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No diré lo mismo dé las grandes bandas alternadas, verde pálido y rojo obscuro, que me produjeron tal espantó, que no pierdo tiempo en describir su conjunto. Los trajes de muselina o vuela floreadas tienen colores apacibles, y su chaqueta o gabán tres cuartos es. de tonos vivos, nó armonizando con el vestido; la inversa es más afortunada; piensen en un vestido liso de tono obscuro, con amplia capita de seda estampada. Es preciso ser alta y esbelta para ponerse esa capa. Ustedes lo discutirán con el espejo. El corte dé los abrigos cortos es interesante; líneas al bies, delanteros desiguales, ¡mangas anchas hasta el codo y guarnición de mono, menos en el cuello, que permanece desnudo o rodeado de estrecha corbata. La vuelta de los guantes (indispensables a toda elegante) permite usar- los de todos colores y complicarlos en atrevidas combinaciones. Una maniquí viste crespón georgette negro, con guantes largos de piel celeste, salpicada de cuentas negras. El trabajo de las cuentas reproduce los pliegues y frunces del vestido, al que sirve fielmente. Vuelta ofensiva del terciopelo. Entonces, ¿ya estamos en invierno? No, puesto que se trata de un terciopelo tan fino como batista, y se emplea solamente para abrigos en tonos vivísimos. El largo del vestido no ha cambiado, lo que no significa que sea susceptible de cambiar mañana. E l traje de vestir semilargo, irregular de corte y sin paños flotantes. Dos o tres modistas lanzan el vestido que se transforma por un juego de pleguería alrededor del talle, que se sube o se baja, y una berta que, abrochada o abierta, disminuye o aumenta él escote; mangas largas, fruncidas; se ponen cortas con sólo subirlas hasta por encima del codo; las esclavinas de dos colores completan el traje transformable que lá moda ha ideado. ¿Resulta cómodo? ¿Son igualmente bonitas ambas transformaciones? No lo sé; pero afirmó que yo para mí no las acepto. Lo que me parece perfectamente equilibrado es el traje de muselina de seda estampada, moderno de línea, dulce de colorido, con bolero bluseado, con cinturón de piel haciendo juego con el color dominante en lá tela; las mangas, anchas y ceñidas, con bandas de piel. El cuerpo del vestido tiene manguitas de farol, y sin el bolero se puede llevar de uocfte. Terminó l a tarde de potrancas; unas entran en sus pesebres, donde les espera un pienso de honor, mientras las otras se exparceri por los res taurantes de verano, donde las bebidas heladas y quizá alcohólicas les hacen olvidar las fatigas que impone exhibir la moda. TERESA CLEMEÑCEA Í
 // Cambio Nodo4-Sevilla