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A B C. MIÉRCOLES 29 D E J U L I O diñarías de la vida, hijo de los senderos de la Dictadura acrecentado por otras incidencias. Pero hay que decir que los casos que han complicado nuestra vida no deben incluirse en la cuenta de operaciones, sino en la de primer establecimiento. Recordando las dificultades con que tuvimos que luchar, cuando se haga el balance de todo se verá que esta revolución española, sin haber sido un milagro, seguirá presentándose ante todo el mundo como l a más ordenada, con menor lesión para la vida humana y el principio de autoridad. E l orden público no se mide por un manómetro de violencia, sino por autoinspección de la Seguridad del criterio. propio. N o se envilece el que está seguro de su voluntad y llega en la solución a la imposición de esa voluntad sin avenencias, ni pactos con la violencia. S i se pudieran aplicar fórmulas matemáticas, diría que l a serenidad debe estar en relación directa de l a importancia de los sucesos; pero suele no estar en relación con la debilidad de poder. Ejemplo es la temeraria crueldad de un Poder que estaba en el ocaso, en ocasión de los sucesos de Huesca. Llega una hora a veces, en que hay que ser más serenos en el mantenimiento del orden y es aquella en que hay que atajar un plan de destrucción que ponga en peligro la República. E l Gobierno debe dalla impresión de que una Dictadura es innecesaria para mantener el orden y eso lo deben aprender las gentes timoratas y aquellas otras que supieron soportar la indignidad de ocho años de Poder personal y que ahora se levantan contra un Poder democrático. D E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 18. Incidente U n D I P U T A D O radical- socialista interrumpe increpando al Gobierno y gritando que se ha asesinado en las calles. Sus palabras provocan una reacción formidable y a i rada y durante unos minutos no se oyen más que gritos e imprecaciones. Prosigue su discurso el presidente del Consejo y habla de los ministros catalanes, cuya presencia en el Gobierno ha facilitado las soluciones en Cataluña, y en el período provisional, entre dos Gobiernos de hecho. Se pudo mantener intacta una legislación que todos declaramos contradictoria, como signo de esa atmósfera en que se podrán discutir aquí esos problemas. Todas las fuerzas republicanas, incluso las más gubernamentales, han hecho no poco con su adhesión al ministro de: Trabajo, hombre que puede dar grandes lecciones a prestigios de carrera por esta política social. Expone todas las medidas aparecidas en la Gaceta, que, con ser tanto, es sólo una parte del programa pactado. Y ahora me torno- -continúa- -hacia los fres ministros socialistas, y les digo: Ia parte social, aún no realizada, está avalada con nuestras firmas, pase lo que pase, pues no vinimqs al Gobierno por ambición, sino por el deseo de hacer la revolución social. A las derechas que han solicitado venir al Parlamento les digo que esta garantía que piden, no puede ser un fraude de los derechos que están aquí representados. Señala la necesidad de mantener una política exterior, fuera de los- ideales partidistas. Recuerda que en Ginebra se ha hecho constar por el ministro de Estado que E s paña tiene una fuerza incontrastable para la paz del mundo. Con respecto a América, no damos la impresión de una supremacía, sino de un deseo de fraternidad social, que nos ligue con nuestro amor tradicional. Explicaré- -añade- -lo que no hemos hecho. N i una revolución violenta en los hechos, ni extremista en la tendencia. L o primero hubiera sido un anacronismo para lo quela revolución ha tenido en lo político y hubiera sido un peligro para el porvenir en lo social. Nadie, serenamente, pretenderá destruir ninguna acción conjunta del Gobierno provisional. N o hemos hecho una política monetaria, para no incurrir en faltas criticadas. N o hay ambiente de tranqquilidad, en el cual se desenvuelva el crédito, y una estabilización, por codiciosa que sea, era un peligro i n menso en las pasadas circunstancias. Pero hemos hecho labor de saneamiento. Hemos defendido el presupuesto de gastos, señaladamente en Guerra, Marina y Fomento, y está preparado el camino para una revolución monetaria. N o hemos hecho una organización administrativa local y provincial, porque toda huella que hubiéramos querido dejar hubiera sido imprudente, toda vez que es asunto reservado a las Cortes. N o hemos logrado el asentimiento de los extremistas, los que nos llamarán dictadores, porque nuestra obra se parece a la de los Gobiernos últimos. N o les argumentaré con criterio jurídico, sino con legitimidad. Frente al acto de audacia de un soldado, pronto con las promesas alentadoras de un Soberano, está la voluntad de la nación, expresada en las urnas. A l votar, el pueblo conocía a los futuros gobernantes, y el reparto de los ministros, y nos dio el Poder con la mayor legalidad conocida. Pudimos exacerbar y no lo hicimos. E l camino está libre, pero entiendo que el derecho debe ser adaptarse a las necesidades. Teníamos la meditación y queda mucho que hacer. E n la prisión celebramos