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Juan Antonio Echevarrietaj dio el triunfo al equipo, pues si en el servicio de la bola estuvo oportunísimo, en los ataques fué el peligroso jugador. Ricardo Soriano, marqués de Ivanrey y ¡su M u y bien ocupó el- número i el conde de equipo, formado, además, por Maurice V a s Velayos, que con su juego rápido y abierseur y M de Valdesilla. to fué el marcador de tantos. Horacio EcheDe pista eligióse el lago Templener zu varrieta realizó la gran labor de costumbre Postdam. en este tan excelente back, y el señor Aznar, en monta y en juego, tuvo una muy brillante Concurrieron Alemania, América, Espaactuación. ña, Francia, Italia y Suecia. E l equipo español empleó cascos y motoLos ocho tantos que se apuntó el equipo res de Ricardo Soriano, que, como ingeniero, fueron hechos por Echevarrieta (J. A de se los construye él mismo, dando así uña un golpe largo; el conde de Velayos, Echevarrieta (J. A Echevarrieta (J. A. V e- nota única en estas competiciones. Actuó en seis pruebas, y en ellas obtuvo los seis prilayos, Echevarrieta (J. A Velayos, Echevarríeta (J. A al tirar un penalty, y Eche- meros puestos; cinco segundos y cuatro terceros. varrieta (H. Los equipos fueron los siguientes: Los restantes los consiguió el sueco monL a u Balzak: Conde de Velayos, José Luis sieur Pershon, y con barco de su invención, Aznar, Echevarrieta (J. A y Echevarriepero con motor Soriano, por lo que el triunta (H. fo del joven sporman madrileño ha sido Blancos: Marqués de Orellana, conde de no sólo como compatriota nuestro, sino como Yebes, marqués de Villabrágima y Antonio deportista y técnico a la vez. Urquijq. L a distribución de los premios alcanzados se hizo, en esta forma: Vasseur, NÁUTICA tres primeros, uno segundo y dos terceros. Valdesevilla, uno primero, uno segundo Triunfo de los españoles y uno tercero. Ivanrey, dos primeros, tres segundos y Acaban de celebrarse en Alemania las uno tercero. pruebas de autobard, organizadas por la También ha ganado la copa Hindemburg, Federación Alemana de Navegación, en en competición, consistente en siete vueltas automóvil, y en ellas han batido netamente a! circuito a toda velocidad. los colores españoles, -representados por don r! L a actuación del Sr. Soriano ha sido elogiadísima por nuestro embajador en Berlín, D Américo Castro, por considerarla de alta eficacia para la propaganda de E s p a ñ a en el extranjero. Soriano es, actualmente, presidente del Canot Club de Bayona y vicepresidente del Cyacht Canot Club Basque, habiendo sido condecorado en diversas ocasiones por el Gobierno español. ATLETISMO Ante los Juegos Olímpicos 1 atletismo e s p a ñ o l va a entrenarse E l Comité Olímpico Español ha acordado subvencionar a la Confederación E s pañola de Atletismo, para que la preparación olímpica de sus atletas empiece seguidamente, y, correspondiendo a este excelente acuerdo, el atletismo español ha vuelto a ingresar en dicho Comité. L a Confederación Española de Atletismo ha hecho gestiones para la venida de algunos especialistas franceses, los cuáles actuarán en diferentes regiones españolas en las horas de entrenamientos, para que sus estilos depurados p e a ser altamente útiud n les a nuestros hombres. Además, el entrenador nacional actuará a primeros de mes en Madrid, San Sebastián, Bilbao y Valencia, revisando y preparando a los elementos preseleccionados. 