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B a i l a r i n a dle E s p a ñ a Laura de Santelmo momento nos íbamos a hallar e n l a inminencia de sucesos venturosos. -E n t r e m o s en l a iglesia- -propuse a i amigo que me acompañaba. Y cuando habíamos subido l a escalinata y nos hallábamos ante la puerta de bronce, hubimos de detenernos para dejar pasar a una mudiachita recatada, vestida c o n sencilla elegancia, tocada con la mantilla negra de las señoritas que v a n a misa e n España. -U n a españoüta- -observé. -Y de calidad- -confirmó m i amigo. -I Usted l a conoce? -D e lejos, y de aplaudirla. ¿Q u i é n es? -L a u r a de Santelmo. Luego, cuando continuamos nuestro paseo, me señaló las columnas anunciadoras de los teatros, donde c o n gigantescas letras de colores campeaba el nombre de nuestra compatriota como estrella de baile de l a G r a n Opera. -E l éxito de La ilustre fregona- -me aseguró- -es a ella a quien se h a debido principalmente. Debe usted verla. -L o haré a l regreso. Y u n a noche, en efecto, de retorno y a de m i viaje f u i a comprobar hasta q u é punto el entusiasmo de m i interlocutor e r a j u s t i ficado. A pesar de l a crisis, a pesar de l a disminución de turistas, a pesar de las prácticas democráticas, l a sala de l a Opera constituía por sí sola u n magnífico espectáculo. Y precisamente esa fastuosidad, u n tanto anticuada; ese barroquismo de los dorados, vestigios de l a s suntuosidades del Segundo I m p e r i o esa gracia de los descotes femeninos a l modo de Wínterhalter; ese empaque de los uniformes y los fracs, me gustaban por u n instinto de afirmación y reacción contra l a movilidad simiesca de las modas de nuestro tiempo. A n t e aquel auditorio cosmopolita, homogéneo p o r e l aire ceremonioso, surgió l a España cervantina a que el maestro L a p a r r a h a escenificado y puesto música. L a visión e r a pintoresca. L a música constituía u n comentario discreto. L o s tipos y paisajes tenían el color y el v i g o r suficiente para suscitar y retener el interés del auditorio. H a s t a que, luego de unos compases c o n q u e se anunciaba los temas melódicos de nuestros bailes populares, L a u r a de Santelmo aparecía en medio del inmenso escenario, se deslizaba con la ingrávida elasticidad de u n a llama. Y p o r toda l a sala corría u n rumor, u n estremecimiento de sorpresa, como ante u n a inesperada aparición maravillosa. A l a distancia en que ios espectadores se hallaban de ella sólo podían percibir bien, s u silueta fma, y sobre todo l a g r a c i a rítmica de sus movimientos, l a aérea facilidad con que se alzaba y deprimía, giraba sobre sí misma, se desplazaba s i guiendo l a c u r v a melódica como a l impulso de invisibles alas. E r a por tanto, u n a p u r a emoción estética, s i n mezcla de sensualidad, l a que tenía suspenso y fascinado a público tan difícil. Emoción a r dua de producir c o n l a danza que es. s i n duda, e l arte escénica más complejo, puesto que, a diferencia de l a estatuaria o de l a música aisladas, se desenvuelve a l a vez en e l tiempo y e n el espacio. H a y bailarinas que tienen e l instinto de l a línea y de l a actitud. S o n ad 1 Laura de Santelmo, bailarina, y sevillana. morena U n a mañana de domingo en París. L l e gaba de M a d r i d y a mediodía i b a a tomar el tren para Caíais. Y en aquellas tres h o ras en que n q tenía nada que hacer me puse a barzonear por los bulevares. París se nos v a haciendo viejo, se renueva con lentitud, nos d a y a esa impresión de belleza femenin a pasada y obstinada inútilmente e n sostener con pobres artificios sus marchitos encantos. P e r o l a calle es siempre u n espectáculo nuevo. Y aunque ano aguarde y a de l a vida pocas sorpresas, echarse a flanear una mañana clara en torno a l a iglesia de Magdalena- -junto a ías terrazas de los cafés y los puestos de flores- -es evocar los días de juventud en que veníamos a descub r i r l a g r a n ciudad encantadora c o n l a esperanza, casi con l a certeza, de que a cada Al salir de misa, en la Magdalena. T ii r T i r r m i m nrr ii r i n 7 T T r T T n- r i I I T T r T T T T T! r T r T ITT rrr -n- -r T riir mr 1 1 rr: r rTrmroir