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Las grandes ciudades del mundo. CALLES Y PASEOS DE BUENOS AIRES ADA hay que ayude a conocer la psicología de un pueblo como el conocimiento de sus calles. A fuerza de recorrerlas vamos dejando jen ellas rastros de nuestras pasiones, 14 gritnas, triunfos, y así los paseos de. las grandes urbes terminan por poseer un alma que as caracteriza y define. Acostumbran a ser los poetas, los filósofos y los pintores quienes perciben más claramente el alma de las ciudades; no en balde como espíritus delicados están capacitados para descubrir el alma de las cosas allí donde la vulgaridad de las gentes sólo ve fenómenos groseros y materiales ajenos a la exquisitez sentimental. i Quién nodrá negar la fuerza espiritual y de tradición que atesoran los barrios bajos madrileños o la nostalgia romántica de las cuestas de Monttnartre en el viejo París? En pí complejo cosmopolita que ha presidido la formación de esta inmensa ciudad que llamamos Buenos Aires, aluvión de razas, desde las indoasiáticas á las vigorosamente, europeas; desde las semíticas y celtas a las latinas; mezcla dé sentimientos, de ambiciones y de caracteres biológicos, la cristalización ha traído como con- secuencia inevitable una perfección tan exacta en el trazado de calles y paseos, que en pocos lustros se ha convertido la ca- N pital federal de la República Argentina en iluminadas por verdaderas orgías de luz. una de las ciudades más grandes, más inLas damas de la rancia aristocracia, la teresantes y más atractivas del mundo mo- hijas y nietas de aquellos patricios que diederno. ron su sangre a las revoluciones gloriosas, Gomo, además, dada su condición de na- pasean como en terreno propio, cual si lo ción joven, ha tenido dinero en abundan- hiciesen en la alfombra de un salón, camcia, ha podido aprovechar los mayores ade- biahdo saludos, miradas, sonrisas, comentalantos en materia de higiene urbana y de tíos. De cuatro a siete de la tarde se susarquitectura rural, Existe el barrio hebreo, pende el paso de carruajes y todo cuanto el italiano, el ruso, el alemán, el Inglés (has- brilla y figura en la vida del comercio, de ta el que sirve de reunión a la familia de la intelectualidad, de la Banca, de la políemigración japonesa) Sobre todas estas tica y de la milicia aparece con la. sana desagrupaciones nacionalistas flota la influencia preocupación de un pueblo próspero, feliz, de España, de la Madre España, que se re- tico. fleja en Ta construcción de muchas obras Sin embargo, en esta calle tan argentina modernas de estilo clásico y en la fisonomía cualquier mediano observador puede descudel conjunto. brir, en unos trozos, la Carrera de San Jerónimo madrileña; en otros, el Cantón CoCalle Florida, de Buenos Aires. Hay que ruñés o la calle Garibay, de San Sebastián, saber vivirla a las seis de la tarde. Calle sín. olvidar la de Alfonso, de Zaragoza, y eminentemente pofteña, que cuidan los ar- alguna de las siete calles bilbaínas. gentinos como una de sus afirmaciones raciales. Eres ciertamente, calle Florida, una Avenida de Mayo, trazada como copia de los bulevares de París y que se parece rúa de excepción entre todas las calles, plazas, avenidas y paseos de las ciudades de exactamente al. de Saint Gennain, no obstante poseer este último el doble de anchumayor lujo. ra. Se parece también a la española calle No son los edificios los que dan realce a está gran artería urbana; son sus comer- de Alcalá por su movilidad, la centralizacios, sus artísticos escaparates, sus maravi- ción de las actividades, la profusión de llosas exposiciones. Lo más suntuoso del co- cafés y- tiendas elegantes, convirtiéndola mercio sudamericano luce en las vidrieras, en una feria constante, a la que concurren H 7 f- Si VISTA PARCIAL D E BUENOS AIRES
 // Cambio Nodo4-Sevilla