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cipédica de Sans, que le corresponde en razón de haber vencido en la prueba del a ñ o pasado. Sobre la nueva distribución de premios, ampliación del recorrido a Valencia, A r a gón, Rosellón, Francés, etc, opina que le dará aún mayor interés a esta prueba. Considera que Jos premios- especiales para las regiones de menos fuerza es una gran idea que atraerá a. mucha gente nueva, especialmente a valencianos y mallorquinos; pero, a su juicio, el máximo acierto lo- constituye la designación de Perpignan como final de etapa. Seguramente halíará un ambiente for mídable y contribuirá a que sé inscriban corredores del Rosellón. EMPRESA SAN MIGUEL SERVICIOS DIARIOS S e v i l l a- a Salidas: 7 mañana, Placentines, 53 (Junto a la Giralda) Uno por Villamartín a Ronda; Otro, por Morón- Olvera, a Ronda. Salidas de Ronda para Sevilla, por Olveraí, a las 2,15. Otro, por Villamartín, a las 3,30. Salidas de Morón para Sevilla, a las siete de la mañana, y de Sevilla, para Morón, Pruna y Olvera, a las 5,30 de la tarde. Se reciben encargos y se despachan billetes en Plaeentir. es, número 53. Telefono 24730. Presidente, D Julián Velázquez; vicepresidente, D Antonio Aguado; tesorero, D. Agustín E n r í l e z secretario primero, don R a m ó n E s c a r i o segundo, D Antonio U r záiz, y vocales, D José Luis Jvlás, don Joaquín Cavón, D A l v a r o Fernández Matamoros, D Antonio Fernández Lencre, don Francisco Coterillo, marqués de Gallego y, D José María Linares Rivas. POLO Premio de Ja Sociedad Madrid. Se jugó en Puerta de Hierro, entre el equipo azul (conde de Velayos, señor Martínez Hombre, señor Echevarrieta (J. A y Sr. Urquijo) y el blanco (conde de Yebes, Sr. Artalejo, marqués de V i l l a brágima y marqués de Orellana) que recibía medio tanto. Fué disputado y muy movido, con dominio de los blancos, que marcaron siete y medio tantos, contra cuatro tos azules. E l marqués de Villagrágima, tan seguro como siempre, marcó cuatro, y el conde de Yebes, tres; defendió muy bis el marqués de Orellana, siendo a su vez uryf uen elemento el Sr. Artalejo. De los acules, el Sr. Echevarrieta hizo el gran juego a que nos tiene acostumbrado, marcando tres tantos; el otro lo hizo el conde de Velayos. E n geenral, el juego realizado fué de bue- AVIACIÓN El Club Deportivo del A i r e Madrid 2 0 3 tarde. Los aficionados al deporte aéreo cuentan con una Asociación de marcado carácter deportivo, que les ofre- ce toda clase de facilidades para l a práctica de dicho deporte en sus varias manifestaciones. Les vuelos con motor, en avionetas de las más afamadas marcas mundiales, podrán realizarlos, ya como pilotos, los que tengan- el titulo, bien como pasajeros, los que gusten de las emociones del vuelo. Los vírelos sin motor, este incomparable deporte que tanto entusiasmo ha despertado en el mundo entero, podrán ser realizados en. los jiij. fi- adquiridos en las nr i S) -1 más renombradas casas especialistas en tales construcciones, bajo la dirección del profesor capitán M á s con titulo de la escuela de Wasserkuppe. E l Club Deportivo del A i r e cuenta también, para recreo de sus socios, con campos de tennis, gimnasio, aparatos lanzaplatos, así como un cómodo chalet, con servicio de restaurante, etc. Por el momento, el entusiasmo despertado por les vuelos a vela es enorme, viéndose el aeródromo concurridísimo, dando la nota alegre y simpática la presencia de encantadoras, -muchachas, entusiastas aficionadas a este nuevo deporte. L a nueva directiva de la sociedad la forman: 274 RICARDO ZAMORi RECUERDOS D E MI VIDA 275 no ceder un instante, y sobre todo Quesada, con ta rasgo de astucia, evitó un tiro, que parecía