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culpida sobre una losa. L a devoción hacia esta imagen creció rápidamente, contribuyendo no poco al hecho de ser proclamada Patrona del reino de Valencia, y a que en todo tiempo tanto Reyes y otros magnates como prelados y hasta Pontífices la tuvieran en gran estima. L a Orden Mercedaria, una de las más valencianas, tuvo siempre a su cargo este monasterio, lo mismo en los tiempos en que dicha Orden tenía carácter militar que después, cuando se d e d i c ó exclusivamente a l a vida monacal. No es extraño, pues, que en el siglo x v n gobernando- la diócesis valentina el patriarca Rivera, emprendiéranse l a s o b r a s del nuevo monasterio, que duraron ochenta y un años, y se hiciese la soberbia obra, que todavía ha llegado hasta nuestros días, aun cuando con las huellas del mal trato que recibiera desde el año de la exclaustración de las Ordenes religiosas, y cuya ruina no ha llegado a consumarse gracias al buen acuerdo de volver a albergar en él a. los mismos mercedarios que durante siete siglos venían residiendo en estos lugares. Conserva la iglesia del monasterio restos de un riquísimo tesoro acumulado a través del tiempo y recuerdos del paso de Reyes y prelados, y entre estos restos los hay algunos que proceden del tiempo de la conquista, y otros que aluden a ella, entre los cuales hemos de citar cuatro altorrelieves, labrados sobre medios troncos de árbol, en los que se reproducen escenas de la toma de Valencia por D. Jaime, y los cuales sé conservan en la sacristía. Debiéronse esculpir, éstas toscas obras por los siglos del x v i al x v n y en ellos aparece la ciudad y el rió que la baña, sin que falte tampoco la intercesión del apóstol San Jorge, esparciendo el terror con su lanza y enarboiando la enseña con la redentora cruz. E l autor de estas obras, sin duda algún religioso mercedario, no se atuvo fielmente al relato de nuestra conquista, pero trazó cuatro escenas que no dejan de ser. muy interesantes y de gran sabor, destacándose la de la entrega de las llaves de la ciudad y aquella otra en que se dispone a entrar el Monarca en la codiciada plaza con todas sus tropas, mientras van saliendo c a r g a d o s c o n sus ajuares los moros vencidos en busca de nuevo hogar. Y aunque no se trate de obras de arte meritísimas, por lo que representan y por el v a l o r que le d a n los años transcurridos; bien ganada tienen la publicidad esta serie de cuadros, que constituyen una verdadera información gráfica de la conquista de Valencia en el siglo x i i i por el Rey D. Jaime I de Aragón. TRES D E LOS A L T O K R E L I E V E S QUE REPRODUCEN D E LA CONQUISTA D E VALENCIA ESCENAS T. L L Ó R E N T E F A L C O