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A B C. S Á B A D O 25 D E JULIO DE 1931. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 19. las actas de Salamanca, por entender i, us es disparatado. E l presidente de la. Comisión de Actas, Sr. C O R D E R O manifiesta que l a ponencia designada para el recuento de votos en las actas de Lugo y la Coruña cumplió su cometido pero que se. trata de un recuento material, sin tener en cuenta l a índole moral de las elecciones celebradas en ambas provincias. Cree que el voto particular de l a minoría socialista, razonado y razonable, prevalecerá en el salón de sesiones. E l Sr. B A R R I O B E R O interviene para hacer ver la injusticia que representaría no enviar al Juzgado los documentos, según informa la Comisión. E l dictamen es defendido por uno de los diputados de. la Comisión. E l Sr. L Ó P E Z V Á R E L A s e d u e l? de que el nombre de Galicia sea traído y llevado, por lo cual sólo quiere decir que ha traído 32.000 votos, que representan un sector de opinión, y esto debe ser tenido en cuenta por la Cámara. Interviene D R A M Ó N D E L G A D O y ante las contradictorias manifestaciones, se oyen gritos de ¡A votar, a votar! E l Sr. D E L G A D O P É R E Z se refiere a las elecciones de Carvia, y a las cinco actas notariales de presencia que se presentaron, extendiéndose en consideraciones acerca de los incidentes de la elección y del escrutinio. Señala el hecho de que en su pueblo natal no aparece, debido a una ilegalidad, ni un solo voto a su favor. E l Sr. P O Z A S interviene. E l Sr. Q U I N T A N A (de la Comisión) dice que los Sres. Castelao y López Várela son ajenos a la contienda electoral de P o n tevedra. Rectifica el Sr. S A B O R I T y se procede a la votación del voto particular del señor Saborit, o sea la propuesta de nulidad de los tres últimos lugares, que es rechazado por 140 votos contra 110. Acto seguido, se aprueba el dictamen, íntegro, de la Comisión. r TEMAS V A R I OS E s casualidad, sin duda, que el Gobierno, luego de anunciar reiteradamente. la promulgación de un decreto de defensa de la República, haya optado por reservárselo después que el Sr. Maciá ha dicho que no J o acataría. Y a se comprende que la situación general no es la más a propósito para desencadenar nuevos conflictos. ¿Pero es seguro que se resuelven aplazándolos y puede producir buen resultado la política de ceder a las conminaciones a que el presidente de la Generalidad se muestra tan aficionado? E l tono del Sr. Maciá, la arrogancia con que habla del Gobierno, la aseveración de que en lo referente al Estatuto, cuando Cataluña ha expresado su voluntad, España r. o tiene que decir nada, son maneras más propias de un Soberano decidido a humillar a una nación vecina, con la que pretende guerrear, que formas adecuadas en el trato con un Estado del que se es y se quiere seguir siendo parte. P a r a él ese proyectado pacto federal que ha de desunirnos, no ha de ser el resultado de una negociación en la que. se examinen los intereses recíprocos, sino la sumisión a sus exigencias, el asentimiento apresurado a su demanda conminatoria. Parece un exaltado, pero en el fondo resulta un. hombre astuto, conocedor de las gentes a quienes tiene que afrontar y de los modos más eficaces para reducirlas a la obediencia. Por eso mismo es preciso que el Gobierno español considere esos alardes y amenazas en su justa medida, que es la de intentos para lograr por sorpresa concesiones desmesuradas y perjudiciales para todos, incluso para los mismos catalanes a quienes no dice nada bueno la idea de ver su propia comarca en manos de los sindicalistas. N o sabe nada el ministro de Estado sobre la probabilidad de una conferencia internacional en Tánger. Sin embargo, la noticia. acogida sin reservas por toda la Prensa nacional y extranjera, parece verosímil. Dificultades económicas originadas con faltas y vicios de organización, determinan la necesidad de rectificar bases y puntos de vista para aquel régimen insular. España debía preponderar en él, y así llegó a creerse cuando la Dictadura alentó la hipótesis en notas oficiosas que acusaban una resuelta disposición del Gobierno. Pero la realidad no respondió a los propósitos. Si ahora, nuevamente, por causas accidentales o fundamentales, ha de ponerse mano en la organización político- administrativa de Tánger, es preciso que de antemano se disponga España a recabar la plenitud de su influencia, en la preferente proporción que nos es debida. Tánger español sería el ideal; pero, a lo menos, hay que pretender un Tánger que no sea antiespañol, porque es nudo que articula las dos partes de nuestra zona marroquí. L a negación de permiso para efectuar la Asamblea magna que proyectaban los elementos agrarios se justifica por la conveniencia de prohibir en estas circunstancias reuniones colectivas. N o hay por qué insistir en ello. Pero puede y debe mantenerse la legítima aspiración de que se escuche la voz de esas fuerzas económicas antes de que el Parlamento se pronuncie en la reforma proyectada, y nos parece que el cauce mejor sería el de la información