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-perdón, padre Soriano- -conquistaron con milia tiene vida independiente, no reuniénh viveza de sus caras las simpatías del re- dose todas m á s que en el taller y en el pórter. recreo. liemos visitado el alojamiento de una de E l sol que inunda el patio andaluz de aquella casa, la bondad paternal de los fraileci- estas familias. A lo largó cíe un amplio pacos simpáticos, la comida sana servida en sillo están los cuartos de los alumnos; dorventilados comedores, la lección en el aula mitorios independientes, en cuyas puertas amplia, el trabajo en el tallercito, donde hay mirillas para facilitar el ejercicio de al chico se le deja escoger cada día el oficio la vigilancia. L a sala de aseo es común a que más le acomode hasta dar con la pre- la familia, pero no así la ducha, que tiene ferencia para orientar hacia ella sus ap- carácter individual. Cada familia cuenta con comedor, en el que no falta el padre, pretitudes, bastan para la cura de los m á s Pero quedan los casos graves, que es pre- sidiendo a la hora de la refacción, en mesa aparte. Completa el hogar un aula amcisó cuidar con mayor permanencia. Para ello sirve el Reformatorio, cuya plia y una enfermería, único sitio donde las ventanas tienen rejas, pues, dado el sis- construcción está a punto de terminarse. tema celular de la vivienda, a l a enfermería sólo suelen ir los chicos en casos de Pasada la pintoresca villa de Alcalá de perturbación mental o de grave mal. Cuadaira, caminando como un par de kilóE n tocio se ha esquivado el aspecto carmetros sobre la carretera a Málaga, hemos celario. Pues entienden los padres especiaderivado por un- camino que nos conduce al listas y los miembros del Tribunal que Reformatorio del Tribunal Tutelar de M e- nada mejor para ahuyentar las lobregueces nores de Sevilla. del espíritu que el aire y el sol percibidos Un arco de fábrica, ejecutado en el m á s en su plenitud. puro estilo cortijero, corona la senda haL a capilla, a ú n desguarnecida de imácia su mitad. genes, es también amplia y alegre. Todo U n centenar de metros m á s allá, la casa, respira optimismo, y en todo se observa un netamente campera, de enjalbegados m u r o s m é t o d o un plan perfectamente estudiado. ¡S i el hermano Toribio de Velasco viese para que rime con la tierra siempre joven del agro andaluz, para que entone con el el novísimo molde donde se ha plasmado cielo azul cobalto, para que complete el cua- su vieja idea! Luego hemos visto las grandes cocinas, dro bellísimo que tiene por fondo el salutífero lugares de reforma también, pero de reforpinar ele Oromana. Don Amante Laffón, nuestro acompañan- ma de las ciencias matemáticas, que en ellas te, hombre caritativo, quien con su bondad el celo del padre L u i s hizo posible el desinnata preside la institución, nos ha pre- propósito aritmético de que dos y dos sean sentado al padre León, superior de la O r- seis. P o r último, hemos visitado los bien doden Terciaria Capuchina cié Sevilla, director que fué de las Casas de A m u r r i o y C a- tados talleres de mecánica y carpintería, hoy existentes en un anejo labrado a exrabanchél. U n a hora de conversación con el padre pensas de la junta de Protección a Is. InLeón nos ha bastado para contrastar su fancia. De allí han de salir meritísímos talento de psicólogo eminente. Con él, con obreros, logrados en muchachos que, de haD Amante, y con el padre Luis, administra- ber seguido los rumbos que iniciaron por dor excelso, que saca de donde no hay desamparo social, hubiesen sido carne de recorremos el inmueble, al que aún faltan hospital y de cárcel. retoques. E l Tribunal tutelar de la ciudad, a la L o s muchachos- -nos explica el padre que cabe la honra de ser madre de los ReLeón- -están divididos en familias de vein- formatorios, cumplirá con la erección de ticinco, cada una de las cuales tiene por éste, de la manera más fiel, el mandato del jefe a un padre terciario capuchino. L a fa- hermano Toribio. L o s muchachos, cuya historia quizá lia. vamos sabido un momento para olvidarla seguidamente, corren por ei llano. A u n no está terminada la casa y ya alberga una familia de mozalbetes, cuyo pecado m á s grave puede haber sido el no tenerla. E l repórter gráfico tira sus placas en ausencia de los pequeño: N o debe- quedar prueba del abominable pasado que pueda ser causa de v e r g ü e n z a futura. ¡A d m i r a ble t e o r í a! Los chicos nos rodean, ofreciéndonos su merienda sana. Saben a lo que hemos ido, y consideran influyente nuestra pluma. P o r ello se han atrevido a pedirnos les proporcionemos un borriquillo para ir por la leche a la cortijada. Cualquier alma caritativa! E l padre jardinero nos habla de la oportunidad de que los Municipios sevillano y alcalareño puedan establecer en la finca, amplia, sus escuelas de jardinería, a bien poco coste. L o s padres, con D Amante L a f fón y el repórter, posan para qué quede el documento gráfico de la visita al Reformatorio pronto a inaugurarse. Estrechamos, después, emocionados, las benefactoras. manos de los religiosos, y con el presidente del Tribunal emprendemos la vuelta a Sevilla. Por el camino, el bueno de D Amante nos elogia la labor de sus colaboradores en el Tribunal, D Javier A g u i l a r y D Ignacio de Casso, que está asegurada por las altas dotes de caridad que adornan a tan ilustres personalidades. Bien hayan cuantos contribuyeron de un modo o de otro a la obra excelsa! ANTONIO OLMEDO Envío; A los excelentísimos regidores de Sevilla y Alcalá de Guadaira. L o s pequeños educandos de la institución que és gala de tan nobilísimas ciudades, necesitan un borriquillo. L o s frail ecicos regentes de la Casa ofrecen establecer una escuela de jardinería, y las flores son bálsamo excelente para los corazones enfermos. E n nombre de la caridad nos atrevemos a pedir ambas cosas a Sevilla y a Alcalá de Guadaira. L a idea es altísima. -Vale. (Fotps Dubois, hijo. Oficinas y casa de observación del Tribunal tutelar.