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A B C. S A B A D O 20 D E J U N I O D E 19 31. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 24. F i r m a n el despacho el consiliario señor, Duntander, la presidenta, marquesa de Laula, y la secretaria, Pilar Semprún. DE. SOCIEDAD ECOS D IV ERSOS Diálogo sin importancia El hombre con chaqueta. ¡Qué falta de pudor... N o solamente se ha quitado la chaqueta sino que hasta se ha alzado las mancas de la camisa... ¿A dónde vamos a parar... El hombre sin chaqueta. ¿Qué refunfuña usted ahí? M e gustaría que lo que dice entre dientes lo dijera e i alta voz. Así por io menos podría contestarle. El con chaqueta. -Decía... pensaba, mejor dicho, que las costumbres evolucionan vertiginosamente. Y o soy un hombre de edad mediana, y sin embargo, a mis propios ojos, creo que represento ahora mismo al hombre de las cavernas. H e asistido primero al advenimiento del sinsombrerismo, más tarde al del sinchaquetismo; actualmente, se predica ya el desnudismo... Y todo esto, en el tránsito, relativamente breve, de unos años. P o r eso me oreguntaba que a dónde íbamos á parar. El sin chaqueta. -A la caverna. N o por cierto, digna de ser habitada por usted, como supone. L a caverna será para nosotros, que adoramos la Naturaleza. L a verdad: a usted no sé dónde vamos a meterlo con su sombrero bien hundido, su chaleco, su cue- 11o de pajarita... El con chaqueta. ¿Pero, y el pudor. ¿Donde se deja usted el pudor? El sin chaqueta. ¿Qué es eso? ¡A h s í! U n a antigua palabra que escuché yo pronunciar a mi abuela cuando era pequeño. M e parece que aspiraba a representar el medio de que se valían las personas para ocultar a los ojos del prójimo su parte fea. El con chaqueta. -i Qué contrasentido... Razonando de manera semejante se lo explica uno todo. El sin chaqueta. -También sé otra definición, muy parecida por cierto, que se refiere únicamente al pudor femenino. Verá usted: E l pudor de las mujeres empieza donde su belleza acaba. El con chaqueta. ¿Es usted casado? El sin chaqueta. -No, aunque espero serlo algún día. ¿Por qué? El con chaqueta. -Porque si tuviera usted esposa no discurriría así. Vamos a ver: suponiendo estuviese usted casado, ¿le gustaría, que su mujer enseñara... ciertas cosas? El sin chaqueta. -Como ella viviese convencida de que las tenía bonitas, ya podría yo oponerme. Sería perfectamente inútil. El con chaqueta. -No se trata de lo que hiciese ella, sino de lo que usted experimentara por ella hacerlo. ¿Le gustaría o no? El sin chaqueta. -Me tendría absolutamente sin cuidado. El con chaqueta. -Pero, ¡hombre! El sin chaqueta. -O es que piensa usted que vivimos todavía en la época del drama clásico. M i honor- -suponiendo que so del honor sirva para, algo- -está en mí, no en lo que usted ama, cosas más o menos bonitas de mi mujer. E n cuanto a pudor particular, vive relativamente conmigo hasta que no me molesta. Ahora, por ejemplo, con el calor se evapora... El con chaqueta. -Según c o, quítese también la camisa y quédese con el torso desnudo. El sin chaqueta. -Y no se crea usted que muchas veces no lo hago por sobra de ganas, sino por falta de costumbre. E n cuanto surja el primer torso desnudo por las calles tendrá en mí un seguro prosélito. L a juventud de hoy somos una generación hecha al deporLe y a las duchas de agua fría. Amamos el movimiento libre y sabemos que está limpia nuestra carne. E n tales con- diciones, padecer de. rubor sería del género idiota. El con chaqueta. -Y el rubor de los demás, ¿no les preocupa a ustedes n i poco ni mucho? El sin chaqueta. -A los demás... ¡que les parta un rayo... El con chaqueta. ¡V i v a el egoísmo! El sin chaqueta. -Sí, señor. Y muera l a hipocresía. A l fin y al cabo la Humanidad ha sido siempre egoísta; ahora, que no se atrevía a confesarlo. El con chaqueta. -Por lo menos es usted franco. E n fin, por mí siga usted en mangas de camisa. El sin chaqueta. -Naturalmente. Y tan a gusto. Y cuando me case y haga venir al mundo mi chiquitín correspondiente, será un niño sano y fuerte, que no necesitará de todos aquellos envoltijos de balleta amarilla con que seguramente lo envolvieron a usted. El con chaqueta. ¡Hombre, a mí... El sin chaqueta. -A usted. ¿Y sabe usted lo que pienso al verle enfundado en su chaqueta? El con chaqueta. ¿Qué... El sin chaqueta. -Que no se atreve usted a quitársela, porque lleva usted la camisa del sábado último. El con chaqueta. -Eso sí que no. Verá usted. (Hace