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Un monumento di poeta Vicente W. Querol. contará dentro de muy breves días con un nuevo monumento. E l diario Las Provincias, haciendo honor a su abolengo literario, inició la idea de erigir un monumento al autor de Rimas, y, seguro de obtener un éxito completo, abrió la correspondiente suscripción, que fué excelentemente acogida por el público. Hoy, en una de las floridas plazoletas de los Jardines del Real se alza dicho monumento, viéndose el busto del poeta entre bien trazadas figuras que simbolizan el trabajo y ALENCIA V presa del Norte pasó a la del Mediodía, donde ocupó los primeros cargos de esta poderosísima Compañía, cargos que le ab sorbían por completo todo, su tiempo y no le permitían dar rienda suelta a su imaginación para que se recreara por los espacios purísimos de la poesía. Pero Querol era un poeta que no se resignaba a vivir entre expedientes, tarifas, estadísticas y convenios comerciales. Fue amigo fraternal de Teodoro Llórente, y en el Epistolario en publicación de este es- VICENTE (FOTO QUEROL BARBERA) MONUMENTO A QUEROL, ERIGIDO E N la poesía, pues a uno y a otra rindió aquél valenciano ilustre todos sus fervores. Es autor de este monumento el joven y ya distinguido escultor D. José ArnaU. Fué Querol un poeta excelso; pertenece a la generación que dio lustre a nuestras letras en la segunda mitad del pasado siglo. E l insigne novelista Pedro A de Alarcón, cuando Querol leía sus primeros versos en los centros literarios valencianos, lo conoció aquí y le hizo la primera crítica de sus poesías, presentándolo como uno de los grandes poetas de la nueva generación. Y acertó en su juicio, pues, aunque su producción fué ooco copiosa, limitándose a lá colección publicada con el título de Rimas, y que mereció una de sus ediciones ser incluida en la biblioteca de Rivadeneira, no hay tratado de literatura que al hablar de nuestros líricos del siglo x i x no cite su nombre. Juan Valera, en su Florilegio de poesías castellanas del siglo XIX, lo corisidera como uno de los escogidos. Fué además Querol un formidable trabajador. Recién terminada su carrera, al lado del primer marqués de Campo, uno de los hombres de negocios que más contribuyeron en su tiempo al impulso de los progresos industriales entró en la Compañía de los Ferrocarriles de Valencia a la Encina, y cuando esta línea- fué a manos de la Em- Otro día, en uno de esos momentáneos des pertares del espíritu, escribía: I r e m o s a Ripoll. Nada más sincero y ejitusiasta que esas fiestas catalanas. Aquello tendrá un gran carácter allí estarán todos nuestros amigos del Milenari -y deis Jóchs F l o r á i s Ya fantaseo los buenos ratos que pasaremos en la alta Cataluña. Y también iré a la inauguración del Don L O S TARDINES D E L R E A L D E V A L E N C I A (F O T O S A N C H I S) Jaime, y escribiré los v e r s o s que deseas. critor, donde se halla recogida la corres- Dime tu propósito. Y o tenía ideada una composición lemosina titulada Lo cant de pondencia de Querol a su amigo, desde M a drid, se reflejan las amarguras del poeta a l Valencia, Creo que no me sería difícil esverse condenado por las necesidades de la cribirla. ¿Te conviene para la fiesta? Pero aquellos estados dé espíritu eran pavida a una labor tan prosaica como a la que estaba sometido, y sus esperanzas de sajeros, y nuevamente volvían las negruras volver nuevamente al trato con las musas a entenebrecerlo y otra vez exclamaba, como en los afios de la ancianidad, que no llega lo hacía en marzo de 1889, el mismo afio ron para él, porque murió cuando todaviaf que moría: Sólo aspiro a pasar lo antes no contaba ios cincuenta años. posible a la escala de reserva. Aún sueño Leyendo aquella correspondencia se ad- en volver a ía poesía, rio con los vuelos mira aún más a esté ilustre escritor. No de la imaginación, pero sí con las reflexiohay carta en qiíe no exhale Un quejido de nes de una benévola filosofía, que es la dolor, ál reconocerse esclavizado en una la- musa de los viejos Querol murió en Valencia. Gravemente bor que no es la que ansia su alma. En 1886 decía a Llórente, comentando enfermo, de regreso de un viaje de París, una jira de poetas a Ripoll: Bonita y ten- por asuntos de la Compañía del Mediodía, tadora fiesta esa que preparan en Ripóll. se trasladó a una casa de campo situada No ved imposible que me anime a escribir en el término del cercano pueblo de Béalgo. De vez en cuando me tientan los ver- tera, propiedad del también poeta José Aguirre, conocida con el nombre de la Caseta sos como una fuga y una protesta de la Blanca, y en la que muchas veces se habían prosaica vida en que vegeto Tienes en parte razón- -le decía a su reunido los más celebrados poetas valenamigo en otra carta- E n otros tiempos cianos de aquel tiempo. Allí, en aquella quinta, exhaló su últi hubiese intentado, con algún éxito, substraerme á las preocupaciones del momento mo suspiro, y allí una lápida, con inscrippara escribir algunos versos; ahora carez- ción trazada por mano cariñosa, recuerda co dé fuerzas para ello; Las diarias ocu- la pérdida que experimentaren las letras paciones me rinden y ando tan aburrido y valencianas y castellanas, quebrantado de espíritu, que cuando salgo del despacho busco la soledad y el sosiego. T. LLÓRENTE F A L C O