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El teatro e n Barcelona Crisis. Bastantes años atrás, las Empresas de teatros madrileños tenían un negocio seguro y de mucho rendimiento en Barcelona durante los meses primaverales. Eran los tiempos de los bufos de Arderíus, E m i lio Mario, Zamacoís, María Tubau, Luisa Campos, Julián Romea, Mesejo, María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, Rafael Calvo. Antonio Vico y algunos otros cómicos de gran relieve, ya desaparecidos. Los autores preferidos del público eran Echegaray, en primer lugar. Seguían en preferencia a este genial dramaturgo Ayala, Selles, Hartzenbusch, Tamayo, Leopoldo Cano y, entre los extranjeros, Sardón. Las obras que más gustaban eran la casi totalidad de los dramas de Echegaray: Consuelo, La pasionaria, El mido gordiano. Lo positiz O, Los amantes de Teruel, Un drama nuevo, Fedora y Madame SansGétie. Alternaban en los carteles con estos dramas y comedias Don Alvaro o la fuerza del sino, y lo mejor de Calderón, M o reto, Tirso de Molina y Lope de Vega. E l género chico compartía con el drama y la comedia con pretensiones los favores del público. La verbena de la Paloma, El pu La ilustre actriz Carmen Días, cuya última temporada en el teatro i ontalba. de Madrid, le vahó grandes triunfos, renovados luego en provincias y, sobre todo, en Barcelona, donde ha interpretado Campo de a r m i ño, de Benavente. nao de rosas, El dúo de la Africana, La Rcjwltosa y otras de mérito musical del mismo género daban entradas enormes. Emi io Mario, María Guerrero y Díaz de Mendoza, Ca vo, Vico y las compañías de zarzuela chica, en sus toumées por Barcelona durante los meses de abril, mayo y junio lograban unos abonos espléndidos. Una vez María Guerrero, en menos de dos meses, liquidó con una ganancia limpia de catorce mil duros. Entonces la butaca costaba tres pesetas. Este negocio se ha acabado. Las compañías dramáticas de Madrid, titulares de la Comedia, María Isabel, Alkázar, Victoria y Lára siguen viniendo por la primavera; pero en general, no hacen ningún buen negocio. L a que ingresa para los gastos se puede dar por satisfecha. E l cine, los espectáculos y diversiones al aire libre se llevan a la gente. L a última primavera ha sido fatal para las compañías dramáticas castellanas, salvo la dirigida por Carmen Díaz. N i Lola Membrives, a. pesar de su arte, que la coloca entre las primeras actrices del mundo, pudo liquidar con escaso beneficio, gracias a las representaciones de Pepa Doncel. También dio algún dinero, aunque mucho menos de lo que se podía esperar, Tierra en los ojos, estrenada con gran éxito por Rosario Pino y Emilio Thuillier. L a suerte ha sido para Carmen Díaz. L a hija predilecta de Sevilla, en sus dos actuaciones en el señorial teatro Barcelona, se vio favorecida todos los días por lo más distinguido de la ciudad, pudiendo contar muchos llenos. Por su belleza por su enorme simpatía y por su fino arte es la actriz predilecta de nuestro público. Durante las dos actuaciones citadas de abril a últimos de junio estrenó Mariquilia Terremoto, que obtuvo un gran éxito; La ép los claveles dobles, con gran éxito también; Siegfried, de Giraudoux, traducción de Diez Cañedo, que fué recibido con aplauso; Tres eran tres, de Suárez de Deza, que pasó sin pena ni gloria; ¡Pecar... hacer penitencia... I, de Honorio Maura, no estrenada todavía en M a drid, que gustó sin llegar a entusiasmar a causa de lo viejo del asunto, y no recuerdo si alguna otra más. Repuso con honores de estreno Campo de armiño. E n esta obra Carmen Díaz obtuvo un éxito personal grande y merecido. Interpretó el papel dt la protagonista, cuyo nombre no recuerdo ahora, con toda dignidad. Y o creo que esto decidió, después de un artículo mío publicado en A B C, a don jatinto Benavente a autorizar la representación de sus estrenos en Barcelona, que tenía prohibido desde hacía dos años. Con esto el maestro Benavente reparó una injusticia cometida en un momento de obcecación y favoreció a cuantos en España viven del teatro. Por cuanto yo puedo haber contribuido doy las gracias más expresivas al ilustre autor de La losa de las sueños, para mí una de las producciones más impresionantes y mejor logradas de. D. Jacinto. ¿Cómo Carmen Díaz aó se decide a exhumar esta comedia maravillosa? ¿Qué es triste y desgarradora? Cierto. ¿Pero qué importa esto si es humana y es grande? Una comedia del valor humanó y trascendente de La losa de los sueños ¿o ha de quedar olvidada entre el montón de obras dramáticas que duermen el sueño eterno. Artistas de la solvencia de Carmen Díaz y que tanto deben a Benavente tienen el deber moral, aunque fuesen contra sus intereses por insensibilidad de un público maleado, con el astracán, de contar en su repertorio con la citada y genial obra benaventiana. ADOLFO M A R S I L L A C H