de i m ponente preparación, a cargo de Bradford. E l hombre avanzaba ya solo contra mí, cuando Quesada se la cruzó y, colocándose a su lado, pudo daide una leve sacudida en la pierna, que fué lo bastante para que- el tiro saliera mal dirigido. Los pross sacaron todavía fuerzas de flaqueza para acometernos. Sentían, con los minutos que se les iban, todo el escozor de. la derrota, y nos asediaban implacablemente. L o s medios- nuestros bajaron a la defensa y, con ello, sus ataques se frustraron. Desde fuera nos iban diciendo los minutos que quedaban; y, al fin, Langenus dio por terminado el en cueníro. Las gentes se echaron al campo para llevarnos en hombros. E l tumulto, la alegría era comunicativa. E r a verdad: España había vencido a Inglaterra. De todos, el m á s contento era yo. E n esto no cedo a nadie, porque nadie sabe lo que es suponerse culpable de un fracaso como aquél, y, por fortuna, ver cómo se opera la reacción en todas las líneas y cómo se gana al fin. Aunque yo no hiciera ninguno de los tantos, formaba parte del equipo, y los triunfos los considero como míos. S i yo había cometido algún Sallo, si mi mano me había hecho cometer varias torpezas, en aquella ocasión los compañeros las habían rectificado. Otras veces, el éxito habían dicho los aficionados que fué mío, y yo lo repartí entre todos. A s í me consolaba, con el magnífico triunfo, de un resultado que tan alto iba a poner inmediatamente el nombre de nuestro fútbol. Los ingleses explicaron su fracaso, naturalmente, como les convino. Para ellos, el calor, sobre todo, fué en el segundo tiempo la causa determinante del agotamiento. Poco acostumbrados a tanto rigor, es probable que en ese extremo tengan razón. E n la comida tradicional, ya de sobremesa, uno de ellos, cuyas frases me tradujeron, afirmaba en broma que si nosotros, para recibirles, habíamos preparado un campo durísimo y un sol abrasador, ellos ¿cuando fuéramos alguna vez a Inglaterra, fiojrfría a nuestro servicio su día de niebla más clásico y los charcos más abundantes. Creo que conviene no olvidar esto, porque, aunque fuera dicho en tono humorístico, respondía á un modo de sentir, y el viaje a Inglaterra, sin una gran preparación, difícilmente nos conduciría a otro resultado que a un gran fracaso. L a impresión que yo obtuve, la que todos sacamos aquel día, l a que hemos formado antes y después viendo muchos equipos británicos, es que, aun siendo hombres como los demás, por su disciplina, el entrenamiento y l a vida a que están sometidos, forman conjuntos extraordinarios, meritísimos, que practican ese maravilloso juego, todo supeditado a la colocación, donda se rinde la máxima eficacia con el mínimo esfuerzo, E n fin, como el que no se arriesga no pasa la mar, no quiero decir que me parezca mal el partido contra Inglaterra en su país, sino que sería un match que, por excepción, debería estar precedido de un mes de preparación; si no de conjunto, por lo menos de contactos frecuentes, que nos permitieran conocernos algo más que en los partidos habituales en los que, a veces, llega a faltar el tiempo hasta para los desplazamientos. Esta hazaña contra los ingleses, aunque se repitiera, quedaría como un hecho de los mas señalados! de nuestro fútbol. Para mí fué uno de los triunfos que m á s grata impresión me han causado. Prólogo tal vez de la jornada inmediata de campeonato de España, en que gané el título nacional con el Deport i v o Español, jugando el memorable partido contra el Madrid, sobre el campo de Mestalla, convertido en una piscina. i ¡lHT? P í ¡iríi! íiírrwimir T I T i i t i l l n i l i i T i r i v i 1 n- TiTm- inirimTM- m
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