por escrito, claro que con el límite de plazo, que aconseja la premura del problema, ese límite, aunque fuese estrecho no impediría el expresar las alegaciones y enmiendas, porque ha de suponerse que, publicada la ponencia con todo su detalle, los organismos y las personalidades interesadas en la cuestión habrán formado ya concepto crítico. E n cuanto a la forma escogida no hay duda que es la más recomendable por aquella razón de urgen- cia, pues el sistema oral, aunque se aplicase con restricciones, llevaría varios días, en tanto que, clasificados los escritos, la Comisión parlamentaria reunida podría conocerlos en muy pocas horas, con lo que la redacción del dictamen puede decirse que no sufriría aplazamiento. Y si ía propia Comisión preparaba un memorándum con los textos de la información y lo repartía entre los diputados, les ofrecería con eí. dictamen, la mayor suma de elementos de j u i cio. E n tales condiciones el debate podría tener uña gran amplitud de horizonte. LA LABOR D E LAS CORTES C O N S T I T U Y E N T E S La sesión de ayer tarde Se abre la sesión a las seis menos cuarjo, bajo la presidencia del Sr. Besteiro y con gran concurrencia de diputados. A c t a s de Pontevedra Se pone a discusión el dictamen de la Comisión sobre, las actas de Pontevedra. E l Sr. S A B O R I T reproduce- -según afirma- -lo ocurrido en el estudio de este dictamen, que le correspondió al orador en el reparto. Propuso la validez de los nueve primeros lugares de la minoría, porque no podía estar incurso en responsabilidad de ninguna clase el grupo republicano- socialista que figuraba en la cabeza de la candidatura. Resulta de lo sucedido que la Junta provincial del Censo proclamó a los señores Iglesias (D. Emiliano) Heraclio Botana, Otero, Poza, Várela, Fernández Ossorio, Arobones, Gómez Osorio, Gómez Paratcha, López Várela, Rodríguez Castelao y Salgado. Por los datos aducidos por los candidatos, resulta que, legalmente, dicha elección es válida; pero, afirma el Sr. Saborit que el grupo socialista acordó declarar a la Cámara que, por encima de la ley y de todos los documentos unidos a las actas, unas Cortes Constituyentes, como éstas, deben atender, ante todo y por encima de todo, a la pureza del sufragio, y por ello debe ser declarada la nulidad por lo que respecta a los tres últimos puestos. E l Sr. Saborit, no obstante, firmó el dictamen de la Comisión para no romper la unidad de criterio de sus compañeros. E l Sr. L E I Z A O L A defiende el que, hasta ahora, era unánime dictamen de la Comisión. E l Sr. R O D R Í G U E Z C A S T E L A O empieza diciendo que una vez cierta mujer dijo a sus hijos: Recemos un Padrenuestro, porque Dios nos libre de la Justicia L o mismo digo y o- -a f i r m a r e n este momento: Sois legisladores, no jurados; proceded, por encima de todo, con arreglo a vuestra conciencia. E l Sr. G A L A R Z A de la minoría radicalsocialista, se extrañó de que el jefe, señor Baeza Medina, haya anunciado una interpelación sin contar con los diputados del grupo. Dice que la minoría se reunirá i n mediatamente, para acordar lo procedente, en el salón de sesiones. Tiene que hacer constar que el acuerdo de la minoría, en el día de ayer, fué el de que las interpelacionessean autorizadas por la minoría, por mayoría de votos, y, aunque se consienta la intervención de los diputados disidentes del acuerdo, éstos deben votar con la mayoría en el salón de sesiones. A todo esto, entre los diputados hay muy contrarias opiniones en relación con los dictámenes emitidos por la Comisión de A c tas. Muchos de los radicales- socialistas d i cten que van a votar contra el que anula A c t a s de Salamanca Propone la Comisión la nulidad de laelección y la necesidad de hacer nueva convocatoria. E l Sr. C A L D E R Ó N (D. Abilio) pide que no se discutan las enmiendas, porque no se conocen. E l Sr. C O R D E R O dice que lo ocurrido en Salamanca no se puede pasar. Habla de jerarquías morales y de la necesidad de hacer la leal declaración expresada. (Aplausos. Interviene un señor de la Comisión, y el Sr. C O R D E R O habla nuevamente para afirmar que el dictamen se aprobó sin disputas y serenamente, con plena conciencia. Añade que él no intervino siquiera en el curso del debate, Explica que algunos compañeros de Comisión rectificaron después. de votar. (R u mores. Y que él, por su parte, sólo procuró mantener la conciliación. E l Sr. M A R T Í N E Z D E V E L Á S C O dice que las elecciones de Salamanca se han celebrado con absoluta legalidad. Las razones aducidas por la Comisión para proponer l a nulidad son las de la falta de intervención, en multitud de Mesas, y que en muchos pueblos el número de votantes alcanzó el de Ía totalidad del Censo. Se ocupa del expediente que ordenó instruir el gobernador civil de la provincia, y dice que nada prueba en pro de la nulidad de la elección. N o puede admitir que la justicia sea una en período constituido, porque la justicia no es más que una. Rechaza el chiste que se ha querido llevar al dictamen, en el que se dice que los candidatos han querido usas el mote de agrarios. TM N
 // Cambio Nodo4-Sevilla