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solo por concepto de entro se paga en 1 a genera idad de ios casos más de lo que aparentan valer. Pero sobre esto conviene detenerse u n poco. L a s cosas valen lo que se da por ellas, y nada más. Estas tierras de tan pésima calidad, si hubieran de destinarse al cultivo ordinario de cereales y leguminosas, no se podría pagar por ellas ni l a mitad de lo que ahora se abona en concepto de entrada. P e r o como la viña (por 10 menos hasta ahora) h a dado para todos, se h a n podido valorizar de una manera tan enorme: esos terrenos ingratos de dificilísimo aprovechamiento cultural. L o s dueños de esos terrenos se h a n encontrado con u n a fortuna, y los arrendatarios se han hecho ricos, o, cuando menos, han. vivido y v i ven sin agobios. Se entienden estos contratos p o r la vida de l a planta, que, tratándose de l a v i d i n dígena, y siguiendo una práctica lamentable, puede alcanzar, setenta y más años. L a s fincas de viña están sujetas a un condominio, s i e n d o u n a persona dueña del suelo y o t r a del vuelo, y asi se transmiten como si fueran fincas distintas, pagando cada uno su contribución independiente. ¿S e puede dar ejemplo más admirable de explotación de una tierra? Y para que esto suceda no hicieron falta medidas de ningún género, ni los estadistas tuvieron que preocuparse de ello. Aquí fué l a viña él legislador. y que tienen, prestigio entre las masas r u rales. E l caso es tan lamentable como cierto. Consecuencia de todo esto es que l a m a yoría de los viticultores de esa gran zona, cuyo corazón es Tomelloso, vienen plantando viña del país en estos años en p r o porciones que estimo aarmantes. Y no es que yo me asuste de que pongan tanta ó cuanta viña, no, pues ya he dicho, y no me cansaré dg repetir, que en esos terrenos de viña manchegos hay que plantarla, sea como sea, porque no veo otro medio de u t i lizarlos ni de que ese trabajó, hermoso y redentor de los tomellosanos tenga más adecuada y iitil aplicación. Lo que me asusta u n poco es el porven i r de estas viñas, y, por ende, de sus p r o- pietarios, p o r q u e estoy convencidisimo de q u e h a n de d u r a r pocos a ñ o s E s t a b u e n a g e n t e e n su i d e a simplista de que aquí no pasa nada, y tomando al pie de l a l e t r a a l g o que se ha dicho p o r un cronista manchego de q u e la filoxera es un m i t o pues se trata de un microbio tan chiquitillo, que nadie ha podido verlo ni con microscopio, se está metiendo a plantar viña indígena, p a gando sus enormes entradas, haciendo esas labores de desfonde costosísimas, como si fuera a v i v i r ochenta años, y dejándose sus ahorros y energías en esos- terrenos, sin que se sepa ciertamente a dónde va. N o bastan m i s predicaciones n i consejos, que sin duda, p o r falta d e autoridad, se estrellan ante la indiferencia o el desdén de mis paisanos. T a m p o c o sirven de nada las advertencias Pero si hasta aquí ño hubo precisión de preocuparnos del problema, hay que conven i r que l a cosa h a cambiado, pues h a s u r g i do u n elemento disolvente, que es, l a filoxera, que hace variar por completo su modalidad. P o r u n a propensión ingénita en esta sencilla gente a l a aceptación ¡de realidades, cuando éstas no son de Su agrado, se viene tomando este asunto de la invasión filoxérica a beneficio de inventario, y sé vive en la idea de que se trata de u n fantasma, que como tal no debe asustar a nadie. C l a r o que a la difusión de esta idea contribuyen algunas personas que pasan por enteradas EL Arriba: CURSILLO TABAQUERO DE TORTOSA del cultivo Grupo de profesores y alumnos que han seguido los cursillos para capataces, vigilantes y técnicos del tabaco. Abajo: Los asistentes al cursillo tabaquero ante mía parcela de experiencias de abono.
 // Cambio Nodo4-Sevilla