ademán de ir a despojarse de su chaqueta. ¡B a h A l cabo, ¿para qué? El sin chaqueta. -Vamos, hombre, decídase usted por el nuevo movimiento. ¡S i usted supiera lo ricamente que se está así! ¡Como que si lo probara iban a alegrársele hasta las pajaritas de almidón de su rígido cuello... -Gil de Escalante. Catedráticos, estudiantes y pietarios santiagueses pro- Santiago de Compqstela 19, 7 tarde. Se ha enviado al presidente del Gobierno provisional una protesta por las medidas tomadas contra el cardenal Segura. L a firman catedráticos, estudiantes, propietarios y coi merciantes, en número considerable. ASAMBLEA NACIONAL DE MÉDICOS. TITULARES A y e r se celebró la sesión. de clausura Madrid. Ayer, a las diez de l a mañana, se reanudaron las sesiones de esta Asamblea, bajo la presidencia del Sr. San M i guel. Se continuó el estudio de la futura organización de esta Agrupación de Médicos, interviniendo en el debate los doctores Díaz Jurado, representante, de Ponteyedra; Ruiz Heras, que representa a l a junta de M a d r i d D Francisco Hernández Peña, de Álava. D José María Moreno Rubio, dé Alicante; D. Cándido Ayerra, de Navarra, y algunos más, aceptándose la oficialidad y obligatoriedad de la Asociación, con el voto en contra de los representantes de Madrid, Álava, Soria, Vizcaya y Melilla, que votaron por la Asociación L i bre. A la una de la tarde llegó al local del Colegio el director general de Sanidad, doctor Pascual, para presidir la sesión de clausura. Esta fué iniciada con un discurso rebosante de amor a la clase, pronunciado por el presidente dimisionario, doctor Ossorio, de Mérida, quien solicitó. de los Poderes públicos un elemental apoyo para los titulares que ahora sufren injustificadas persecuciones. E l director general de Sanidad se lamentó de que ocupaciones perentorias de su departamento le impidieran permanecer el tiempo necesario entre los titulares, y prometió estudiar con todo entusiasmo las peticiones formuladas por la Asamblea y atenderlas en la medida de lo posible. Por la tarde volvió a reunirse la Asamblea, para elegir nuevo Comité ejecutivo. Después de amplia deliberación se procedió a la votación, eligiéndose ñor unanimidad los siguientes representantes de las regiones: D. Rafael Fernández Franco, ÚQ Sevilla; D Antonio Ossorio Bolaños, de Mérida (Badajoz) D Pelayo Martorell, de Liñola (Lérida) D Francisco Ayuso, de M u r c i a D José Águila Collantes, de Málaga; D. Cándido A y e r r a Echegoyen, ée N a v a r r a D Pedro A r i l l a de Zaragoz a don L Suárez Venve, de Coruña, y don Joaquín Ruiz Heras, de Madrid. Seguidamente se procedió a la votación de cargos, siendo designados los siguientes señores: presidente, D Ángel San M i g u e l vicepresidente, D Antonio Ossorio; tesorero, D. Francisco Ayuso, y secretario, don Pelayo Martorell. Obtuvieron algunos votos D. Joaquín Ruiz Lleras, para presidente, y D José Águila, para secretario. Terminada la Asamblea, los miembros de la misma visitaron el Centro que dirige el sabio bacteriólogo doctor D. Antonio Ruiz Falcó, donde fueron obsequiados n un c; DESPUÉS D E L A D E TENCIÓN Y EXPATRIACIÓN D E L C A R D E N A L PRIMADO L a Asociación de Padres de F a milia L a Junta directiva de la Asociación Católica Nacional de Padres de Familia ha acordado adherirse a la protesta elevada por el C. de A Católica al presidente del Gobierno provisional de la República contra la expulsión del territorio nacional del cardenal, primado, doctor Segura. L a Juventud Católica de Z a m o r a Zamora 19, 8 noche. L a Juventud Católica de Zamora ha enviado una respetuosa protesta al Gobierno por la expulsión del cardenal primado. A l mismo tiempo interesa que se autorice, interpretando el deseo de la mayoría de los españoles, la pronta repatriación del cardenal a la Iglesia española. M á s despachos de T o l e d o al jefe del G o b i e r n o Toledo 19, 6 tarde. Continúan enviándose telegramas al presidente del Gobierno provisional, prptestanto contra la expulsión del cardenal primado, habiéndolo hecho hoy el clero de la capilla de los Reyes, y también, por medio de la Prensa, el clero y los católicos de Madridejos. E n todos estos despachos, además de la protesta, se interesa el pronto regreso a la diócesis primada dé! cardenal. Telegrama al cardenal Segura L a Junta Nacional de la Juventud Católica Femenina ha dirigido un telegrama alcardenal Segura, en Hendaya, protestando contra su injustificado destierro.
 // Cambio Nodo4-Sevilla