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LA FIESTA VERANIEGA DE LOS ACTORESActores de los Fiesta 1931 Algunas de las artistas que forman parte del Comité femenino del Montepío del Sindicato de visitaron ayer la casa de Prensa Española para darnos conocimiento de la fiesta que, a beneficio viejos actores pensionados, organizan para la semana próxima en el Retiro. Se llama este año la de la Manzanilla, y, entre otras atracciones, figurará la proclamación de la- Señorita República (Foto Duque. car en definitiva un valor complementario. Y, aparte esto, una observación de mayor alcance: ¿acaso las característica. -de la idealidad disconforme no lo fueron nunca de la nación? P o r el contrario, incluso llegaron a representarla con exclusividad. Regiones tan diferentes como el Maestrazgo y la Mancha han coincidido alguna vez con N a v a r r a en lo fundamental de su credo. Recuérdense los tres períodos de la guerra carlista. A h o r a el tradicionalismo no subsiste sino en el j brte. Cuestión de firmeza en los sentimientos o de rapidez en la marcha. N u n ca incompatibilidad entre lo que ayer estaba voluntaria y espontáneamente identificado. ¿A quién no le ha sucedido que en un mueble de pronto no cierre con facilidad un cajón? S i n embargo, a nadie se le ocurre declarar a ese cajón rebelde ajeno a la cómoda, a la mesa. -Y lo mismo con lo de Barcelona. L a gran ciudad constituye la responsabilidad española en el Mediterráneo. A l t a y enorme representación. De tierra adentro y del mar liegan a las Ramblas inquietudes; ¡as contemporáneas, acuellas de los no resignados á la cristalización histórica y aun arqueo lógica, y las que vienen en los palos de las naves, como las gaviotas, o, como las algas, en la quilla. De ahí un hervidero de anhelos universales, mejor que hispánicos. E n suma, si queréis. Barcelona se apiña en la proa, suspirando por ver la tierra antes que los demás pasajeros. Y lo prueba el hecho de que Maciá ha tenido a veces que hablar en castellano, porque no le entendía su a u d i torio, de. forasteros en su mayoría. T o t a l Cataluña irá delante y el país vasco a la retaguardia. Castilla y el resto de España, en medio. Como se encuentra el fiel de la balanza. Desde luego, yo, español que ha recorrido palmo a palmo el territorio nacional, y que se halla habituado también a contemplarlo de lejos, en su conjunto y panorámicamente, no oculto m i pesadumbre ante posibles excesos de la nueva agrupación de España. Evoquemos la campana de H e i n e no se veía la grieta, y el bronce ya no sonaba armoniosamente. Y es inútil renegar del pasado en común, que, para orgullo de todoSj de todos fué la obra. N o me explico la renuncia á un abolengo. Sucede en esto lo que al consentir que se denomine latina a América. A un lado el mito de l a latinidad, ¿poseen Italia o Francia el monasterio de i? Rábida y el A r c h i v o de Indias, es decir, el principio y fin de. las Indias... Repito quiza, quizá por sentimentalismo me duele lo que se prepara. A D Miguel de Unamuno le irrita. M e ha dicho a mí mismo que una nación no es una sociedad comercial, y que la fraternidad debe llegar hasta el rasgo de que las regiones- poderosas costeen la vida de las hoy arruinadas... Pero, desvanecido el suspiro, lo que yo me proponía era acusar, cordialmente y sin desconsideración, la- resbaladiza cualidad de los conceptos del S r R o v i r a y V i r g i l i T r a i gamos y miniaturemos el caso a lo personal, a lo doméstico. ¿E n cuántos hogares no es la esposa católica ferviente y el marido hasta irreligioso? Se quieren y prestan ayuda mutua, no obstante. Y eso que entre l a mujer y el hombre sí que es innegable el hecho diferencial. FEDERICO G A R C Í A S A N C H I Z