiento, estipulando al final la difusión de la mista por un precepto que nada estorba hoy a ser implantado y sobre el cual se ha legislado algo y escrito no poco. Nada revolucionario ni vanguardista hay en la base sobre Enseñanza. Su contenido es muy admisible, comenzando j) or el derecho de todo español, a fundar y sostener establecimientos de enseñanza L a declaración de que cada cual es libre de elegir su profesión y de aprenderla como mejor le parezca admirable. Tocante a las Asociaciones, los cargos públicos y los deberes de los españoles, ni un solo concepto encuentro distinto ni opuesto a la Constitución del 76, bien en su letra o en su jurisprudencia. E n la suspensión de garantías (base X V) hay algo antes desconocido: Que en término de quince días se reúnan las Cortes para que decidan sobre la suspensión acordada por el Gobierno, cuando aquéllas estén cerradas, y pudiendo reunirse de pleno derecho convocadas por sus presidentes si el Gobierno incumpliera el precepto ¿Se ha pensado lo bastante eri la gravedad de que en ningún caso ni por motivo alguno pueda las Cortes reunirse por sí mismas? E l atentado contra la división de Poderes de que se trata a partir de la base siguiente es palmario. Se nos dice que el régimen político de la nación española se o r d e n a r á según el principio de división- -distinción- -de los Poderes del Estado ¿Responde a esa distinción el privilegio de que los presidentes de las C á m a r a s puedan por ante su sola autoridad convocarlas? E n cambio se prevé que el Gobierno pueda tener por tres meses suspendidas las g a r a n t í a s con autorización de las Cortes. ¿N o es un plazo demasiado largo? E s a suspensión debe ser transitoria y rápida, nunca remisa ni prolongada. De lo contrario se acreditaría, o una anormalidad política, que las Cortes y el Gobierno solucionarían, o una Dictadura por parte de éste, que el país no toleraría, y si la consiente se demostraría una vez m á s que los textos, por muy constitucionales que sean, sirven de poco ante la audacia de un osado, la apatía del país y la descomposición de los partidos políticos. E l artículo 17 del 76 me parece mejor y ampliamente garantizado! del derecho del ciudadano y del verdadero fuero parlamentario. L o que necesita. ese artículo, como todos, es que se cumpla rectamente y se aplique en conciencia.
 // Cambio Nodo4-Sevilla