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FÚTBOL ANTE LA ASAMBLEA deración Española NACIONAL Las nuevas fórmulas de campeonatos nacionales que p r o p o n e la F e- L a Federación Española se ha decidido por fin a hacer suyo el proyecto de Cabot. Recordamos a este propósito que cuando la curiosidad periodística descubrió este trabajo el secretario técnico no negó, ni mucho menos, la existencia, sino que antes, por e l contrario, explicó y detalló el alcance de su estudio de- reorganización de competiciones nacionales, que tienden a ponderar, y hasta exaltar, las fuerzas futbolísticas modestas sin exagerado detrimento de los intereses históricos Quienes entonces discreparon fueron los directivos nacionales, que advirtieron públicamente que mal podían estar conformes con semejante proyecto cuando n i siquiera lo conocían. Indudablemente, el estudio del señor Cabot, que tuvo tal vez publicidad prematura, pasó más tarde por el sajón de la directiva, y surge ahora como ponencia oficial, al fin, del propio Comité. Con este recuerdo queremos desvanecer aquellos prejuicios iniciales que se formaron alrededor d? la propuesta. L a proposición comienza diciendo que se somete a la Asamblea no con el fin de que se: adopte o se rechace, sino que, señalando, a juicio del Comité, una orientación interesante en cuanto a la estructuración de las competiciones oficiales que habria de reflejarse en otros aspectos de la organización, aquélla se pronuncie en principio sobre la viabilidad del proyecto, y en su caso el momento y forma de implantarlo, para) o cual se podría nombrar una ponencia, según se indica al final. Hace luego, en un prolongado prólogo, la condenación del actual sistema de competiciones, tanto, como de la loca y fatal carrera de gastos a que se han entregado los Clubs, y de él son estos párrafos: L a estructuración, de las, competiciones oficiales no se ha hecho teniendo en cuen ta la realidad nacional n i el bien general. H a obedecido, pura y simplemente, a satisfacer las conveniencias de los de arriba en perjuicio de los de grado medio y de los de abajo. L a L i g a máxima y la L i g a mínima padecían del mismo defecto, y si la primera tenía la ventaja de repartir entre mayor número los presuntos beneficios de una combinación que hubiera fracasado al primer año, la segunda tenía la de ser más realizable, y su fracaso debía presentarse a más largo plazo. L a lucha entre los dos bandos causó sus víctimas y vino la fórmula actual cómo una transacción y no como frur to de una meditación inteligente. L a peor suerte es la de la tercera división, formada casi exclusivamente por Clubs de primera categoría regional, y que tampoco se hallan clasificados para el campeonato de España, Estos Clubs, que han tenido que jugar los campeonatos regionales al paso forzado que conviene a los demás, se encuentran a fin de noviembre ante el d i lema de quedarse sin jugar o de participar en el campeonato de tercera división de L i ga. S i no juegan, les. amenaza la muerte por inanición, y si juegan, les amenaza la ruina, agobiados por el peso de un balance económico desastroso. Con espíritu de verdaderos héroes, optan por morir luchando, y así germinan los terribles dramas de la desesperación, que sólo conocen Jos que lo sufren. Dentro de cada división, y en proporción natural a los medios de sus respectivos componentes, se encontrarán seguramente más Clubs descontentos que satisfechos del resultado que. en conjunto les proporciona la competición de L i g a y aunque tal vez en algunos se deba a defectos de organización, de dirección y de administración, en su mayoría es defecto lógico de l a base falsa en que se funda el sistema de las competiciones. Sugestionados y arrastrados quizá pollas corrientes de los años de la post- guerra, los Clubs se han lanzado a una vida de ostentación y a un loco baile de jaas- band. Todo el mundo se ha creído en el plan de tener automóvil, y el que podía tenerlo modesto lo ha despreciado para mercar un Rolls, aunque sea adquiriéndolo a plazos y de segunda mano, y sin preocuparse de si ío podrá pagar o no. Así se han hecho campos, así se han hecho equipos, así se ad- quieren jugadores y. así se han organizado las competiciones. E l tiempo, que es el gran maestro de la vida, empieza a enseñar el artificio de la actual organización. Los problemas del fútbol se han enfocado en un plano vacuo y superficial, y en plena. inconsciencia del desastre que se prepara. Sólo se ha pensado en cosechar y en consumir sin medida y sin freno. Nadie se ha preocupado de sembrar y de producir. Clubs, jugadores, aficionados, críticos, espectadores; todos, con raras excepciones, no han tenido otro afán que la satisfacción de la necesidad o del deseo momentáneo. P o r circunstancias del momento se paga con la peor de las ingratitudes los desvelos de un directivo, los servicios de un entrenador y los méritos y la lealtad de un j u gador. P o r exigencias del momento se pone el prestigio del Club a los pies del as recién adquirido, ensoberbecido e indisciplinado; por circunstancias del momento se dan de alta o de baja los socios, se juzga la actuado: de un arbitro, se desfiguran los hechos, se enconan las pasiones, se explotan tópicos inventados por la perfidia, se cometen actos de deslealtad, se atacan los principios de moral, se insulta y ofenden los sentimientos más delicados de las personas, se compromete la vida de los Clubs, se burlan los reglamentos y se prepara el salto al abismo... U n a realidad geográfica difícil de corregir ¡Zas! ¡Zas! tZas! L a realidad geográfica de España y el sistema deficiente de las comunicaciones serán siempre un inconveniente insuperable para la celebración normal de las competiciones de L i g a estructuradas a base de d i visiones generales, porque los. grandes y continuos deslizamientos que exigen las hacen pronto insostenibles. E n cambio, la división en cuatro grandes zonas territoriales, que es la que! se adupta en el proyecto, si bien no alcanza todas las perfeccines del ideal, es la más razonable que cate establecer dentro de la realidad geográfica de España, porque simplifica los desplazamientos al mínimo posible, reparte equitativamente los valores nacionales s i n exclusivas y con arreglo a la posición natural de cada uno, dando- a cada cual 3 a m i sión de laborar por la prosperidad del fútbol dentro de su demarcación respectiva y a todas juntas la de labrar la del fútbol español en general. P o r esta nueva fórmula, un Club que a l crearse ingrese en tercera división puede, dos años más tarde, ingresar en primera. Esta facilidad de ascenso es un estímulo para que haya pronto un Club en cada una de las capitales, de provincia que no lo tienen, para que se abran las puertas de la esperanza a los que han quedado arrinconados en una segunda categoría regional, de la que la actual promoción- casi nunca les deja salir, y para que, extendida l a semilla y llevados los medios de prosperidad deportiva por todas partes de España, dentro de un lustro haya un ¡Club de fútbol por lo menos en cada una de las 150 poblaciones que existen de censo superior a quince mil habitantes, y en un lustro más lo tengan también innumerables pueblos de censo inferior. E l descenso de división, que hoy representa un salto del que casi depende la vida de ún Club, será dentro del nuevo sistema un tránsito de fácil adoptación, porque el Club que lo sufra tendrá la compensación de unos desplazamientos proporcionalménie reducidos, al contrario de lo que ahora ocurre al pasar de. primera a segunda divisióo, S e l i m p i a n e n un instante metales, m u e b l e s c r i s t a l Venta: Droguerías, ferreterías, artículos de limpieza y garages. Distribuidores: E. 1. S. l Los Madraza, 1 S. ADOPTE USTED LA BUJÍA M 4 0 3 M a d r i d Viriato, 18. Sevilla: Paseo Colón, 4, duplicado. y notará en seguida la diferencia que hay con las demás. EQUIPO B O S G H A. T A L L E R E S ELÉCTRICOS.