más Consejos que en los ministerios. N o se puede prodigar el derecho en las páginas de la Gaceta, porque rio se da tiempo a que arraigue en la economía del país. M e falta invocar algo que hemos hecho entre todos. Hemos construido, en la angostura de un destierro y la tristeza de una prisión, una. fuerza moral efectiva, que siempre renacerá, muy honda, en cualquier momento de la vida española. Hemos constituido un Gobierno que, sin mutuos rozainientos, ha podido llegar hasta vosotros sin una crisis. Discursos de oposición El primer turno, en contra, a cargo del señor Fanjul (agrario) D i versas interrupciones E l Sr. F A N J U L comienza diciendo que piensa guardar a las personas los máximos respetos y requiere a la Cámara para que respete la exposición de sus ideas. Pertenezco- -dice- -al grupo llamado agrario. (Rumores. U n a voz- en los socialistas: Reaccionario. E l P R E S I D E N T E reclama silencio y dice que la obligación de respetar a los oradores la estima m á s imperiosa en los sectores más numerosos de la Cámara. (Muy bien. E l Sr. S O R I A N O ¡Tómalo, tómalo! (Risas. E l Sr. F A N J U L recuerda a aquel parlamentaria insigne, orador inolvidable, que se llamó D Antonio Maura. U n a v o z L o s homenajes para el capitán Galán. E l Sr. S E D I L E S N o hablamos más que de Galán. ¿Y García H e r n á n d e z? ¿Y los soldados muertos? E l Sr. S O R I A N O ¿Y Ferrer? E l Sr. F A N J U L dice que por no hacer caso de los consejos de aquel hombre insigne, D Antonio Maura, la Monarquía se desplomó. (Nuevos rumores. Se produjo aquella anarquía política que trajo la D i c tadura. Y la Dictadura, cuando empezó a enmendar; los errores de aquella anarquía política... (Nuevos rumores e interrupciones. L a República no la habéis traído vosotros. (Risas y rumores. U n a v o z N i vosotros. (Aplausos. E l Sr. F A N T U L Agradezco los aplausos porque son prueba de que tengo razón. L a Monarquía cayó y vino la República, por eso, porque cayó la Monarquía. (Grandes r i sas y ¡ah! ¡ah! E l Sr. R I C O L a caída de la Monarquía la trajo el Rey, al que aclamaba su señoría por las calles. E l Sr. P R E S I D E N T E Ruego a todos silencio, y al Sr. F; ¿iy ul que arroje por l a borda un poco de lastre histórico. (Risas. E l Sr. F A N J U L ero como no hubo resistencias, no podía haber violencias. Esa ha sido la suerte de la República. H o y manda la República atacada por dos flancos: uno, el extremismo de la izquierda, con sus manifestaciones callejeras; otro, la derecha... U n a v o z Los agrarios. E l Sr. F A N J U L D e esos dos flancos tiene que defenderse, y contra ellos no ha de; faltarle mi colaboración ni un momento. Dice que toda su vida ha condenado l a intervención del Ejército en la política, y ha creído que el mayor peligro para la P a tria era un movimiento militar triunfante. A los cuarteles- -dice- -se puede llamar p i diendo fuerza, que es lo que hay; disciplina y heroísmo, pero no rebeldía ciudadana. L o que hace falta, pues, es no invocar para nada el Ejército en relación con la política, Señala el peligro que representa para E s paña que se considere como opinión de C a taluña la de los diputados que se sientan en! los bancos de la izquierda catalana. (Frotes- 1 tas en ésta. E l Sr. Maciá- -añade- -tenía sólo dos concejales en el Ayuntamiento de Barcelona, y obtuvo la mayoría en las elecciones, cuando se la d i o la Confederación Nacional del Trabajo. 1 Termina entre continuas interrupciones, diciendo que la responsabilidad debe ser l a compañera del Poder, y se dirige al jefe del Gobierno para recordarle estas pala- bras. 1 El momento de ser reemplazados H a llegado el momento de entregaros nuestros poderes y de que nos reemplacéis. Pensad que el Gobierno que se constituya no puede ser uno encajado en unas pautas concretas. Medidas de tacto en el Poder y de prudencia en la Cámara podrán facilitar la subsistencia del Gobierno. Poder supremo, no; pero sí amplio, sin cicaterías. Esta es la eficacia del Poder. Nada de perro del hortelano, ni recelo estúpido. Dejad al Gobierno que en los problemas inaplazables resuelva con su responsabilidad. Percibo vuestras muestras de benevolencia, y comprendo que uno de los candidatos posibles soy yo. Para salvar la dignidad de la Cámara y evitar que se degrade repartiendo ministerios, debe autorizarse al- jefe del Gobierno para que éste forme el que crea conveniente. Y a esto digo, anticipadamente, si alguien me vota, que, por lo que a mí respecta, el Gobierno es tal como está constituido. (Aplausos. L a fuerza de nuestra cohesión no está sólo en la convivencia, en los peligros; el secreto de nuestra unidad es esta: no se gobierna con intransigencia férrea de plenitud de ideales de partidos. Los programas se descomponen en factores y se obtiene de ellos el máximo común divisor para gobernar. Oponednos cuanto os plazca, pero no ojvidéis que el mayor error en que podéis caer en el Gobierno es la perplejidad y la incertidumbre. Cuando lo necesitemos resolved pronto. U n Gobierno y otro; pero jamás un Gobierno en que anide la división. (Aplausos.
 // Cambio Nodo4-Sevilla