88 RICARDO ZAMORA RECUERDOS DE MI VIDA 285. modos, no descansábamos un instante ni Ciríaco, Cjúincoces ni yo. E l más peligroso era Swoboda, no por lo que tirase, sino por la dirección que daba al juego y porque cuando, se decidía a disparar lo hacía procurando colocar la pelota con verdadera habilidad. N o le valía, sin embargo, porque a m í me había picado el amor propio y estaba pendiente de él más que de ningún otro. Así transcurrieron diez minuto más de constante asedio, durante los cuales los defensas hicieron milagros y yo cuanto pude! Pero llegó por segunda vez lo inevitable, y fué para que a mí me supiera peor que ninguna otra jugada, un goal de Swoboda. H a bían avanzado por el ala derecha, y el pase de Junek lo recogió el delantero centro famoso. Con certero instinto echó la pelota adelantada en medio de los dos defensas, y entre éstos se produjo, precisamente por hallarse los dos a. idéntica distancia de la pelota, ún segundo de indecisión. F u é el tiempo suficiente para que él se filtrara entre ellos, y a dos metros de l a puerta, sjn tiempo para tirarme a sus pies, me clavó el balón en l a red. E r a el segundo tanto, y uno de los que me han dolido más en mi vida internacional. Pero aún nos quedaban quince minutos de juego, y nuestros delanteros sólo tenían, reacciones fugaces e individúales. E n dos de ellas P a d r ó n y Goiburu estuvieron a punto de marcar goal; pero estaba visto que la suerte estaba aquella tarde en contra nuestra, porque los dos fallaron inexplicablemente. Volvieron a dominarnos, llovieron los shois sobre mi pobre marco y continuamos defendiéndonos con el alma puesta en el empeño. Y a- el afán estaba reducido a que el fracaso no llegara a revestir caracteres de catástrofe. A última hora Lazcano hizo una buena- escapada, y Planicka le detuvo a Goiburu un tiro muy fuerte, cediendo. cerner. Pero no había quien lo rematara y les fué fácil a los checos alejar el escaso- peligro; A ú n chutaron varias veces Siln- y y Kostalek, quedándose, como siempre, Swoboda a l a expectativa para; disparar por sorpresa, que es su satisfacción especialísima. Pero resultaron inútiles los esfuerzos j rodaron unas cuantas veces m á s por; -el feufelq. iCiriaco cerme: juego lento y duro, a base siempre de combinaciones reiteradas, como obedeciendo a un patrón. Cuando salimos al campo el público nos recibió con una ovación prolongada y calurosa, que aumentó al aparecer su equipo nacional. Escuchamos los himnos nacionales, rígidos en el centró del terreno, y a continuación nos cambiamos los capitanes las ramos de flores, preparados con cintas de los colores nacionales. E s decir, un prólogo exactamente igual al de tantos partidos pasados y futuros. E l arbitro, belga, nuestro antiguo conocido monsieur Langenus, con el mismo equipo de turista con el que siempre le he visto actuar, nos estrechó la mano a Kada y a mí, que ya nos habíamos dado un fuerte abrazó. Echó al aire la moneda, acerté a coger terreno favorecido por el viento, que soplaba con bastante intensidad, y salieron ellos inmediatamente. Los equipos jugábamos a s í Checoslovaquia: Planicka, Burgr- Hojer, Vodicka- Kada- Cárvan, J u nek- Kostabk- Swoboda- Silny- Pue. E s p a ñ a Y o Ciriaco- Quincoces, Garizurieta- Muguerza- Roberto, Lazcano- Goiburu- Olivares- PadrónGorostiza. Comenzó el juego. Los nuestros, aunque con entusiasmo, no llevaban los ataques con acierto por falta de compenetración. E l terreno estaba en malas condiciones. Había tenido hierba, pero en aquella ocasión, al final de l a temporada, sólo ofrecía algunas matitas, diseminadas aquí y allá. Las piedras pequeñitas saltaban constantemente y numerosos, hoyos dificultaban los botes de l a pelota y, por tanto, la seguridad de los pases. Pero, a pesar de ello, y. gracias al aire, dominábamos casi siempre. E r a el nuestro un juego, no ya sin furia, pero hasta sin de cisión, porque faltaba lo trías importante: el conocimiento de los jugadores que debían practicarlo. Por suerte el aire nos empujaba, pero las escapadas checas eran peligrosísimas. JLa línea media no tenía contacto y los interiores contrarios avanzaban frecuentemente, obligando a los defensas a intervenir con decisión para evitar que. se colasen. Mas, a pesar de ellos, por dos Veces seguidas me dispararon e l extremo y el interior izquierda dos tiros muy fuertes. E l- d e Silny, sobre todo, me obligó a hacer. una esti-
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