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a convivir con familias alemanas, y viceversa, como en la de expediciones o v i a jes culturales. Esta es la primera vez que organizamos i a verdadera colonia internacional, la cual ha de tener su segunda parte el a ñ o próximo, en que los españoles irá n a Alemania. T a m b i é n aspiramos a establecer colonias internacionales a las que asistan franceses e ingleses. Eí n ú m e r o total de, chicos es de sesenta. De dónde proceden los muchachos que forman esta colonia? -L o s alemanes vienen de B e r l i n y del la provincia de Kcnania. L o s españoles son alumnos del Instituto- Escuela, Institución Libre de Enseñanza, Instituto de San I s i dro, del Cardenal Cisneros y Escuela C e n tral de Idiomas. Esta colonia es sólo de niños, pero aspiramos a ampliarla t a m b i é n a las niñas. E n cuanto al plan a desarrollar diariamente... -Eso- -le digo al simpático y entusias- Un concierto en los jardines de la Casita del Duque. Fachada principal de las Casas de Oficios, donde se aloja la internacional escolar. colonia ta- Sr. Jahns- -lo he de ver personalmente, los dos idiomas. Se suceden graciosos i n si usted me lo permite. cidentes, que los chicos ríen con toda su alma. E n las llamadas Casas de Oficios, resiE n la m a ñ a n a del domingo llegaron a L a dencia de los altos dependientes palatinos, Granja dos ilustres y sabios profesores del han quedado instalados los chicos de la co- Instituto- Escuela: D Julio Carretero, prolonia internacional. Son viejos caserones, fesor delegado y gran matemático, y don limpios y blancos, cpn amplias salas, en las M a r t í n Navarro, catedrático de Filosofía. que se han puesto las camas. Los mucha- También se encuentra con los alumnos deschos están sometidos a un régimen simi- de el primer día el profesor dé deportes y lar al de los exploradores, y son ellos quie- música del Instituto, D G e r m á n Somolines se sirven a sí mismos, atendiendo a nos, muchacho de extraordinaria simpatía, sus propias camas, que han de hacer en como todos ellos. Y lo son tanto todos los cuanto se levantan, y a los servicios auxi- jefes de la colonia, que yo quedo encantaliares de cocina. L a señorita E lena, lindí- do con aquel régimen de confraternidad sima estudiante del Instituto- Escuela, con con los muchachos, con los que hacen vida su madre, dirigen los servicios domésticos. de camaradas. Excusamos decir que los chiUna vez hecha l a cama, se duchan los cos los adoran, sin merma de l a verdadera muchachos y dedican una hora a gimna- disciplina, ejercida paternalmente. sia y carreras; seguidamente se sirven el Los Sres. Carretero y Navarro, que redesayuno, y luego, hora y media de clase, gresan a Madrid el lunes, me explican, a en la que los alemanes perfeccionan sus es- su vez, los planes para el año próximo. tudios de g r a m á t i c a y fonética españolas, -E l grupo alemán de alumnos españoatendidos por profesores nuestros, en tan- les a u m e n t a r á en octubre hasta sesenta, y to que el profesor H e r r Vogt, que viene durante los nueve meses de! invierno se al frente de los escolares alemanes, adies- r e u n i r á n semanalmente para estudiar L i n Bienhayan estas colonias escolares, en las tra a nuestros compatriotas en la fonéti- güística, Historia, Literatura y Geografía ca y la g r a m á t i c a de su país. A continua- alemanas, para que en junio estén lo sufi- que se prepara la juventud española fuera de ción se reúnen iodos, mezclados, y en tan- cientemente preparados para asistir a las las rutinas pedagógicas, que se traducen en to- los españoles hablan en alemán a los colonias de reciprocidad a ésta, que es gra- la incultura y la depauperación de la raza. germanos, éstos han de contestarles en es- tuita para los chicos alemanes, y que aquel pañol, leyendo y traduciendo periódicos de Gobierno se ha comprometido a sostener en MIGUEL E S P A Ñ A Berlín, Renania, Dresden y Hamburgo, a r a z ó n de quince escolares cada una. -H a llegado l a hora del baño- -dice el profesor Jahns. Los chicos se disponen a salir, y allá vamos todos hacia eí río y la presa de B a l saín, donde se ejercitan en l a natación y toman después baños de sol. Y se sirve la mesa a l regreso, comiendo todos ellos con gran apetito. El comedor es como una jaula dorada por el sol. Desde sus balcones abiertos se divisan, como escenario magnífico, los versallescos jardines de Palacio. L a comida es sana y abundante, y al terminar se dedica una hora al reposo. L a mayoría se reúnen en la sala de visitas y escuchan los discos de un g r a m ó fono o tocan sus armónicas, en cuyo arte es el Sr. Somolinos un verdadero as. A l g u nas tardes se o r g a n i z a r á n conferencias, para las que se han invitado a altas personalidades de la intelectualidad y el profesorado español. Otros días se destinan a excursiones por los jardines y por los alrededores magníficos de los pinares, y aún han de extenderse hasta las alturas de la sierra y ciudades próximas. Durante el paseo de la tarde meriendan los escolares. A l regreso se sirve la- cena, y seguidamente se reúnen, constituyendo un orfeón o coros, que diestramente dirige Somolinos, que es uno de los discípulos predilectos del maestro Benedito. Y en la solemnidad de la noche, allá desde la Alameda, escuchan los veraneantes las sentidas y bellas canciones alemanas y los lindos cantos populares españoles, acompañados al piano y al son clásico de las guitarras y al dar las once, el silencio se hace; los escolares buscan el reposo en la albura de sus limpísimos lechos, pensando en el día transcurrido, que tan provechoso fué para el alma como para el cuerpo, y haciendo programa para el día siguien- te. Los m á s pequeñines, ya casi dormidos, alegres, pero nostálgicos, entreabren sus labios para musitar una oración, cu ¡a que dulcemente evocan el nombre de su madre ausente.
 // Cambio Nodo4-Sevilla